La economía tuvo un “rebote técnico” en mayo contra abril

8 de junio, 2020

Mapa Argentina reformas

 

Proyectar el nivel de actividad ya era difícil y, encima, vino el coronavirus. No es casual, por ende, que haya una gran varianza entre los pronósticos sobre qué pasará con el PIB de Argentina en 2020. Varianza presente en todo el mundo, por cierto. Las proyecciones, eso sí, son cada vez más negativas (el promedio del REM pasó de -7,5% a -9% en un mes). Sin embargo, por la  naturaleza atípica del shock, lo mejor es ir mes a mes a ver cómo va  reaccionando la economía y “recalculando”. No queda otra.

 

Desde que se aplicó la cuarentena, la caída de la economía fue mayor que vertiginosa que la prevista. En marzo, con apenas un tercio del mes en aislamiento, el Estimador Mensual de Actividad Económica ya se contrajo 11,5% interanual y 9,8% contra febrero. Es evidente que el golpe en abril fue mayor. Según las estimaciones de Fernando Marull (FMYA), bastante mayor: el EMAE de abril habría derrapado 25%. Sí, la peor caída desde 2001. En abril, por ejemplo, las terminales no ensamblaron ningún auto.

 

Los datos de mayo, en cambio, no muestran un agravamiento recesivo. Al calor de las flexibilizaciones, exhiben cierto “rebote técnico”, dice Marull. Según sus números, el EMAE habría achicado 18% el mes pasado. “Los primeros datos de alta frecuencia muestran que la actividad durante mayo tuvo rebotes, aunque leves. Con mayor movimiento en las ciudades, no sorprende que haya algunos positivos porque se compara con el ‘apagón’ del mes de abril. En cuanto a la recaudación real, hubo un aumento del 2,6% mensual pero una caída interanual de los ingresos tributarios del 22%.

 

 

Por otra parte, los despachos de cemento aumentaron 60% mensual, aunque bajaron 33% contra 2019. Como proxy de industria en mayo, podemos notar que la producción de autos tuvo lógicamente una suba mensual (puesto que en abril hubo 0 autos producidos), sin embargo, sólo se produjeron 4.500 unidades (menor nivel en 25 años exceptuando el mes pasado) y representa una caída interanual del 84%. En cuanto al comercio exterior, los datos siguen siendo malos. La liquidación del agro (Ciara + BCRA) subió en mayo, aunque fue 30% menor a mayo de 2019 y las exportaciones de autos se contrajeron 85% y los envíos a Brasil cayeron 56%. Por lo tanto, estimamos que todas las exportaciones se redujeron cerca de 30% anual”, detalla Marull.

 

“Con esta nueva data, podemos actualizar las estimaciones de actividad: en mayo, la economía rebotaría, pero la caída interanual sería cercana a 18%. Con el rebote de mayo más lento que el esperado y la extensión de la cuarentena, el PIB de 2020 estaría cayendo un promedio de 10% (proyección anterior -9%)”, agrega Marull.

 

Por cierto, la salida del pozo puede ser lenta y no deben asumirse  correlaciones directas con la cuarentena. Aun cuando las restricciones se levanten por completo (que ya es un supuesto), habrá un consumidor con menos ingresos disponibles, así como más temeroso y selectivo; una inversión a la defensiva; un comercio mundial anémico y un bombeo por parte del Estado que deberá ir aflojando, más por falta de recursos que por falta de ganas. Además, ¿seguiremos en default? La salida tampoco será lineal necesariamente.Además de la deuda, dependerá de la duración de la cuarentena, el desempeño de los socios comerciales (especial atención a Brasil) y un rebrote de coronavirus a nivel global que no debe descartarse.

 

Según Marull, tanto la deuda como las definiciones de anclas de política económica serán claves también. “En un contexto global que se mantiene positivo, al Gobierno todavía le falta resolver con éxito el canje externo. Todavía falta. La semana pasada hubo pocas novedades. Un canje parcial (que deje holdouts, como en 2005) sería otra piedra en el zapato para volver a los mercados. Con una economía muy deteriorada, el Gobierno deberá dar urgente señales de que, pasada la crisis, ordenará las cuentas fiscales,  intentando reformas, posiblemente con ayuda del FMI. Esto se descuenta  hoy en el mercado de bonos (la oferta cotiza a 12% de exityield y no de 10%, como se asume), ya que, sin señales de consolidación fiscal, como ocurrió en reestructuraciones exitosas, será difícil para Argentina volver a los  mercados (y flexibilizar el cepo, como sugieren). Aun con la hiperliquidez que existe a nivel mundial”, dice Marull.

 

Se avecinan tiempos donde la economía, como casi siempre por estos lares, monopolizará la agenda. El país volverá a intentar salir de una crisis  profunda porque ahora sí hay tierra arrasada. “Como hicimos con Néstor”,  diría Alberto Fernández, quien hoy tiene la batuta y la ganas para liderar esa remontada. ¿Se repetirá la Historia?

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