Avances y retrocesos frente a la pandemia

26 de junio, 2020

En todas partes del mundo, la búsqueda de un camino que permita tomar todas las precauciones sanitarias que sean necesarias para frenar al Covid – 19 y al mismo tiempo abrir la mayor cantidad de actividades que sea posible, obliga a todos los gobiernos a hacer un delicado equilibrio.

Cuando se estabilizan los casos, empiezan a reabrirse distintos sectores, pero la mayor circulación de personas que eso provoca, lleva rápidamente a un aumento de los contagios, lo que obliga a tener que volver a restringir algunas actividades o frenar las aperturas que estaban previstas. Eso se observa en muchos países y en regiones específicas dentro de ellos, desde Israel hasta Texas. En este contexto, los avances y los retrocesos, las aperturas y los cierres, serán una constante ante tanto no exista una cura para el coronavirus. Y hasta que las personas no tengan la seguridad de que no se van a contagiar, difícilmente vuelvan a hacer una vida normal, y hasta tanto ello no ocurra, no cabe esperar que la economía se recupere plenamente. Esto demuestra que no existe una contradicción entre salud y economía y la búsqueda del equilibrio entre ambas es lo que desvela a los gobiernos.

Si se analizan los pronósticos económicos del FMI publicados el miércoles, se observa que el deterioro es generalizado. Y casi no se notan diferencias entre los países de acuerdo a las medidas restrictivas que tomaron para prevenir contagios. Un ejemplo de ello se registra en la región. Brasil tuvo una política más laxa en materia sanitaria que Argentina. La consecuencia es que Brasil tiene muchísimos más infectados y muertos por el Covid-19 que Argentina. Sin embargo, ese enorme drama humano no tendría ninguna “compensación” por el lado económico porque según el FMI, la caída del PIB sería casi idéntica en ambos países.

Esto indicaría que el derrumbe de la economía es inevitable en este contexto global y que una apertura de actividades, sin una adecuada planificación, podía llevar a futuros retrocesos y no aseguraron una mejora sustancial en los indicadores sociales. Esa experiencia será decisiva para las decisiones que tomen Argentina y otros países en los próximos días.

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