Por la volatilidad, recomiendan desensillar hasta que aclare

25 de junio, 2020

Por Luis Varela

Con una volatilidad que ya está generando una especie de tortícolis financiera, los valores de aquí, allá y todas partes volvieron a ser afectados por los últimos datos del Covid-19, provocando bajas importantes en casi todas las cotizaciones, en un ambiente en el que los inversores empiezan a volverse cada vez más selectivos y cuidadosos.

El patrón del movimiento tiene que ver esencialmente con el surgimiento de nuevos contagios, no tanto de muertes concretas. Desde que el gran daño de la pandemia empezó a afectar a diferentes países en marzo, los decesos eran el 8% de los enfermos detectados, y según lo que se va observando ese número se va achicando hasta el 5%, por el aprendizaje de los sistemas de salud para auxiliar a los que contraen la enfermedad.

Sin embargo, empieza a comprobarse que ni bien se aflojan las cuarentenas, los contagios vuelven a subir, y eso obliga a los gobiernos a volver a sistemas de aislamiento, lo cual achica el repunte del nivel de la actividad, genera desconcierto y, por supuesto, caída en los valores de las cosas.

Ayer se observaron contagios en alza en países como Alemania y Estados Unidos. Crecen mucho las muertes en países como India y Rusia, que hasta ahora no venían tan castigados. Y en América Latina los fallecimientos ya superaron los 100.000, con la Argentina ya en los 1.085 muertos y 47.216 contagiados, la mayoría en la CABA y el Gran Buenos Aires.

La inseguridad que genera el rebrote de la enfermedad volvió a provocar intranquilidad en los inversores, por lo que las bolsas de todas partes acusaron bajas del 1% al 4%. Y detrás de eso, empiezan a aparecer estadísticas de expectativa de crecimiento que son bastante peores que lo calculado hasta ahora.

El FMI, por ejemplo, dio ayer números sobre evolución de los PIB para este año y para 2021. Para 2020 estimó que las economías desarrolladas caerán 8%, las emergentes achicarán 3% y Argentina se desplomará 9,9%. Y para 2021, las economías desarrolladas rebotaran 4%, las emergentes repuntarán 5%, y la Argentina sólo subirá 3,9%, es decir bastante menos que el resto.

O sea, en casi ningún caso se ve una reacción con forma de “V”, más bien empiezan a hacerse proyecciones en forma de “U”, con la Argentina más cerca de parecerse una “L”. El Fondo, de hecho, dijo que de todo el mundo la economía argentina estará entre las seis que más sufrirán.

Esa pobrísima performance, que se contrapone por completo al éxito sanitario, ya que hasta ahora somos uno de los países con menos muertos por el virus, está ligada a la herencia recibida por los gobiernos anteriores al actual y por una cuarentena que arrancó demasiado temprano, dañando en exceso la economía, ya que el pico de la enfermedad en la Argentina está empezando recién ahora.

Además de eso, la necesidad del Gobierno por hacerse de alguna caja, para compensar el desplome de la recaudación impositiva, llevó a Alberto Fernández a cometer un error, como por ejemplo la idea de expropiar la cerealera Vicentin, y eso terminó por generar una falta de credibilidad mayor, una caída en la imagen y un gran achicamiento en la cantidad de negocios.

En el proceso, obligado a enfrentar vencimientos en pesos que ya no puede cubrir con tanta emisión, porque la economía está al límite, el Presidente tuvo que autorizar a Guzmán a cometer algo que había descripto como sacrilegio: emitir bonos en dólares.

Y, para rematar el cúmulo de movidas, el Presidente hizo ayer hizo un llamado a los presidentes de la región y a la jefa del FMI, reclamándoles que impongan un “marco general de reestructuración de deuda”.

El pedido no fue casual. Ayer los bonistas le comunicaron al Ministro de economía que, además de estar a US$ 6 de distancia en la oferta que presentó hasta ahora, reclaman un pago cash, sin años de gracia, y exigen que los bonos que se entreguen tengan las cláusulas de los bonos que entregó el kirchnerismo en 2005 y no los bonos que entregó Macri en 2016.

Paradójicamente, Fernández quiere entregar bonos como los de Macri, es decir papeles que no requieran de tanta protección para los acreedores en caso de haber un incumplimiento. Los bonistas no quieren recibir papelitos que cobren los nietos y que encima sean incumplidos con facilidad dentro de tres años.

Por esa razón, los títulos públicos argentinos mostraron ayer un resultado muy diverso, pero en el que predominaron las bajas, por lo que el riesgo país de la Argentina volvió a subir 52 unidades, hasta 2.513 puntos básicos.

Sin vacuna a la vista, los inversores se siguen sintiendo inseguros, y tratan de esquivarle el bulto al riesgo. Por eso ayer el dólar volvió a erigirse como el ganador del día, mientras que el resto de las variables entró en una pausa, con los analistas recomendando desensillar hasta que aclare, ya que todo está excesivamente inestable.

En el exterior el dólar subió 3,8% en Brasil, 1,5% en México, 0,7% contra la libra, 0,6% contra el yen y 0,5% contra el euro; no cambió en Chile. Y en la Argentina el gobierno sigue devaluando el valor del peso, tiene un control policíaco sobre los dólares libres legales, pero el dólar blue volvió a afirmarse. El dólar turista subió 9 centavos hasta $95,56. El dólar oficial subió 7 centavos hasta $73,51. El dólar blue subió $1 hasta $128 y el mayorista subió 7 centavos hasta $70,10. El BCRA sumó US$ 4 millones a las reservas que llegan a US$ 42.218 millones.

El dólar MEP cedió 37 centavos hasta $107,30. El contado con liquidación bajó 55 centavos hasta $108,03. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 74,1% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 54,1%. Y, medidos en pesos, el euro bajó 35 centavos hasta 78,88, el real bajó 48 centavos hasta 13,11 y la libra bajó 56 centavos hasta 87,10.

El gran tema de los próximos días es la inflación. Está por vencer el período con precios congelados y los mayoristas están achicando stocks porque los costos no les permiten trabajar con algún rendimiento. Hay discusiones para que los congelamientos sigan, pero el riesgo es que la escasez de oferta empiece a estar sobre la mesa.

“Van a lograr que todos terminemos como Latam. Nos impiden trasladar los costos, no podemos despedir gente, no tenemos ayuda para pagar aguinaldos, y terminaremos como pasó con la aerolínea”, protestaban sobre todo los mayoristas que ofrecen alimentos.

Con ese marco, la Bolsa de Nueva York mostró caídas del 2,2% al 2,7% en sus índices principales. México bajó 0,8% y San Pablo perdió 1,7%. Y la Bolsa de Buenos Aires achicó sólo 0,9%, pero con el menor volumen operado de los últimos treinta días, apenas $911 millones.

Y el signo de mayor desconcierto tiene que ver con los valores de las commodities. Ayer bajaron el petróleo, el oro, la plata e incluso los granos. Pero donde se vio una caída más contundente fue en las criptomonedas, ya que tanto China como Suecia, y ahora Estados Unidos anunciaron que van a empezar a participar en ese tipo de valores. Ya lo dijo el jefe del Tesoro norteamericano: la fortaleza del dólar no va a ser eterna y tenemos que empezar a incursionar en ese tipo de valores.