Fundamentos micro para la soberanía monetaria

27 de julio, 2020

pesos

Por Gonzalo Martínez @Gonzo_MM

Viajemos un poco en el tiempo. Antes de esta pandemia, si les dijera la palabra “desempleo”, ¿en qué país pensarían? Probablemente muchos me digan España con su famoso “paro”, Italia o Grecia. En los 3 casos terminaron 2019 con tasas de 15%, 10% y 16% respectivamente. Algunos, en cambio, habrán pensado en Argentina. Después del “sudden stop” del Gobierno de Mauricio Macri terminó en aproximadamente 10%. Alta, pero para nada comparable con el 21% al que llegó durante la Convertibilidad.

¿Qué tienen los países sin soberanía monetaria, que los hace más susceptibles de sufrir mayores índices de desempleo?

Cuando digo “sin soberanía monetaria” me refiero a aquellos que deciden fijar el valor de su moneda nacional a algún commodity, como el oro, o a otras monedas, como podría ser el dólar y también obviamente, a aquellos que directamente deciden usar una moneda que no emiten como por ejemplo Ecuador con el dólar o Italia con el euro.

Fundamentos micro

Según MMT (Teoría Monetaria Moderna, por sus siglas en inglés), la explicación para ese fenómeno macro debe buscarse en los fundamentos que enseña la microeconomía.

La mayoría de los economistas aceptarían que los mercados, librados a las fuerzas de la competencia, alcanzan un equilibrio en el cual, a algún precio, la oferta se encuentra con la demanda y por lo tanto no queda demanda insatisfecha ni oferta excedente. La excepción a esta regla sólo se da en el caso de un monopolista que restrinja la oferta. De esta manera, si el monopolista define un precio y no ofrece lo suficiente existirá demanda insatisfecha. Habrá, por tanto, individuos queriendo comprar aquel bien o servicio al precio indicado por el monopolista sin lograr hacerlo.

Supongamos, por ejemplo, un gobierno que tuviera el monopolio de provisión de agua dulce. Obviamente será aquel quien defina el precio del agua, definido como aquello que el sector privado tiene que hacer o entregar para conseguir el agua ofrecida. Si a ese precio no ofreciera el agua demandada, el sector privado (definido como todo lo que no es el gobierno) no tendría forma de hacerse con el agua requerida, hiciese el ajuste que hiciese.

El MMT explica que la moneda es un caso de monopolio. El gobierno, en el sistema monetario actual, es el único emisor de moneda. Tiene el monopolio de provisión de aquello que exige para el pago de impuestos. Además de su propia emisión para gastar, delega la emisión en agentes públicos y privados (bancos) a los cuales debe regular para definir las condiciones en las cuales pueden emitir dicha moneda cuando la prestan.

Dado un nivel impositivo definido por ese gobierno, entonces, el sector privado no tiene otra forma de hacerse de moneda que no sea a través de lo que el gobierno define que hay que hacer para conseguirla.

De la misma manera que con el monopolista del agua, si el gobierno no entrega suficiente cantidad de moneda encontrará situaciones en las cuales habrá gente dispuesta a ofrecer bienes y servicios para conseguir esa moneda sin conseguirlo. Esa es la definición de desempleo, gente buscando un trabajo (o vender el producto de su trabajo) a cambio de moneda sin conseguirlo.

Los impuestos, de hecho, tienen ese objetivo: crear desempleo. Gente necesitada de conseguir trabajo que pague en esa moneda.

¿Para qué querría un gobierno generar desempleo?

Simple, para que el sector privado “desocupe” bienes y servicios y los ofrezca al gobierno a cambio de esa moneda con la cual pagar sus impuestos (y que no tendría ningún valor en caso contrario).

Dicho sea de paso, si lo piensa, esa es la razón por la cual los argentinos seguimos usando Pesos en un país al borde del default, en pandemia y con una inflación bastante alta. Sólo en situaciones extremas, en las cuales el gobierno pierde ese poder de imponer tributos (que puede darse por variadas razones), es que se dan situaciones de hiperinflación.

¿Soberanía monetario o no?

Cuando un país fija el valor de su moneda a otra o a un commodity está, de hecho, asegurando el pleno empleo. Si, el pleno empleo de esa otra moneda o ese commodity.

Supongamos, por ejemplo, el patrón oro. En ese sistema el gobierno se compromete a comprar y vender todo el oro que le fuera requerido a un precio definido. Es verdad, por tanto, que el oro se encontrará siempre demandado. Cuando, a ese determinado precio, el sector privado deja de demandar oro aparece el Estado para comprarlo.

El problema cuando uno pierde la soberanía monetaria surge porque solo se puede asegurar el pleno empleo del elemento definido como patrón. Supongamos que el sector privado, en una situación con tipo de cambio fijo, decidiera incrementar sus activos financieros netos. Eso implicaría un menor gasto lo cual a su vez terminaría generando desocupación o dicho de otro modo, gente buscando conseguir moneda a cambio de bienes y servicios sin éxito.

