Todo caía, Guzmán pidió una contraoferta y el final mejoró

5 de mayo, 2020

guzmán

Por Luis Varela 

 

En un tira y afloje que debería entrar en la recta final, pero que por momentos da muestras de que se va a estirar, los bonistas con papeles ley extranjera y el ministro de Economía Martín Guzmán vivieron ayer otra rueda de mesa de póquer, que no mostró grandes avances, pero que ofreció alguna luz.

 

Se sabe, este viernes 8 es la fecha final que Guzmán le puso a los bonistas para que acepten los 10 bonos (5 en dólares y 5 en euros) para rescatar 27 papeles que Argentina considera que por plazos y tasas de interés son totalmente impagables.

 

Y la semana se inició con una dura posición de los acreedores. Sobre el documento entregado por Argentina ante la Security Exchange Commission, los bonistas se pusieron a leer la letra chica de lo presentado por Guzmán, y llegaron a una dura conclusión: los nuevos bonos no ofrecen ninguna garantía y presentan una quita mucha más grande que la presentada ante la sociedad.

 

En números concretos, los acreedores afirmaron que en el planteo inicial el FMI se dijo que la quita de la deuda con esta reestructuración iba a ser de entre US$ 50.000 y US$ 85.000 millones, pero con la letra chica y las cláusulas de protección escritas en los nuevos bonos, llegaron a la conclusión de que la quita busca recortar entre US$ 85.000 y US$ 114.000 millones.

 

Además, eludiendo este tipo de presentaciones que se hace ante cada reestructuración, los bonistas detallaron que Argentina tampoco presentó un plan que muestre que la economía será, desde ahora, más sustentable. O sea, no se pagará nada por tres años, se abonarán intereses bajos después. Y no hay nada que garantice que el país vaya a una posición de superávit fiscal, que posibilite pagar alguna vez.

 

En conclusión, los bonistas llegaron a la conclusión que los nuevos bonos ofrecen a los acreedores menor protección que lo escrito en los bonos actuales. Y, frente a eso, desde Buenos Aires, el Gobierno reiteró que no puede pagar más y que el viernes cierra la propuesta, pero hubo una novedad de Guzmán: “Si no aceptan esto, hagan una contraoferta, estamos dispuestos a escuchar una réplica”.

 

Esta pulseada, por una pequeña parte de lo que debe Argentina (ya que los bonos ley extranjera son una quinta parte de la deuda total), se desarrolló con otro día muy intenso en el mercado local, con el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores ajustando más las clavijas del cepo cambiario, poniendo todo tipo de trabas para que se termine la compra del dólar turista, y que el BCRA deje de perder reservas ( redujo sus tenencias en casi US$ 2.000 millones en los últimos dos meses).

 

En la city, por supuesto, amantes de la libertad económica, de quejaron de que las autoridades buscan ajustar más el cepo cambiario pidiendo listas de nombres de personas y empresas, para impedir operar con libertad en lo que cada inversor quiere.

 

Detrás de eso, los resultados efectivos en los números del mercado fueron en general negativos, aunque no tanto como se esperaba. Los dólares vigilados, MEP y CCL, bajaron, pero el blue volvió a subir. Mientras que los bonos argentinos volvieron a perder precio, el riesgo país volvió a subir. Y las acciones retrocedieron en Buenos Aires, pero de manera sorprendente subieron en Nueva York.

 

Por supuesto, detrás de esos números financieros, la actividad económica sigue muerta por el Covid-19 y la cuarentena. Entre los mil números que se conocieron ayer el Iaraf dijo que en abril la recaudación de IVA cayó 27% real y la de Ganancias 31%. Y los concesionarios que venden motos anunciaron que el patentamientos se desplomaron 85% en abril y que se llegó al peor primer cuatrimestre en décadas.

