Ghidini: “El desempleo ya existe, aunque está contenido por las prohibiciones”

11 de junio, 2020

 

Entrevista a Matías Ghidini Gerente general de GhidiniRodil Por Enrique Pizarro

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que difundió hace pocos días el Ministerio de Trabajo indica que en abril el empleo en el sector privado cayó 0,6% respecto a marzo y descendió 3,1% en relación a abril de 2019, lo que implicó la pérdida de más de 190.000 puestos de trabajo en el último año. Además, según confirmó el ministerio, fue la mayor caída mensual de los meses de abril desde la crisis de 2002.

El Economista dialogó con Matías Ghidini, gerente general de la consultora de recursos humanos GhidiniRodil, acerca del escenario actual y las perspectivas en materia laboral en el país, sobre el cual el especialista estima que este año el desempleo podría ubicarse en torno a 15% en términos reales.

¿Cómo se está viendo reflejada la crisis de la pandemia sobre el mercado laboral?

Luego del muy mal desempeño de 2019, en el arranque de este año la dinámica del empleo no había cambiado mucho. Después, con la crisis de la pandemia, hubo un golpe de knockout que hizo que las búsquedas y la demanda laboral, especialmente la profesional, cayeran entre 60% y 70% durante marzo y abril. En mayo se encontró un piso estabilizado en ese nivel. Pero estamos en el segundo subsuelo del sótano.

¿Cómo estima que continuará la dinámica?

Lo que se puede ver hacia adelante es que 2020 será un año aún peor que 2019 para el empleo. Independientemente de las cifras que después se oficialicen en función de las decisiones políticas que permitan a las empresas desvincular de una manera u otra a los empleados, el desempleo real va a ser mucho más alto. Es un millón más de personas. Puede estar alrededor de 15% en términos reales. Es una perspectiva muy oscura para el mercado laboral. Además, un dato no menor es que este año va a ser el tercero consecutivo de pérdida del salario real contra la inflación, que será de por lo menos de dos dígitos, lo cual es un golpe muy duro para los trabajadores.

Ante este escenario, ¿prevé que habrá una importante destrucción de empleos?

El desempleo ya existe, sólo que no está reflejado por las prohibiciones vigentes. Es sólo una cuestión de cuando todos queramos asumir esa realidad. La destrucción del empleo está artificialmente contenida por los decretos del Gobierno. Tarde o temprano se conocerá y el Gobierno deberá sincerar el verdadero desempleo, que llegará sino por la destrucción de las pequeñas y medianas empresas. Hay que recordar que el 70% del empleo en el país lo generan las pyme, que van a ser las más castigadas por toda esta situación.

¿Cómo cree que será la recuperación de las actividades más afectadas?

Sobre las actividades más afectadas, que son principalmente el entretenimiento, el turismo, la gastronomía, la construcción, el Real Estate y las automotrices, todas ellas, más allá del impacto puntual por la caída de la demanda, son actividades que de alguna forma van a seguir perjudicadas y sin duda van a tener que reinventarse porque el daño es estructural. Es decir, cuando la gente vuelva al teatro o al cine no será lo mismo por el distanciamiento social y las precauciones, al igual que con la gastronomía. Lo mismo con la construcción: los protocolos de seguridad para construir seguramente generen que la productividad y los costos tengan que cambiar. En el turismo, habrá que evaluar, por ejemplo, cuántas personas pueden viajar en un avión y con qué medidas de seguridad. Me parece que hay un efecto inmediato por la caída de la demanda general, pero en estos sectores también hay un efecto mediato sobre cómo les va a afectar la nueva forma de vivir. Entonces, por más que no exista la cuarentena obligatoria, la gente va querer mayores resguardos y seguramente a estos sectores les cueste arrancar. Y no sólo van a estar perjudicados en el mediano plazo, sino que sin dudas van a tener que reinventarse o cambiar sus modelos de negocios.

¿Cuáles son los sectores que se verán beneficiados o, por lo menos, no tan afectados?

Las únicas esperanzas pasan por algunas industrias que están activas, como son los casos del comercio electrónico, que obviamente está muy fuerte; algunas empresas de logística, sobre todo de logística liviana; empresas de tecnología; el campo, que sigue activo y con buenas perspectivas; empresas del área de la salud; algo también de consumos de bienes esenciales, relacionados con higiene y cuidado personal; y algunas cadenas de  comercialización, sobre todo de productos de consumo masivo, como los supermercados e hipermercados.

¿Qué tanto podrán atenuar estas actividades la caída sobre el nivel general?

Con la crisis general de la demanda, por más que estos sean sectores activos, la generación y demanda de empleo va a estar muy medida, va a ser muy prudente y cautelosa, y no va a llegar a compensar ni por asomo la caída del resto de los sectores. Entonces, más allá de estos sectores activos, las perspectivas generales son muy complicadas. Se generará un mercado laboral muy de nicho, o más bien de hiper nicho, es decir, con muy pocas oportunidades, muy específicas y segmentadas.

En cuanto a las modalidades, ¿prevé que el trabajo remoto se mantendrá pos-Covid?

El trabajo a distancia va a seguir. No estamos hablando de home office, sino de trabajar desde la casa, working for home, que no es lo mismo y no funciona como el verdadero home office, donde uno replica la oficina en la casa. Va a haber más gente teletrabajando. Pero va a depender mucho de la naturaleza del trabajo, de la competencia de la gente y de la cultura. El  trabajo no va a volver al mismo lugar de antes, pero tampoco se va a quedar en donde estamos hoy. Esto conlleva también a la reforma laboral pendiente, que de alguna forma debería legislar y dar un marco a este tipo de trabajos y a otros que se generan como los trabajadores por proyectos o freelance, que están por fuera del circuito.

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