La posición del CIL ante las medidas de fuerza de ATILRA

10 de julio, 2020

Ante las medidas gremiales ejecutadas por parte de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), el Centro de la Industria Lechera (CIL), asociación que nuclea a pequeñas, medianas y grandes empresas del sector, expresa su rechazo a la metodología del conflicto.

El jueves, ATILRA inició medidas de fuerza en reclamo de aumentos salariales a las cámaras que nuclean a las empresas del sector.  En concreto, el sindicato decidió, hasta las 0 horas del domingo 12, los trabajadores deberán cumplir exclusivamente con la jornada semanal tal cual lo establece el Convenio Colectivo, tendrán que abstenerse de trabajar días francos y no realizar horas extras. “Instamos a todos los compañeros a permanecer en estado de alerta”, remarcaron en una circular.

En un comunicado, el CIL se manifestó a favor de una mesa de diálogo con las autoridades nacionales y los gremios, ante la crítica situación en la que se encuentra el sector, agravado severamente por la caída de ventas y el incremento de costos, en el marco de la pandemia.

A la creciente presión sobre la estructura de costos de las empresas lácteas, que  acumula un aumento superior al 20% en 2020 y con valores de insumos críticos a precios dolarizados, se suma la imposibilidad de trasladar estos incrementos a los precios de venta desde hace más de 6 meses, lo que está colocando a muchas empresas al borde del colapso por el quebranto de sus balances.

“En este contexto, no es posible realizar nuevos incrementos en los salarios, cuando nos encontramos en el medio de una de las crisis más severas que ha vivido el sector en su historia”, dijeron desde el CIL.

“El conjunto de la sociedad reconoce y valora el importante esfuerzo que, en el marco de la emergencia sanitaria, vienen realizando los trabajadores y las empresas de la actividad láctea para garantizar el abastecimiento pleno de productos alimenticios frescos y esenciales a todos los rincones de Argentina. Es un desafío que se alcanza, a diario, aplicando rigurosos y costosos protocolos, indispensables, que permiten cuidar la salud de los colaboradores y, por supuesto, garantizar la calidad y seguridad alimentaria de los productos”, agregaron. Ese gran esfuerzo, argumentaron. se incrementa por las dificultades en el acceso al crédito y la inevitable desaparición del capital de trabajo.

Frente a este panorama, reiteraron su rechazo “a medidas que causan daños a las empresas y ponen en riesgo el normal abastecimiento de productos, e invitamos nuevamente a una mesa de diálogo tripartito, bajo la indispensable tutela de las autoridades competentes, a efectos de buscar coincidencias que permitan encontrar soluciones alternativas frente a una situación crítica”.

 

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