La industria cayó 31% en abril, la retracción más profunda desde 1994

22 de junio, 2020

La actividad industrial en abril registró una caída de 31% interanual y de 17,4% mensual, una retracción que se intensificó por el alcance pleno del aislamiento obligatorio dispuesto para todo el territorio nacional. Los números representan la baja más importante desde 1994.

Según dio a conocer hoy el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU), el primer cuatrimestre del año se acumuló una baja de 11,9% respecto a igual período de 2019, “caídas que agudizan la crisis que ya registraba la industria desde 2015”.

La entidad advirtió que si bien durante mayo se fue habilitando la producción de algunos sectores industriales y regiones del país, “los datos preliminares anticipan una fuerte caída de la producción”.

 

 

“Estas caídas agudizan la crisis que ya registraba la industria desde 2015. Respecto de abril de ese año la caída es de  38,8% y el nivel de producción sin estacionalidad el más bajo desde febrero de 2003”, puntualizó el informe.

Y agregó: “Los niveles de producción desestacionalizados de los sectores se encuentran en una situación similar a la del promedio de la industria. Algunos mejoraron levemente respecto a marzo 2020, mientras que otros se encuentran en niveles apenas mayores a los de 2002 o cercanos a los de la crisis de 2009. El 30% de los sectores registró los niveles más bajos de la serie, que inicia en 1994”.

La dinámica del mes se vio reflejada en la utilización de la capacidad instalada, que alcanzó en promedio 42% en abril, 19,6 puntos porcentuales menos que en igual mes de 2019. El desempeño se explicó por la contracción de prácticamente todos los sectores, destacándose la industria automotriz, que no registró producción.

En tanto, aquellos rubros considerados esenciales durante la cuarentena, como alimentos y bebidas y la producción de sustancias y productos químicos, incluyendo al farmacéutico, fueron los únicos en presentar caídas más moderadas e incluso leves subas interanuales en sus niveles de actividad.

El análisis sectorial de actividad, reflejó que el automotriz estuvo completamente paralizado, con una producción nula en abril que implicó una caída histórica del 100%. Le siguió el sector de minerales no metálicos, incluyendo a los despachos de cemento, con una baja de 67% interanual, en gran medida por el menor nivel de actividad de la construcción.

Los productos textiles se contrajeron 57,8%, principalmente por caídas en hilados de algodón y tejidos y acabado de productos textiles. Además, la actividad de la industria de metales básicos registró una baja de 65,4%, con caídas en subrubros que promediaron hasta 70%, mientras que la refinación de petróleo cayó 40%, y la metalmecánica se contrajo 38,7%, por la menor producción de equipos eléctricos, autopartes y fundición.

Por su parte, los rubros considerados esenciales durante el aislamiento se vieron afectados en menor medida por el freno de la actividad. En la producción de sustancias y productos químicos se registró una caída de 3,4%, amortiguada principalmente por la mayor producción de agroquímicos, aunque la venta de medicamentos se contrajo 3% interanual.

La industria de alimentos y bebidas fue la única que registró una suba interanual en su actividad, ya que el sector creció 0,9%, principalmente por la mayor producción en carnes y productos lácteos, que amortiguaron las caídas registradas en la molienda de oleaginosas (sin las cuales la suba interanual sería de 1,9%) y en azúcar, productos de confitería y chocolate.

El fuerte impacto de la pandemia también se vio en las cuentas externas, en las cuales las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) cayeron 58,3% interanual.

Las caídas más pronunciadas se registraron en los subrubros calzado (-99%), material de transporte terrestre (-90,2%), y caucho y sus manufacturas (-77,8%), mientras que la menor exportación de vehículos se explica por los menores envíos a Brasil (-95%), lo cual generó que las exportaciones MOI dirigidas hacia ese país cayeran 75,5%.

Respecto al empleo, en marzo el mercado de trabajo se vio fuertemente afectado por las medidas de contención al avance del Covid-19 en todo el territorio nacional. Con tan sólo 10 días de la cuarentena obligatoria se perdieron 38.700 puestos industriales (-3,4% i.a.).

En la comparación mensual se refleja mejor la complicada situación para el empleo privado. En la industria, la caída fue de -0,4% mensual sin estacionalidad (-4.634 trabajadores menos). Esta merma significó una reversión en la atenuación de la caída que se venía presentando a principios de año.

 

 

“Los acuerdos de suspensiones alcanzados en el marco del artículo 223 bis fueron un importante alivio para hacer frente a la caída de la demanda y sostener el empleo. Así, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) presentó que en abril el 14% de las empresas relevadas aplicó suspensiones en abril, el nivel más alto de la serie”, resaltó el informe. 

Sin embargo, las expectativas sobre la evolución del empleo para los próximos 3 meses son negativas. De las empresas que esperan realizar cambios en su personal (9,2% del total), el 87% esperaban reducirlo.

Finalmente, la caída de la actividad y el empleo también se vieron reflejados en la menor cantidad de empleadores que registraron declaraciones juradas en el SIPA en abril (de -4,2% i.a.; -23.306 DDJJ). En el caso de la industria, la caída se aceleró a -5,9% interanual, -3.063 menos que en abril de 2019.

“El impacto de la crisis del Covid-19 conllevará un complicado panorama para las empresas y el empleo privado en el corto y mediano plazo. Tanto la caída en la cantidad de empleadores y puestos de trabajo como la baja en las incorporaciones de personal reflejan la imperiosa necesidad de políticas de protección al empleo sostenibles en el tiempo, que promuevan la expansión y formalización del trabajo privado”, culminó el estudio de la UIA.

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