La recaudación delinea la marcha de la pandemia

17 de junio, 2020

Por Jorge Colina Economista de Idesa

El comportamiento de los distintos impuestos nacionales en el mes de mayo refleja con bastante nitidez lo que está pasando con la economía a raíz de las políticas que se están tomando. Entre los más importantes, el impuesto que más subió en mayo respecto a igual mes del año anterior es el Impuesto al Cheque que tuvo un aumento nominal de 22%. Esta suba contrasta con el 4% que aumentó el IVA. El IVA está reflejando más la caída el consumo por efectos del confinamiento, mientras que parte del diferencial de recaudación del Impuesto al Cheque por encima del impuesto al consumo estaría reflejando un mayor uso del dinero bancario para hacer pagos.

El confinamiento complica a las familias para hacerse de efectivo y se realizan más compras a distancia, con lo cual hay una inducción a mayor uso del dinero electrónico. Podría decirse que este es un efecto colateral positivo del confinamiento que sería deseable mantener y profundizar cuando se salga del encierro. Aunque será difícil. El propio impuesto al cheque es el que desalienta el uso del dinero electrónico. Lo que se está viendo es que el confinamiento fuerza a la gente a pagar Impuesto al Cheque, más que una opción de la gente por usar más dinero electrónico a pesar del impuesto.

El avance hacia un mayor uso del dinero electrónico requiere necesariamente una revisión del Impuesto al Cheque y de otros tributos que se les colocan a los pagos digitales, como las retenciones y percepciones del Impuesto a los Ingresos Brutos por parte de las provincias.

Por detrás vienen las contribuciones patronales que crecieron en mayo 19% respecto a igual mes del año anterior. Esta es una fuerte desaceleración ya que el salario nominal (que es una pata de la base imponible) viene creciendo al 50% interanual y el empleo registrado privado (que es la otra pata de la base imponible), si bien cae, lo hace a una tasa baja (-3%). Por lo tanto, la masa salarial (que es la base imponible) se expandió 45% en mayo respecto a mayo del año pasado, y éste sería más o menos el porcentaje de crecimiento en la recaudación de contribuciones patronales que se debería haber observado.

Si el aumento fue de sólo 19%, significa que el impacto negativo del beneficio otorgado a las empresas de no pagar contribuciones patronales como asistencia para el mantenimiento de los empleos fue importante. En términos cuantitativos, se puede decir que si el salario no hubiera crecido en términos nominales empujado por la inflación, la caída en la recaudación de contribuciones patronales habría sido del -20% interanual.

El impuesto con el comportamiento más sintomático son las retenciones a las exportaciones, que cayeron 36% en términos nominales. Ciertamente que el comercio exterior siente los efectos de la pandemia. De todas formas,  mayo es un mes bueno para el impuesto a las exportaciones porque es cuando el campo entrega la producción. De aquí que, en esta caída nominal tan fuerte, también debe estar actuando la política cambiaria.

El tipo de cambio oficial está retrasado respecto a la inflación y al dólar de mercado, más el efecto del aumento de las retenciones a las exportaciones, hace que la brecha entre el tipo de cambio oficial efectivo (neto de retenciones) y el dólar de mercado (Contado Con Liqui o blue) sea más del 100%. Esta situación es muy gravosa para los exportadores. De aquí que la recaudación sobre las exportaciones esté en crisis. Obviamente que estos movimientos nominales están lejos de compensar la inflación. El Impuesto al Cheque y las contribuciones patronales están 15% y 16% abajo de la inflación, el IVA 27% abajo y las retenciones a las exportaciones más de la mitad por debajo. Dado que los dos principales gastos del Estado, que son jubilaciones y salarios públicos, van a crecer con la inflación, la diferencia se  compensará con emisión monetaria.

La situación es inequitativa porque los salarios en el sector privado fueron reducidos nominalmente, muchas personas perdieron el empleo, muchos comerciantes y emprendedores perdieron sus pequeños negocios, mientras los dependientes directos del sector público no tuvieron que hacer ningún esfuerzo ante los costos de la pandemia. La razón del trato privilegiado a las personas que viven del Estado es que la emisión monetaria hace creer a las autoridades del sector público que el confinamiento no tiene costos porque se puede financiar con emisión.

La salida del confinamiento espera a Argentina con un severo problema de inflación que hasta hoy está reprimida. Las causas son la emisión masiva de dinero pero, fundamentalmente, porque el déficit fiscal se mantendrá y  habrá que financiarlo con más emisión, ya que el crédito externo estará muy  limitado,si es que no permanece cortado.

En el fondo, la salida del confinamiento está esperando a Argentina con la necesidad de una reordenamiento integral del sector público. Donde la revisión de los impuestos distorsivos (los impuestos a los pagos electrónicos, al empleo y a las exportaciones) deberá ser una prioridad central.

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