La “V” se va pareciendo a una “U” y los inversores se bajan

12 de junio, 2020

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Por Luis Varela

Como si estuvieran sumergidos en una sucesión de rotondas de las que no pueden salir, los negocios volvieron a marcar ayer en el mundo otro de los tantos movimientos que se vienen repitiendo desde noviembre, mes en el que se inició la pandemia del Covid-19 en Wuhan China.

Ayer, mucho de los que se avanzó en las últimas semanas se retrocedió de golpe: las bolsas sufrieron caídas generalizadas de más del 5% en casi todas partes, los inversores buscaron refugios en las monedas duras y en los bonos de los estados sólidos y todo vuelve a mirarse con cara de desconcierto.

Lo que posiblemente generó el movimiento pesimista de ayer fue el particular discurso que emitió el titular de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, quién advirtió el miércoles que dejará la tasa de interés cerca de cero durante al menos dos años más, porque la destrucción de empleo que se registró en los últimos ocho meses (creados a lo largo de diez años) tardarán mucho en ser recuperados.

Esa lectura pesimista eliminó en los inversores la idea de que la recuperación de Estados Unidos tendrá forma de “V”, y que el mundo puede encontrarse con una “U”, y con postergaciones en los climas de optimismo y crecimiento, por lo que ayer volvió a observare una huída de todo lo que es riesgoso, al tiempo que muchos optaron por volver a posicionarse en monedas duras, pero sin que los metales preciosos pudieran lograr ningún rédito en el movimiento.

Es que la música de fondo de todos los negocios financieros sigue siendo el Covid-19 y la incertidumbre que genera. Ya hay 423.000 muertes en todo
el mundo, de las cuales 116.000 ocurrieron en Estados Unidos (el país con más fallecimientos). Y en América Latina ya murieron 74.000 personas, 41.000 de ellas en Brasil. En Argentina, que veía el tema bastante de afuera, hasta ayer acumuló 765 fallecimientos con 27.400 contagios detectados.

Semejante cantidad de números y la posibilidad de que el virus tenga algún rebrote no fue calmada ni con el anuncio de la farmacéutica Moderna, que dijo que empezará las pruebas de la vacuna en julio. Ni tampoco trajo ninguna calma la difusión de la compañía AstraZeneca, que publicó que se asocia con Emergent BioSolutions para fabricar vacuna contra el Covid-19 en Estados Unidos.

Y probablemente lo más controvertido del caso es que el raro y tan pesimista anuncio de Powell fue leído por los analistas de dos maneras: Por un lado quiere frenar la suba bursátil, porque se verá obligado a seguir  liberando dólares y comprando papeles para evitar un crack financiero. Y por  el otro, algunos analistas piensan que está decidido a planchar las aspiraciones de reelección de Trump, quien dicho sea de paso, salió ayer a criticar duramente a la Fed, diciendo que se equivoca muy seguido.

Sea como fuere, los inversores desensillaron después de un rally alcista espectacular que duró noventa días, y provocaron caídas que bien pueden ser tomadas como una toma de ganancias, aunque muchos analistas repitieron la idea de que se trató de un jueves negro.

El foco de la baja estuvo ubicado en Wall Street, con un derrumbe del 5,3% al 6,9% en los índices de la Bolsa de Nueva York mientras que se registró una baja del 2,1% en la Bolsa de San Pablo y del 3,8% en la de México.

Obviamente, por ser un mercado de muy alto riesgo, la Bolsa de Buenos  Aires fue la que más perdió. Con el 80% de lo operado en acciones concentrado en nueve papeles (Comercial del Plata, Galicia, Pampa E, Boldt,
Carboclor, Edenor, Grupo Valores, Supervielle y Aluar), el mercado porteño operó $1.701 millones y el índice S&P Merval se desplomó 7,3%. Hubo una sola suba del 4% para Havanna. Y se vieron caídas del 8% al 12,5% para Phoenix, Edenor, San Miguel, Boldt, Metrogas, IRSA, Supervielle, Central Puerto, Banco Macro, Transener, Galicia y Pampa E. Al tiempo que los ADR argentinos que cotizan en NY tuvieron una suba del 2% para IRSA P (ya que logró vender dos pisos en Catalinas Norte), pero hubo caídas del 3% al 11% en el resto de las acciones argentinos.

