Estiman que hasta mayo el déficit acumuló 3% del PIB

19 de junio, 2020

Desde antes de la pandemia, el gasto público venía en ascenso y la recaudación, en descenso, por lo que a partir de enero volvió nuevamente el déficit primario, luego de treinta meses consecutivos de consolidación fiscal. Luego, con la aparición del coronavirus y las respectivas medidas de aislamiento social para prevenir su propagación en el país, la distancia entre ambas variables se acentuó significativamente como consecuencia de la abrupta caída de la actividad.

Según indicó ayer el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), entre enero y mayo, el déficit fiscal de la Administración Pública Nacional, excluyendo las transferencias de utilidades del Banco Central, acumuló $ 890.000 millones. Dicho monto corresponde principalmente, además del déficit registrado antes de pandemia, al aumento del gasto público para cubrir temas sanitarios relacionados con la pandemia y con los subsidios al sector productivo privado.

De acuerdo con la entidad, entre marzo y mayo la caída de la recaudación tributaria en términos reales fue de 25% respecto al mismo período del año pasado, mientras que el gasto público presentó un crecimiento de 20% en comparación con el mismo lapso de 2019. De esta manera, hasta el mes pasado se acumuló un déficit de alrededor de 3% del PIB.

“Con los mercados cerrados por la renegociación de la deuda, el Banco Central tuvo un rol central en el financiamiento del Tesoro Nacional: desde marzo hasta fines de mayo, las transferencias de utilidades y adelantos transitorios del BCRA a la Administración Pública Nacional totalizaron los $ 800.000 millones”, detalló el documento elaborado por el economista José Gasparín.

El especialista resaltó que recomponer la salud fiscal requerirá de un fuerte y preciso ejercicio de administración del Estado, tanto para equilibrar las cuentas públicas, como para evacuar la liquidez utilizada para financiar al Tesoro Nacional.

“Si bien tiempos de emergencia y crisis exigen medidas extraordinarias, estas deben ser temporarias y no permanentes”, sostuvo. Un relevamiento realizado por la agencia Télam en base a datos recolectados de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), la Anses y los Ministerios de Economía y de Desarrollo Productivo indica que desde que empezó la cuarentena el el Gobierno destinó casi $ 2 billones a través de la batería de medidas adoptadas durante el confinamiento.

Este monto, según el análisis que fue difundido ayer, representa casi siete puntos porcentuales del PIB. Desde el 20 de marzo, día en que comenzó el aislamiento obligatorio en el país,la OPC La OPC contabilizó un mayor gasto de $ 752.374 millones, equivalente a 2,7% del PIB. A eso se añaden las facilidades para aportar mayor liquidez al sistema financiero, que sumaron $ 571.774 millones, lo que representa 2% del PIB.

La reducción de las alícuotas impositivas y de contribuciones significa 0,3% del PIB, a lo que se suma otro 1,7% correspondientes a la última modificación presupuestaria, el aumento de asignaciones familiares, el otorgamiento de recursos al Pami, al Procrear, al Programa Nacional de Parques Industriales, los créditos para las cooperativas y para las micro, pequeñas y medianas empresas.

De esta manera, el monto total de los recursos previstos para su asignación hasta el momento para atender cuestiones relacionadas con medidas destinadas a morigerar el impacto del coronavirus suma $ 1,88 billones, lo cual equivale al 6,7% del PIB, según detalló el relevamiento.

Según el mismo, entre las medidas de mayor impacto adoptadas durante las últimas semanas están el refuerzo para las tarjetas alimentarias, por $ 7.800 millones; el incremento de partidas destinadas a la atención de gastos sanitarios con transferencias al Pami, por $ 9.000 millones, y a las obras sociales, por $ 2.380 millones; y el desembolso de $ 1.400 millones para construcción de hospitales modulares de emergencia.

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