SpaceX y la nueva carrera espacial

2 de junio, 2020

Por Silvio Guaita Economista

 

Después de cincuenta y nueve años desde que el ruso Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre a bordo de una nave espacial en ir al espacio, una companía privada, en asociación con la agencia espacial de Estados Unidos (la NASA), logró hacer despegar un cohete desde suelo estadounidense con dos astronautas en ella y trasladarlos exitosamente a la Estacion Espacial Internacional.

 

Considerando el contexto previo en el que Estados Unidos pagaba, a su histórico rival geopolítico en Eurasia por el servicio de traslado de sus astronautas al espacio, se podría decir que no solo se está ante un caso de aumento de los grados de libertad política del Gobierno estadounidense sino también de expansión de las capacidades industriales y capitalistas de su Estado. En otras palabras, el lanzamiento del 30 de mayo es tanto un éxito de una política consciente de industrialización por sustitución de importaciones como de la construcción de capitalismo por transferencia de capacidades estatales.

 

El éxito de la empresa SpaceX refleja que la capacidad de creación y transferencia de capacidades tecnológicas desde el sector estatal hacia el sector privado sigue siendo significativamente éxitosa en la potencia mundial dominante. Es decir, la participación estatal en investigación básica es una constante en la historia estadounidense. A través de múltiples instituciones estatales, como DARPA, el Pentágono y la NASA, entre otras, históricamente se logró financiar y desarrollar tecnologías que luego fueron aprovechadas y difundidas por el sector privado y que de otro modo no podrían haber sido llevadas a cabo dado el elevado riesgo de desarrollo de las mismas. Notar que en la investigación básica la probabilidad de fracaso es muy elevado, lo que restringe el ingreso de empresas privadas al desarrollo directo de la misma.

 

Esta vez llegó el turno de la industria espacial. En palabras de Donald Trump luego del lanzamiento: “Recién estamos empezando”. Leer entre líneas: “Recién estamos empezando con el estímulo estatal al capitalismo en el espacio”. Ya que el Estado de Estados Unidos está ahí hace décadas.

 

Siguiendo el discurso de Trump: “Vamos a dominar el espacio, como lo hacemos en la tierra, en el mar y en el aire (…) No podemos ser el número uno en la tierra si somos el número dos en el espacio (…) No seremos el número dos en ningún lado”. Es de esperar un aumento de la competencia estatal con su nuevo rival geopolítico nacido en Eurasia: la República Popular China y su poder infraestructural para movilizar recursos humanos e ingenieriles a niveles nunca antes vistos.

 

Vale notar que, en un discurso del 2013, Xi Jinping afirmaba que China puede terminar como la Union de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) si no se fortalece militar y economicamente.

 

Dado esto, si la República Popular China junto a su aparato estatal para estimular el capitalismo presenta desafíos en nuevos sectores en el futuro, como ya lo está haciendo con la tecnología 5G y con el desarrollo de vacunas contra el Covid-19 por ejemplo, es posible y altamente probable que se observe una confrontación significativa no solo en el plano económico y militar sino tambien en el plano tecnológico entre la única potencia mundial no euroasiática y la potencia, hasta ahora regional, China.

 

Según Trump, “el carácter americano todavía no ha sido testeado en su máxima expresión”. Agregaría que por lo menos desde el fin de la URSS. Queda por verse si el carácter chino para cumplir con las palabras de Xi en el 2013 es sostenido y suficientemente fuerte como para desatar una nueva competencia y carrera entre ambas potencias que, al igual que en el siglo pasado con otro rival y tablero mundial, desate una ola de innovaciones y progreso técnico sin precedentes, como lo fue, por ejemplo, la otrora asombrosa carrera espacial.

 

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