Y dentro del minué mundial, los que tenemos los pies más enredados somos por supuesto los argentinos. Mientras el presidente Fernández estaba reunido en Olivos con los dueños de Vicentin para ver como sigue la película, Martín Guzmán sigue postergando la novela de la reestructuración de la deuda. A su vez, YPF logró colocar US$ 100 millones en una ON atada al dólar. Y el Ministerio de Economía buscaba más deuda en pesos, para ir cubriendo vencimientos, con más Letes y más Boncer. Al tiempo que el BCRA les colocaba incontables Leliq a los bancos.

Con todo eso, mientras en el mundo el dólar, el yen y el franco suizo se fortalecían contra todo, en Buenos Aires el dólar estuvo tranquilo, pero los bonos estuvieron otra vez débiles, por lo que el riesgo país sigue titubeando: ayer le tocó subir 93 unidades, hasta 2.616 puntos básicos, con el rumor de que Guzmán tiene que hacer ofertas cada vez más altas a los bonistas, porque la negativa de los acreedores continúa.

Con ese marco, ayer el dólar estuvo débil en el exterior contra monedas duras, pero firme contra monedas blandas: saltó 4,1% en México, 2,5% en Chile, 1,2% contra la libra y 0,7% contra el euro, no cambió contra el real y bajó 0,2% contra el yen.

En Buenos Aires, con una inflación de 1,5% en mayo, el crawling peg sigue acelerándose. El dólar turista subió 19 centavos hasta $94,04. El dólar oficial subió 15 centavos hasta $72,34. Pero el dólar blue bajó $1 hasta $123. El BCRA sumó otros US$ 82 millones a las reservas y ahora tiene US$ 43.123 millones. El dólar MEP bajó 58 centavos hasta $107,49 y el contado con liquidación bajó $2,13 hasta $112,27.

Y con eso la brecha entre el dólar oficial   el blue bajó al 70% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 62%. Y, además, medidos en pesos, el real subió 1 centavo hasta 13,93, el euro cayó 46 centavos hasta 78,31 y la libra se desplomó 91 centavos hasta 87,35.

Así, los bonos siguen sin levantar cabeza. El 80% de lo operado en bonos se transó en siete papeles: AY24X 28%, AY24 25%, TC21X 10%, TJ20 5%, TX21 5%, TJ20X 5% y AO20 4%. Y, con más volumen, a pesar de la expectativa de una mejor oferta, los bonos argentinos retrocedieron. En los extremos hubo subas del 2% al 5,5% para los bonos NO20, BDC28, TJ20D, AY24C y TD21. Y caídas del 4% al 7,4% para los bonos TVPA, CO26, TX24C, TVPP, CO26D, PAA0, T2X2X y TVPE.

Y todos estos movimientos son coronados por commodities que también parecen esperar un bajo nivel de actividad mundial, es decir, que la V corta se va pareciendo cada vez más a una U. Así hubo un desplome del 7,2% para el petróleo con el WTI a US$ 36,20 dólares y el barril del Brent a US$ 38,40. Debilidad en metales preciosos: baja del 0,5% para el oro y caída del 2,8% para la onza de plata. Baja para los metales básicos: aluminio perdió 2%, pobre bajó 2,6% y níquel cedió 2,7%. En Chicago: el maíz subió 1%, la soja subió 0,1% y el trigo bajó 1,4%. En Rosario: baja del 0,8% para el maíz, descenso del 1,3% para el girasol y merma del 2,8% para la soja. Y hubo un desplome del 6,4% para el bitcoin, con caídas de hasta el 10% en el resto de las criptomonedas.

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Problemas en el Líbano

La moneda de El Líbano cayó 70% desde octubre pasado y ayer la libra libanesa cruzó los 5.000/US$ en el mercado informal. Durante décadas,
la paridad fue de 1.500/US$, y lo sigue siendo en el mercado oficial. Por eso, ambas monedas eran casi de curso legal. La crisis en el Líbano no tiene piso (ya le costó el cargo a un primer ministro) y ayer los libaneses tomaron las
calles, nuevamente. En Beirut y varias ciudades. Un grupo de manifestantes incendió una sede del “Banque du Liban” (el banco central) en Trípoli.

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