La emisión monetaria global hace que los activos suban

28 de julio, 2020

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Por Luis Varela

Con millones de personas encerradas en sus casas, mirando por la ventana, comunicándose a través de celulares y redes sociales, con todos esperando la bendita vacuna, un nuevo pulso del Covid-19 volvió a marcar ayer otra rueda clásica que se viene repitiendo cíclicamente desde marzo aquí, allá y en todas partes.

Y la taba que dio vueltas ayer no cayó del lado de los avances de los laboratorios, sino del lado que muestra que los rebrotes del virus siguen a la orden del día, con novedades que llenan al planeta de temor: en Vietnam apareció una cepa más virulenta y contagiosa que hace daño mucho más rapidamente, en Europa empiezan a cerrar fronteras (con Francia recomendándole a su población no ir a Catalunya) y con Estados Unidos registrando por cuarta jornada consecutiva más de 1.000 muertos. Todo lo cual llena de desconcierto a propios y extraños.

En el plano financiero, el descalabro mayor que se vio ayer fue en las criptomonedas. Con miles de personas intentando ocultar capitales ante fiscos desesperados por recaudar, el bloque de criptos tuvo movimientos extremos, con subas de hasta el 15% en algunos casos y caídas de hasta el 22% en otras posiciones. Y con el bitcoin, la moneda más conocida del sector, resucitando con una suba del 14%, acercándose a los US$ 11.000, luego de cotizar a US$ 5.000 en marzo último y por arriba de US$ 12.000 hace un año.

La desesperada búsqueda de refugio, para no quedarse con billetes en efectivo, que pierden valor de compra frente a la inflación, también generaron una fuerte estampida para los metales preciosos, que siguen ganando terreno. La onza de plata pegó ayer un salto de casi 9% superando los 25 dólares, cuando en marzo cotizaba a apenas 12. Y la onza de oro saltó hasta su máximo de nunca jamás, al trepar más de 2% y arañar los US$ 1.960.

No es la primera vez que las criptomonedas y los metales preciosos vuelan hasta alturas inimaginables. Después de la crisis financiera que tuvo Estados Unidos en 2008, todos esos valores se dispararon, alcanzando valores máximos históricos para aquellos momentos. El oro subió fuerte hasta 2011, a un nivel inferior al actual. Pero la onza de plata llegó a cotizar también en 2011 a insólitos US$ 48. Y hubo algunas ruedas del 2017 en las que el bitcoin llegó a superar los US$ 15.000.

O sea, la enorme incertidumbre y preocupación que genera la pandemia está provocando una estampida de inversores que temen que los problemas se profundizan y están pagando valores extravagantes por algunas posiciones. Y toda esa gente debe saber que hay serias chances de que en poco tiempo aparezcan vacunas, termine toda esta pesadilla, y esas posiciones refugio, que no ofrecen ninguna renta, desandarán buena parte del camino de ida que están realizando en este momento.

En la foto de hoy, sin embargo, el dinero en efectivo pierde en todas partes. Y por ser la nación que más muertes está sufriendo, y por estar sumergida en una guerra comercial con China y en un proceso electoral que puede sacar a Trump del poder, el dólar es la moneda que más está perdiendo. Ayer, en el exterior el billete verde bajó 0,7% contra el yen, la libra y el chileno, achicó 0,9% contra el euro, cedió 1,5% en México y cayó 1,7% en brasil.

El único lugar del mundo en el que el dólar siguió subiendo fue en Argentina. El valor del blue achicó, porque por el virus ese mercado tiene muy poca actividad, pero los otros cinco dólares de Alberto Fernández siguieron subiendo. El dólar turista subió 10 centavos hasta $98,80, el oficial subió 8 centavos hasta $76, el blue bajó $3 pesos hasta $136 y el mayorista subió 18 centavos hasta $72,08. El Banco Central ganó US$ 35 millones para sus reservas que ahora llegan hasta US$ 43.385 millones. El dólar MEP saltó $1,10 hasta $115,67. El contado con liquidación subió 50 centavos hasta $117,98. La brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 79% y la brecha entre el CCL y el mayorista subió a 63,7%. Y, medidos en pesos, el euro subió 88 centavos hasta 84,61, la libra subió 84 centavos hasta 92,76 y el real subió 24 centavos hasta 14.

O sea, en el mundo el dólar está retrocediendo pero a nivel argentino el peso retrocede más contra el dólar, por lo que la moneda nacional se desploma contra otras monedas. Frente a esto, el operador de cambios Gustavo Quintana dijo, con todas las letras que “Argentina no tiene moneda y la única manera de cubrirse es comprar dólares”.

Frente a eso, el operador inmobiliario José Rozados planteó que “el mercado de casas y departamentos está sufriendo mucho. Los compradores y vendedores están con mucha distancia. El valor del dólar se multiplicó por siete en dos años y los inmuebles argentinos no van a ese ritmo. Además, como si lo hicieran a propósito, la ley de alquileres desmotiva todavía más al mercado inmobiliario. Y con el actual nacimiento del teletrabajo se están dando casos en los que quien logra vender un departamento de 3 ambientes del barrio de Belgrano logra construirse una casa de 150 metros en un barrio privado”.

Por el momento, todo se vive al día. La súper emisión va sosteniendo a las bolsas, con los gobiernos haciendo de todo para que no se caiga en una crisis financiera. Así, ayer, a pura inyección de dólares, la Bolsa de Nueva York logró estar otra vez para arriba, con las bolsas latinoamericanas también mostrando subas. Y la Bolsa de Buenos Aires pudo tener un aumento del 1,7% con un volumen de negocios interesante, pero con suerte dispar para los papeles privados.

Y en el tema deuda, a pesar de estar a tres días del crítico 30 de julio, día en el que se cae el pago de los cupones del canje de 2005, y si no se pagan se puede reabrir todo ese proceso, el ministro Guzmán apenas prepara un zoom para hablar ese día frente al Councill de las Américas. Y se mantiene en sus trece: se está dispuesto a seguir avanzando en bonos legalmente más seguros para los acreedores, pero sin estirar la propuesta que se hizo hasta ahora.

Con esa intransigencia, la incertidumbre se sigue estirando. El precio de los bonos prácticamente no se movió. Y el riesgo país continuó colocado exactamente en el mismo lugar, 2.219 puntos básicos, lo cual plantea un riesgo muy cierto de que puede pasar cualquier cosa: lograr un acuerdo parcial, con el 50% de los bonistas ley New York, o directamente patear el tablero y seguir viviendo con lo nuestro, encerrados. Nadie sabe.

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