Sonrisas en el exterior, con clima local complicado

17 de junio, 2020

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Por Luis Varela

Tras una década de suba permanente, a un ritmo del 11% anual, y después de que derrapara abruptamente nada menos que 34% entre mediados de febrero y mediados de marzo último, la Bolsa de Nueva York viene instalada en una escalera ascendente, con dos pasos para adelante y uno para atrás, que ya le llevó a una recuperación de casi 40% a lo largo de las últimas doce semanas.

Estas idas y venidas están atados a las noticias que van  apareciendo como directa consecuencia del corona virus y el freno en la actividad económica mundial. Cada vez que se conoce algún rebrote, los precios van para abajo, y cuando aparece algún dato positivo sobre  recuperación de la actividad, el lado de la tasa cae en “suerte” y ayer fue un día que bautizó con resultados muy positivos para casi todas las bolsas del mundo.

Para nuestra preocupación, el único mercado que siguió con depresión, postergado, empastado, empantanado, lento y con bajas fue el argentino, con leves bajas para los papeles privados, bonos colocados en un sube y baja, y un riesgo país en descenso ya que el mercado cambiario local actuó mucho mejor de lo que todos esperaban.

El positivo ritmo de los mercados externos tuvo que ver con muchas  economías que van saliendo de sus cuarentenas, a pesar de algunos rebrotes del virus en determinados lugares (más casos en China, en Irán y en India).

Pero Europa y Estados Unidos muestran una vuelta a la normalidad con  actividades con distanciamiento social, y eso bendijo los movimientos y por supuesto los negocios.

Específicamente en el mercado norteamericano hubo un indicador que actuó como un energizante para el mercado financiero. Se conoció que las ventas minoristas tuvieron en mayo, contra abril, un rebote de casi 18%, cuando casi todos los especialistas no esperaban más de 11%, y eso llenó de optimismo a los inversores.

Desde hace varias semanas está instalado en cada país el debate si se viene una recuperación con forma de “V”, de “U” o de “L”, pero el dato de gran repunte del consumo interno de ayer reemplazó a todas esas letras con la idea de que puede venir una “J”, generando un impulso más rápido que lo esperado hasta ahora.

Este gran optimismo de ayer se contradice con la advertencia que vienen haciendo ocho de cada diez gestores especializados de Wall Street, que advierten que la Bolsa de Nueva York está en el nivel más caro desde 1998, y que lo razonable sería esperar una depuración, más que una continuidad en los aumentos.

Ocurre que buena parte de esta euforia obedece a la liquidez sin fin que viene proveyendo la Reserva Federal. Y tanto es así que su titular, Jerome Powell, advirtió el jueves pasado que los precios no están colocados en niveles razonables, recordando la frase de otro titular de ese organismo, Alan Greenspan, que previamente a 1998 advirtió que los precios tenían una exuberancia irracional.

Es tan grande el debate entre los especialistas que ayer se celebró un zoom entre varios analistas financieros, con todos preguntándose si se viene una continuidad en la suba, o una baja inminente. Y la conclusión no fue ni una  ni la otra: esperan que haya un clima absolutamente selectivo, con papeles muy sostenidos, y otros que deben evitarse.

Esencialmente, lo que piensan es que la parte buena que dejó el covid-19 fue una gran aceleración en lo que es trabajo a distancia, y que eso llegó para quedarse. De cada diez puestos de trabajo, estiman que cuatro seguirán trabajando al menos part time en sus hogares, probablemente con ingresos algo menores, pero también con menos costos de transporte, menos riesgos, menos incomodidades y más productividad.

Hasta hace unos días se afirmaba que la emisión sin fin que estaba haciendo la Fed derivaría en una mayor inflación y en una posterior suba de tasas. Pero ahora empiezan a decir que para que esa inflación se convalide, deberá  haber subas en los salarios. Y se piensa que los sueldos no van a subir, ya que habrá pagos menores por el home office. Y, además, habrá serias secuelas para todo lo que hay alrededor de eso: como la menor ola de clientes en restaurantes, comercios y el gran crecimiento del e-commerce, con envíos a domicilio desde los centros mayoristas.

Con todo esto en juego, el dato distintivo de ayer fue una nueva recuperación del dólar contra todas las monedas. En el exterior el dólar subió 1,7% en Brasil, 0,7% en México, 0,6% contra el euro, 0,4% contra la libre y 0,1% contra la libra; el único que  no cambió fue el yen. Mientras que en Argentina el mercado cambiario estuvo muy tranquilo, ya que siguen las expectativas de un acuerdo con los acreedores y en la negociación por separado con determinados fondos de  inversión.

Así, ayer el dólar turista subió 23 centavos hasta $94,48. El dólar oficial subió 18 centavos hasta $72,68 y el blue bajó $1 hasta $125. El dólar mayorista subió 24 centavos hasta $69,91, con el Banco Central ganando otros US$ 44 millones para las reservas por lo que ahora acumula US$ 43.171 millones. Mientras que el dólar MEP bajó $1,28 hasta $105,31. El contado con liquidación bajó 97 centavos hasta $109,12. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 72% y entre el CCL y el mayorista fue del 56,7%. Al tiempo que medidos en pesos, la libra subió 55 centavos hasta 87,49, el euro subió 30 centavos hasta 78,39 y el real cayó 50 centavos hasta 13,27.

