Hoy, la rueda más difícil de los 194 días de Fernández

22 de junio, 2020

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Por Luis Varela

No todos los lunes son iguales. Algunos son más pesados que otros. Y Argentina enfrentará hoy probablemente el lunes más difícil desde que Alberto Fernández ocupa la Presidencia de la Nación, lugar que detenta desde hace 194 días.

El grado de dificultad obedece a una sucesión de acontecimientos que pasaron la semana pasada y a otras situaciones que ocurrirán hoy y en los próximos días.

Por supuesto, el elemento más complejo de todos sigue siendo el coronavirus: por la llegada del invierno el Covid-19 está empezando a entrar en su pico en Sudamérica. Brasil acaba de superar los 50.000 muertos, Chile tiene 4.300 decesos y la Argentina llegó al duro número de 1.000 fallecimientos, con más de 41.000 contagios. Eso genera gran incertidumbre, un paso atrás en la apertura de la cuarentena y más freno en el repunte de la actividad.

Pero además, la semana pasada ocurrieron tres acontecimientos, dos claramente negativos y otro que es positivo, por lo menos en hipótesis. La salida de la Argentina de la aerolínea Latam, el conflicto con la cerealera Vicentín y una licitación de Letras y bonos en pesos, con el regreso de los bonos en dólares.

Lo de Latam ya fue repetido hasta el hartazgo por los diarios. Después de años en los que había un desequilibrio por protección de Aerolíneas, Latam plantó bandera y anunció que deja los vuelos internos en el país. Después del portazo, con cientos de empleos en juego, el Gobierno llamó a la empresa ofreciéndole ventajas para que revea su salida, pero la respuesta fue “no va mas, es una decisión tomada”.

El abandono del mercado local de Latam es una historia que se repite: presión impositiva sin fin y presión sindical sin límite, dos situaciones que terminan extinguiendo a las empresas. No es novedad en Argentina, se pueden recordar infinidad de casos: Noel, Canale, Sasetru, La Martona, etcétera. En internet figura una lastimosa lista con empresas que tuvieron que bajar los brazos como Latam. Fueron cientos de miles de puestos de trabajos privados que desaparecieron.

Y una situación con ribetes parecidos acaba de ocurrir con la agroexportadora Vicentin. Sólo que como puede ser una fuente de dólares en un momento en el que el país tiene el financiamiento cortado, y no puede emitir más pesos, el Presidente decidió a avanzar con la expropiación. La semana pasada, también, el jueves, el Presidente amenazó con un portazo en la mesa de negociación con los bonistas ley NY.

La respuesta fue: no aceptamos, vamos a las cortes. Y el viernes el Presidente (como intentaron con Latam) retrocedió y antes del 24 de julio puede haber una oferta mejorada. Con ese anuncio, los bonos y las acciones tuvieron un viernes con repunte.

El jueves también ocurrió un acontecimiento financiero muy importante. El ministro Guzmán desarrolló una licitación de tres Letras cortas en pesos y un bono a un año con ajuste CER. En el llamado Economía se ocupó de anunciar muy rápido que consiguió $135.000 millones en 356 órdenes de compra. Y el número recaudado causó un gran interrogante en toda la city porteña. ¿Por qué? Simple: hoy hay que pagar $130.000 millones por el vencimiento final de bonos conocido como Bomopo (TJ20).

En el mercado se dice que $65.000 millones de ese papel está en manos del fondo de inversión Pimco, y que Guzmán habría acordado una salida para que ese fondo no tome los pesos y vaya directamente al dólar generando un salto en el tipo de cambio. La ingeniería que habría encontrado el ministro fue emitir esas tres Letras en pesos más un Boncer a un año, y darle a Pimco la opción para que se quede con bonos en tres emisiones que se preparan de tres bonos en dólares ley argentina que se emitirán entre agosto y noviembre.

Por supuesto, en el mercado no pudo conocerse quiénes fueron los 356 inversores que se presentaron a comprar los títulos. No se sabe si Pimco está entre ellos. Siquiera se sabe si muchos de esos ofertantes son privados, o si son pedidos de organismos públicos, como la Anses, que participa de los llamados, para financiar al Tesoro vaciando la canasta de jubilaciones, y dando apariencia además de que los inversores siguen confiando.

