Las ciudades serán cada vez más protagonistas

8 de julio, 2020

Por Fernando Straface Secretario General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad

El Covid-19 impactó especialmente en las ciudades y sus áreas metropolitanas, que por ser centros de conectividad se vieron más expuestas a la transmisión del virus. Al mismo tiempo, también aceleró algunas tendencias preexistentes en un mundo mayormente urbano.

En primer lugar, la pandemia refuerza el rol de las ciudades como actores clave en la resolución de problemas globales. El coronavirus evidenció el valor que tienen redes de diplomacia local como C40, Urban 20 o los “Champion Mayors” de la OCDE. Desde comienzos de marzo, estos espacios se transformaron en plataformas de intercambio de estrategias y lecciones aprendidas sobre la gestión del Covid-19 entre ciudades como Madrid, Milán, París, Los Ángeles, Bogotá o Buenos Aires. La alta cooperación urbana y el rápido intercambio contribuyeron a que muchos líderes locales pudieran anticiparse e, incluso, incidir en las estrategias nacionales.

Antes de la pandemia, esas mismas redes promovían a los líderes locales como actores fundamentales de los desafíos del desarrollo. Abogaban por un mayor protagonismo de las ciudades en los espacios de diplomacia nacional y trabajaban para generar metas urbanas comunes en torno al cambio climático, la igualdad de género o el futuro del trabajo.

En segundo lugar, el coronavirus aceleró transformaciones que ya venían transitando las urbes para hacer frente a estos mismos retos. Un buen ejemplo de ello es el concepto de ciudad a escala humana, que pone en el centro del diseño urbano a las personas. La movilidad sustentable –con grandes zonas peatonales restringidas al auto y redes de ciclovías–, la eficiencia energética, la creación de nuevos espacios verdes o la separación y el tratamiento de residuos reciclables son medidas fundamentales que hacen a la calidad de vida.

Actualmente, más del 55% de la población mundial reside en ciudades y el número superará el 60% en 2050, según la ONU. Por eso los problemas que las atraviesan tienen un peso creciente en las discusiones entre las potencias. Una editorial reciente del diario inglés The Guardian repasa un listado de ciudades francesas donde en las últimas elecciones se impusieron partidos verdes y analiza la reacción de Macron, que convocó a un consejo de ciudadanos y asumió nuevos compromisos en materia ambiental. El artículo recoge una cita del alcalde electo de Lyon, que señala que la ecología no es enemiga de la economía, sino su mejor aliada. En este sentido, el Comité de alcaldes globales que trabaja por la recuperación en el marco de C40, y que Buenos Aires integra, señala que la acción climática puede ayudar a acelerar la recuperación económica y mejorar la equidad social, mediante el uso de nuevas tecnologías y la creación de nuevas industrias y nuevos empleos.

En tercer lugar, a medida que algunas ciudades van dejando atrás la crisis sanitaria y comienzan a abrirse, emerge nuevamente y de forma incipiente la competencia entre las urbes por proyectarse internacionalmente. A contramano de algunas predicciones que auguraban un freno en la urbanización, la puesta en marcha post pandemia pone en el centro la resiliencia y la calidad de vida como precondiciones en la carrera por atraer talento, turismo e inversiones. La revolución del teletrabajo, por ejemplo, abre un nuevo capítulo en la posibilidad de atraer trabajadores remotos atraídos por la oferta de las ciudades como “turistas permanentes”.

La pandemia pone de manifiesto la urgencia de acelerar los planes de transformación urbana. La competitividad futura depende de nuestro compromiso con la construcción de ciudades más resilientes, sustentables e inclusivas.

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