Con el tema deuda hubo varias sorpresas. Se deslizó que hubo negociación con el Fondo PIMCO, tenedor de la mitad del Bopomo (AJ20) que vence el lunes próximo, por lo que se lanzará una licitación de tres bonos en dólares, con diferente vencimiento, cada una por US$ 500 millones en títulos ley local, a realizarse el 7 de agosto, el 25 de septiembre y el 29 de noviembre. Y este jueves se realizará otra oferta, para todos los vencimiento cortos en moneda local.

Así, mientras se vio una fuerte caída para los bonos de Brasil (por tensión en torno al gobierno de Bolsonaro, y con el dólar volviendo a subir, el mercado argentino estuvo mixto, un poco más a la baja que a la suba, con el 80% de lo operado en bonos se transó en nueve papeles: AY24 39%, TJ20 13%, DICP 7%, TX22 5%, TX24 4%, TO26X 3%, TC23 3%, PBA25 3% y TX21 2%. Con el menor volumen diario de los últimos tiempos, ya que Guzmán sigue postergando la presentación de la nueva oferta, que podría ingresar el  viernes próximo, se observó un salto de más del 9% para los bonos DIP0 y A2E7D, y subas del 3% al 5,6% para los bonos T2X2X, DICYC, PBA25, BC22X y A2E2. Y una caída del 12% para el bono TU27C y caídas del 2% al 7% para los bonos TVPP, TO26X, DICYD y AA25C.

En papeles privados, los mercados externos estuvieron claramente en alza,  sobre todo los asiáticos y los europeos. Pero también hubo subas del 1,7 al 2,1% en los índices de la Bolsa de Nueva York, al tiempo que se anotó un  avance del 1,2% en la Bolsa de San Pablo y del 1,3% en la de México.

Debido a la cuarentena eterna local y al mal clima generado por Vicentin y por la ley de alquileres, la Bolsa de Buenos Aires no se plegó a las subas  externas. El 80% de lo operado en acciones se concentró en ocho: Comercial del Plata, Galicia, Pampa E, Aluar, Cresud, Edenor, TGLT, Supervielle y Boldt. Así, con $1.006 millones negociados, Bolsa de Buenos Aires bajó 1,7%. En los extremos hubo alzas del 3% al 9% para Esmeralda, San Miguel, Havanna, Metrogas, Patagonia y Clarin. Y bajas del 3% al 7,5% para IRSA, Carboclor, Introductora, Supervielle, Frances, Cresud, Macro, Cuyana y Fiplasto. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York mostraron subas del 1% al 5% para IRSA P, Bunge, Cresud, Ternium, Edenor, TGS y Tenaris; con una caída del 3,5% para IRSA I.

Atados a la expectativa de cuarentenas globales cada vez más flexibles, las commodities tuvieron un buen día. Se registró una suba del 2,7% para el petróleo: WTi a US$ 38 y Brent a casi US$ 41. Los metales preciosos estuvieron mixtos: la onza de plata subió 0,2% y el oro cedió 0,2%. Los metales básicos actuaron firmes: el níquel subió 1,5%, el aluminio mejoró 0,9% y el cobre tuvo un alza del 0,1%. En Chicago se vio una baja del 0,1% para el maíz, descenso del 0,2% para la soja y caída del 1,7% para el trigo. En Rosario también hubo baja del 1,3% para el girasol, merma del 2,4% para el maíz y caída del 5,4% para la  soja. Y por último el bitcoin mejoró otro 0,8%, con resultados similares para el resto de la criptomonedas.

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Las tres fases de Powell

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reiteró ayer en su presentación ante el Senado sus advertencias sobre la marcha de la economía. A su juicio, no cabe esperar una recuperación plena de la actividad hasta tanto la pandemia no sea superada y cuanto más se prolongue esta situación mayor será el daño que causará. Para Powell, más allá de algunos datos que muestran cierta mejora, la economía se verá afectada por un buen tiempo como consecuencia de la elevada tasa de desempleo y la quiebra de muchas empresas pequeñas y medianas. Además de recordar que esta crisis está afectando en particular a los sectores de menores ingresos y que una de sus consecuencias será la de aumentar la desigualdad. Su visión no coincide con la de la Casa Blanca que espera una recuperación en V y que en poco tiempo todo volverá a ser como antes. Para el titular de la Fed se puede hablar de tres etapas: la primera fue del cierre de la economía, la segunda es un rebote a medida en que empiezan a abrirse actividades como ya se está observando y la tercera será una estabilización, pero en un nivel inferior al que había antes de la pandemia. De la presentación de Powell surge claramente que habrá más medidas de estímulo monetario para impulsar el nivel de actividad y que la tasa de interés seguirá en su actual nivel por mucho tiempo como se anunció al término de la última reunión de la Fed. Ayer se informó que las ventas minoristas crecieron el 17,9% en mayo con relación a abril, el mayor incremento mensual desde 1992. De todas maneras se registró una caída de 6,1% con relación a mayo del año pasado ye el monto de la compras sigue por debajo del registrado en febrero. De todas maneras, hubo mucha disparidad en el desempeño de los distintos sectores dado que no todos se han normalizado.

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