Recordemos que las situaciones de desocupación se dan por impuestos y demanda de activos financieros netos muy altos para el nivel de gasto estatal definido por el gobierno en el presupuesto. Sería necesario, por tanto, que el gobierno respondiera bajando sus impuestos o aumentando el gasto para cubrir la brecha de empleo.

El problema con tipo de cambio fijo o administrado (sin soberanía monetaria) es que aumentar la oferta de moneda por situaciones de desempleo haría peligrar la capacidad del gobierno de cumplir con su compromiso de vender todo el oro que le fuera requerido al precio anunciado (supongamos el patrón oro).

En esa situación tiene básicamente tres alternativas. Tolerar el desempleo, aumentar el déficit emitiendo deuda que pague una tasa (y que genere que el sector privado postergue la demanda de oro) y finalmente, endeudarse directamente en oro.

Tanto la segunda y como la tercer opción implican el riesgo de tener que subir los impuestos en el futuro, incluso más de lo que lo bajaron inicialmente para evitar el desempleo. En ausencia de un shock positivo, esa suba impositiva tendería obviamente a agravar la situación de desempleo.

Sólo una mayor cantidad de exportaciones le permitiría conseguir más del “patrón”. El problema es que la suba de la tasa de interés o la suba de impuestos reducen la competitividad de las empresas para exportar. Cualquier semejanza con la Convertibilidad no es casualidad.

Nótese además que el tipo de cambio fijo es pro cíclico. En la opción uno el aumento del desempleo probablemente implique una menor recaudación, que a su vez restringe aún más el gasto público disponible acelerando la desocupación. Los bancos por su parte, disminuirán las oportunidades de otorgar créditos rentables bajando aún más la demanda agregada.

Solo con soberanía monetaria, por tanto, el gobierno podrá cumplir con el pleno empleo (del trabajo). De esta manera, el “patrón” de ajuste dejaría de ser una moneda extranjera o un commodity, para pasar a ser el empleo….o el desempleo.

Es en este último punto donde aparece una diferencia fundamental entre el “mainstream” de la economía (definido si se me permite como “keynesianos al estilo Krugman”) con el MMT. En general, aquellos persiguen determinado nivel de un supuesto NAIRU (“tasa de desempleo que no acelera la inflación” por sus siglas en inglés) que supone que hay un determinado nivel de desempleo a partir del cual la inflación se desacelera.

El problema con el NAIRU es que, incluso si fuera cierta su existencia (recordemos que en algún momento se suponía era de 6% y Estados Unidos llegó a tener 3% sin noticias inflacionarias), va dejando en el camino a gente que por el hecho de estar desempleadas en plazos largos, no es tan fácilmente contratada por el sector privado, que suele preferir tomar a alguien que ya esté trabajando (que tenga un registro de empleo, que cumpla horarios, etc).

El MMT, en cambio, propone el “Job Guarantee”. Un trabajo garantizado por el Estado que ayude en la transición hasta que la persona sea contratada por el sector privado. Este trabajo de transición paga un salario nominal fijo y por tanto, es un “patrón” mucho más adecuado que el NAIRU (ni hablar respecto al oro o el dólar).

No solo le permite al sector privado encontrar gente con un registro de empleo sino que además cumple la función contracíclica comentada en el caso del patrón oro. Cuando aparecen tendencias inflacionarias, el sector privado tenderá a retirar gente del “Job Guarantee” (recordemos el sueldo nominal fijo) ajustando automáticamente el gasto público.

Lo contrario ocurre cuando el ciclo es recesivo. En ese caso el sector privado despedirá empleados que engrosaran el “Job Guarantee”, expandiendo el gasto público y manteniendo, por definición, en todo momento el pleno empleo.

La inflación, que probablemente sea una preocupación del lector, es otro capítulo enorme en el MMT en el cual no puedo explayarme demasiado en este artículo. Por de pronto, déjenme dar una pista.

El monopolista, según la microeconomía, no es un tomador de precios sino que define el precio de lo que vende. Si el precio de la moneda nacional la definimos como aquello que el sector privado tiene que hacer para conseguirla para pagar impuestos y ahorrar en activos financieros netos, se deriva por tanto que la inflación es función de los precios que el Estado paga cuando demanda bienes y servicios y del colateral que exige cuando presta.

La causa de la inflación no es ni la emisión ni la puja distributiva. Tampoco lo que pase con el tipo de cambio o las expectativas. La causa última de la inflación, la desvalorización de la moneda, es que el gobierno decida pagar mayores precios por “las mismas cosas”.

Vuelvo al presente, a la pandemia, para hacer un comentario que viene al caso de la novela de la deuda. La Comisión del Senado de Estados Unidos acaba de aprobar la nominación para la Fed de Judy Shelton que hizo Donald Trump.

Shelton es una republicana que sueña con volver al patrón oro. Para reemplazar a Powell necesita la aprobación del Senado. Si ocurriera, sería una pésima noticia para la sustentabilidad de la deuda Argentina. Conseguir los dólares para poder pagar se volvería más cuesta arriba como explique anteriormente, lo cual generaría probablemente subas en la tasa de interés y una competencia por los dólares disponibles. Recemos para que no pase

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