La inversión pública es la menor en 15 años y cae el stock de capital público

14 de julio, 2020

Por Marcelo Capello Presidente de IERAL

Para el crecimiento a largo plazo de la economía de un país, una de las variables fundamentales es que exista alta inversión, tanto privada como pública. No obstante, ambas han resultado bajas en los últimos años en Argentina, y en 2020 esa tendencia se acentúa.

Desde 2018 se aceleró el ajuste fiscal para reducir el peso del gasto público y el déficit fiscal a nivel nacional, al perderse acceso al financiamiento internacional. El acuerdo con el FMI implicaba llegar al equilibrio fiscal en 2020, por lo que en 2018 y 2019 se redobló el esfuerzo para reducir el gasto público. Adicionalmente, en 2020, frente a la pandemia por Covid-19, caen los recursos y sube el gasto por justificadas erogaciones compensatorias a familias y empresas, pero algunas partidas de gasto siguen con ajuste, como las erogaciones de capital.

Dado que en el corto plazo normalmente los gobiernos recurren a realizar ajustes del gasto vía erogaciones de capital (principalmente obra pública y compra de bienes de capital), por el menor costo político que ello implica, dichas partidas del gasto fueron las más afectadas en los últimos años. Así, el ajuste en el gasto resultó muy heterogéneo: mientras el pago de intereses subió 146% en valores reales entre 2015 y 2019 (42% desde 2017), la mayor parte de los componentes del gasto primario se redujeron en ese período, y como era previsible, el mayor ajuste ocurrió en el gasto de capital.

Entre 2017 y 2019, la Inversión Real Directa (IRD) del Sector Público Nacional (SPN) cayó 47% en valores constantes y las Transferencias de Capital (especialmente a provincias) y Otras Erogaciones de Capital, lo hicieron 69%. Pero, además, en los primeros 5 meses del año 2020, la IRD sigue cayendo (-37% anual real), y también otros gastos de capital (-97%).

Considerando el período enero–mayo de cada año, la Inversión Real Directa (IRD) nacional resultó de $134.000 millones en 2015, $71.000 millones en 2019 y $45.000 millones en 2020, lo que implica una caída del 66%, en valores reales, entre 2015 y 2020 (5 primeros meses de cada año). De tal modo, la IRD de 2020 se ubica en números parecidos a los de 15 años atrás.

En términos del PIB, la inversión pública consolidada alcanzó un máximo del 3,4% en 2009, con otros años destacados como 2011 y 2017 (ambos 3,3% del PIB). La caída durante 2018 y 2019, en pleno ajuste del gasto, resulta notoria: en 2019 la inversión pública consolidada (2,2% del PIB) resultaba menor que 15 años atrás, cuando en 2005 resultaba del 2,4%. Entre 2017 y 2019, la IRD cayó 1 punto del PIB.

La inversión pública suele ser la partida elegida para los ajustes fiscales a corto plazo, por su menor costo político, pero si esa situación se prolonga, afecta negativamente las posibilidades de crecimiento económico y el bienestar de la población, por el deterioro de la infraestructura económica y social.

La variación anual en el stock de capital público resulta de restar a la inversión pública bruta la depreciación del capital público del período. En este sentido, el stock de capital público crecía a tasas crecientes entre 2005 y 2011, luego se estabilizó en una suba en torno al 2% anual entre 2012 y 2015, para luego comenzar a caer hasta 2019 (salvo en 2017). En lo que va de 2020, debido a un adicional recorte en la inversión pública, el stock de capital público podría caer un 0,8%, es decir, la inversión pública bruta no alcanzaría a cubrir la depreciación de la infraestructura económica y social del período, lo que implicaría una descapitalización pública, con consecuencias negativas sobre el crecimiento y el bienestar a largo plazo.

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