FMI: “El mundo jamás ha conocido una crisis económica mundial tal como la actual”

16 de junio, 2020

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció hoy que las nuevas previsiones de crecimiento, que se harán públicas la semana que viene, serán más pesimistas que las anunciadas en abril pasado, cuando anticipó una caída del 3% del PIB mundial para este año.

“Por primera vez desde la Gran Depresión, tanto las economías avanzadas como las de mercados emergentes estarán en recesión en 2020. La actualización de junio del informe  ‘Perspectivas para la Economía Mundial’ probablemente muestre tasas negativas incluso peores que las ya estimadas. Esta crisis tendrá consecuencias devastadoras para los pobres del mundo”, advirtió la economista jefe del FMI, Gita Gopinath.

En abril pasado, el organismo multilateral proyectó una caída de entre 3% y 8% en 2020 de la economía global, a causa de la pandemia de coronavirus.

Gopinath sostuvo que “las crisis pasadas, tan profundas y severas como fueron, se limitaron a segmentos más pequeños del mundo, desde América Latina durante la década de 1980 hasta Asia en la década de 1990”.

“Observando el panorama económico, la enorme escala y gravedad del Gran Confinamiento son notables. Lo más trágico es que la pandemia ya ha cobrado cientos de miles de vidas en el mundo entero. El mundo jamás ha conocido una crisis económica mundial tal como la resultante”, aseveró la economista jefe. 

La funcionaria agregó que la crisis derivada de la pandemia “además de una escala sin precedentes”, está tomando un rubro “muy distinto del de otras crisis” ya que están surgiendo características “inusuales” en el mundo “al margen del tamaño, región geográfica o estructura de producción de las economías”. 

En ese sentido explicó que la crisis “ha asestado un golpe particularmente fuerte al sector de los servicios”, cuando en “las crisis típicas, la peor parte recae en la manufactura, lo que refleja una disminución de la inversión, mientras que el efecto sobre los servicios generalmente se atenúa a medida que la demanda de consumo se ve menos afectada”.

“Esta vez es distinto. En los meses más álgidos del confinamiento, la contracción de los servicios fue más marcada que la de la manufactura, y se observó por igual en las economías avanzadas y en las de mercados emergentes”, advirtió.

 

 

Si bien admitió que “es posible que el repunte sea más rápido dado el volumen de demanda reprimida, a diferencia de otras crisis”, bajó las expectativas y señaló que “eso no está garantizado en una crisis sanitaria, ya que los consumidores pueden cambiar el comportamiento en materia de gastos o minimizar la interacción social, y la incertidumbre puede llevar a los hogares a ahorrar más”. 

En segundo lugar, la crisis generada por el coronavirus es diferente ya que “pese a los fuertes shocks de la oferta que son propios de esta crisis, a excepción de la inflación de los precios los alimentos, lo que hemos visto hasta ahora de hecho ha sido una caída de la inflación y de las expectativas inflacionarias más bien generalizada tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes”. 

“Pese al considerable respaldo monetario y fiscal convencional y no convencional en el mundo entero, la demanda agregada se mantiene atenuada y está lastrando la inflación, junto con el retroceso de los precios de las materias primas. Como se proyecta que el desempleo se mantenga durante un tiempo, los países con credibilidad en materia de política monetaria probablemente se expongan a un riesgo menor de que la inflación se desboque”, resaltó.

Por último, otra característica es que existe “una notable divergencia entre los mercados financieros y la economía real” ya que “los indicadores financieros apuntan a perspectivas de recuperación más alentadoras que las que sugiere la actividad real”. 

Y añadió: “Un factor probable detrás de esa divergencia es la política de respuesta más contundente lanzada durante la crisis. La política monetaria es más acomodaticia en general, con un respaldo sin precedentes por parte de los grandes bancos centrales, y distensión monetaria en los mercados emergentes, incluso mediante el uso de políticas no convencionales por primera vez”. 

“El FMI, en colaboración con otros organismos internacionales, continuará haciendo todo lo posible para garantizar una liquidez internacional adecuada, proporcionar financiamiento de emergencia, respaldar la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda del G-20 y ayudar a los países a mantener una carga de deuda manejable”, concluyó.

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