Cómo impactaría un eventual acuerdo con los bonistas

2 de junio, 2020

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Por Enrique Pizarro

 

Hoy caduca la extensión del plazo que fijó el ministro de Economía, Martín Guzmán, para negociar con los acreedores privados la reestructuración de la deuda externa. Esta extensión se había establecido luego de que las partes no llegaran a un acuerdo el 22 de mayo y el país, al no pagar un vencimiento por US$ 503 millones correspondiente a los bonos Globales, cayera a partir de ese día en default.

 

Pero hoy tampoco habrá un acuerdo. Ayer, el Gobierno anunció otra extensión adicional en la negociación por diez días más (hasta el 12 de junio), la cual podría volver a prolongarse, según indicó en un comunicado. En tanto, las expectativas del mercado es que finalmente se logre alcanzar una resolución favorable, ya que las partes están cada vez más cerca.

 

En caso de concretarse un acuerdo y salir del default, obviamente, sería una buena noticia para el país. “Primero, porque le da certidumbre, y a partir de ahí se puede empezar a pensar en un horizonte de mediano plazo en cuanto a cuál es el plan económico, el plan antiinflacionario, la cuestión fiscal, etcétera. Entonces, claramente, reduciría la incertidumbre sobre la economía del país y eso por supuesto es bueno”, señaló ante El Economista Andrés Borenstein, de Econviews.

 

“Lo segundo para pensar aquí es lo que se evita. Todos los escenarios más caóticos que alguien puede imaginar para la economía argentina, en general, están pensados en un contexto de default largo, con juicios y problemas. Si esa parte no está, al país le irá mejor o no tanto, pero bajarían mucho las probabilidades de escenarios caóticos”, agregó el especialista.

 

Según Borenstein, otro de los impactos positivos que traería un acuerdo es la confianza en el mercado local, que en tal caso mejoraría un poco, lo que podría generar, por ejemplo, una reducción en la brecha cambiaria, que actualmente está en niveles altísimos, o quizás que se puedan liberar algunas de las restricciones que hoy se aplican sobre el mercado de cambios.

 

Por su parte, Martín Vauthier, director del Estudio EcoGo, estima que si se logra salir del default, en el muy corto plazo, el impacto positivo se dará sobre las expectativas y sobre el mercado de cambios. “El telón de fondo que venía contribuyendo a la presión cambiaria en los últimos meses era la incertidumbre en torno a la negociación de la deuda y a la eventualidad de caer en un default prolongado”, explicó.

 

Además, siguiendo su análisis, dicha mejora de las expectativas en el muy corto plazo se podría ir trasladando a una mejora en la demanda de dinero y de activos en pesos, lo que le daría un mayor margen al Banco Central para que esta demanda absorba una parte de la enorme emisión que está realizando la entidad monetaria para financiar el déficit fiscal, evitando así que esos pesos se trasladen a los precios o al dólar.

 

“A mediano plazo, mejoraría también un poco la percepción de los inversores del mercado sobre la economía argentina, de los agentes y de las empresas, por lo que podría bajar también la prima soberana argentina, el costo de capital de Argentina, el costo al cual se descuentan los proyectos de inversión y podría activar justamente las decisiones de inversión que están paradas mientras se mantiene la incertidumbre en torno a la deuda”, indicó Vauthier ante El Economista.

 

En tanto, el director de la consultora LCG, Guido Lorenzo, afirma que un eventual acuerdo con los bonistas no implicará que Argentina podrá acceder inmediatamente a los mercados internacionales, sino que esto le llevará un tiempo. Además, coincide en que un acuerdo mejoraría las perspectivas de mediano plazo y que si “se hacen las cosas prolijas” permitirá que el costo de capital no sea tan elevado, lo cual “en un mundo donde parece que habrá liquidez, puede que haga llegar algo de deuda o inversión”.

 

No obstante, Lorenzo sostuvo en diálogo con este medio que antes de evaluar los impactos económicos de la salida de la cesación de pagos hay que dimensionar la magnitud de la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19. “El tema del default queda pequeño al lado de esto”, aseguró.

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