Por lo pronto, el viernes, con licitación y todo, y a pesar de que Alberto prometió una oferta nueva, mejorada, volvieron las presiones al mercado cambiario y el Banco Central se vio obligado a comprar menos reservas, a pesar de tener casi todas sus ventanillas cerradas.

Desde que Miguel Angel Pesce armó el súper cepo en el cierre de mayo, Reconquista 266 pudo comprar reservas por US$ 226 millones en la primera semana de junio, US$ 312 millones en la segunda, pero la semana pasada -como la industria se había detenido por no poder importar insumos- Pesce tuvo que ceder y la compra de reservas se achicó a sólo US$ 52 millones.

Además, en medio de Vicentin y Latam, y a pesar de la promesa de que habrá una nueva oferta, volvió la presión al dólar. La semana pasada el dólar blue subió $4, de $124 a $128, al tiempo que el mep y el contado con liquidación se afirmaron, regresando a la zona de los $110, por lo que la brecha entre el dólar oficial y el bue subió al 75,1% y la del CCL y el mayorista volvió al 57,6%, con la UIA advirtiendo que la economía no puede funcionar con esa brecha.

Pero el Bopomo no es el único compromiso que hay ya mismo. También hoy vencen Lebad (S22JO) por $27.500 millones. Y mañana el Bonar 2020 en pesos AD20 por $1.686 millones y una semana después vienen las joyas de la corona, los vencimientos de los bonos heredados del canje de 2005 que hizo Lavagna: el Par Cuap y el Discount Dicp.

Justamente estos dos bonos son los que le ponen final a toda la novela que estamos viviendo con la deuda. Estos dos bonos vencen el 30 de junio y tienen treinta días de gracia, hasta fines de julio, para poder ser pagados. Si no se cumplen, se cae todo el canje de 2005, y toda aquella negociación puede ir para atrás y abrir una verdadera Caja de Pandora.

Es por estos papeles, más por sus cláusulas legales que por sus precios, que el ministro Guzmán está enrollado en los convenios de confidencialidad. Va negociando con los más ariscos, ofreciéndoles premios adicionales para que acepten, y luego poder poner en caja a los bonistas más benévolos.

Pero los fondos analizaron la última oferta, donde no había tanta distancia en dinero ni en quita de capital, pero sí vieron que las cláusulas legales que puso Guzmán son muy fáciles de quebrar. .

Por eso la mesa de diálogo se rompió. Sigue habiendo una distancia de entre 5 y 8 dólares entre las dos partes. La cuestión legal es decisiva. Y además quieren una prueba concreta, un pago contado, ahora, bajo la Presidencia de Fernández. De lo contrario, irán a tribunales.

Con todo eso, después de ir retrasando las ofertas de a una semana por vez, Guzmán cambió de estrategia y puso como día de la próxima oferta al 24 de julio, siete días antes de que el Par y el Discount se caigan.

Así, la semana pasada los bonos tuvieron un buen resultado. En el balance semanal anotaron una suba del 2%, luego de estar hasta 5% abajo en algún momento del jueves. Pero a los papeles privados ese gran repunte no alcanzó. El viernes la Bolsa recuperó 7%, pero en la semana el Merval terminó cayendo 5,7% en pesos y 7% en dólares. Cuando las Bolsas del mundo siguieron apoyadas por los bancos centrales y lograron una suba semanal del 2,2% promedio, con San Pablo a la cabeza con un avance del 4,1% (Brasil consiguió financiamiento externo al 3,5% anual en dólares) y la de Tokio fue la peor de todas con un alza de sólo el 0,8%, porque Japón cayó en su mayor recesión en cinco años.

La verdad ya llega. Hoy mismo se sabrá si Pimco fue uno de los que pidió los bonos, si aceptó las Letras en pesos y el Boncer, más participación en los tres bonos en dólares que vienen (algo que era mala palabra para Fernández hasta hace poco). El termómetro estará en el contado con liquidación: desde primera hora todos lo estarán mirando, sobre todo después de que Fernández no descartó insistir con la estatización de Vicentin.

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