 

Con todo eso de fondo, el mercado cambiario mostró al blue firme, y al resto trabado. El dólar turista no tuvo cambios, siguió en $89,91, casi sin operar. El dólar oficial no cambió y siguió a $69,16, el dólar blue saltó $2 y volvió a $120. El dólar mayorista subió 9 centavos, hasta $66,93. Con una suba de US$ 6 millones en las reservas del BCRA al que le quedan US$ 43.575 millones. El dólar MEP bajó $2,12 hasta $110,19. El contado con liquidación bajó $2,09, hasta $112,56. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue subió al 73,5% y la brecha entre el CCL y el mayorista bajó al 68,1%. Y, particularmente, medidos en pesos, el real oficial bajó 10 centavos hasta 12,07, el euro oficial bajó 23 centavos hasta 72,91 y la libra oficial cayó 93 centavos hasta 83,20. Y detrás de este freno en los tipos de cambio oficiales llegó otro número que asusta: con el cepo, y el dólar oficial atrasado, el comercio entre Argentina y Brasil tuvo en abril su peor caída desde 2009.

 

Por supuesto, todo esto se da con un mundo que sigue en ebullición, con economías que van abriendo sus cuarentenas y con el dólar como casi única moneda con respaldo, porque la Reserva Federal tiene el 5,2% del oro que hay en el mundo. Así, en el exterior, el dólar subió 1,1% contra la libra, 1% contra el real y 0,4% contra el euro y el chileno, pero bajó 0,3% contra el yen y el mexicano.

 

En los bancos, la gente estuvo desde temprano intentando entrar a los homebanking, que estuvieron colapsados. La movida era sencilla: los bancos siguieron pagando 26,6% anual por los plazos fijos, los inversores quieren huir de esa posición. El BCRA dice que se duplicó el crecimiento de plazos fijos UVA precancelables, pero el flujo del movimiento es tratar de salir del peso de alguna manera.

 

Mientras tanto, con economías en problemas en todos lados, hubo una baja para los bonos de Francia, Portugal y España, con suba para los de Nueva Zelanda. Y, mientras Guzmán quiere canjear los bonos en dólares ley nacional por bonos en pesos, los títulos públicos locales tampoco tuvieron un buen día.

 

El 80% de lo operado en bonos se transó en siete papeles: AY24 19%, AY24X 18%, TX22X 13%, TX21X 11%, TC21X 10%, TX21 5% y AF20 4%. Así, con un volumen operado cada vez más alto, hubo una nueva caída para los títulos públicos argentinos. En los extremos se vieron saltos del 14% al 24% para los bonos TX22Z, TX21Z y DICPD, con subas del 3% al 8% para los bonos TX22X, PARAD, TC25P, AF20D y AF20. Y un desplome del 4% al 15% para los bonos TX21Y, DICYC, A2E7C, PARY, A2E8D, A2E7, DICY, AA37, PAY0D y A2E2.

 

En las bolsas mundiales el clima es bajista, sobre todo en las europeas. El único mercado que tiene sostén, por ahora, es Wall Street, sostenido por la Fed, por lo que los índices de la Bolsa de Nueva York tuvieron una suba del 0,1 al 1,2%. Pero hubo bajas del 2% en la Bolsa de San Pablo y del 0,3% en la de México.

 

En la Bolsa porteña había bajas de más del 3,5%, pero cuando se vio que Guzmán pedía una contraoferta, los precios recuperaron, aunque terminaron en negativo. Con $734 millones operados, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,1%. El 80% de lo operado en acciones se transó en siete papeles: Grupo Valores 46%, Morixe 12%, Mirgor 10%, Cablevision 3%, Carboclor 3%, Semino 3% y Boldt 2%. En los extremos hubo suba del 17% para Patagonia y alzas del 3% al 7,4% para Transener, Costanera, Esmeralda, Richmond, Santander Río, Juramento y Francés. Y bajas del 3,5% al 6,8% para Loma Negra, Morixe, Boldt, Celulosa, Grimoldi, Central Puerto, TGS y Banco Hipotecario.

 

Y la flexibilidad que mostró Guzmán hizo que los ADR argentinos que operan en Nueva York terminaran en positivo, con subas de entre el 1% y el 6,5% para Galicia, Macro, Pampa E, YPF, Cresud, Ternium, Tenaris, IRSA I, IRSA P, TGS, Globant y Edenor.

 

Por último, el panel de commodities siguió mostrando una economía global desquiciada. Con un nuevo repunte, del 10,7%, el petróleo WRI volvió a los US$ 21,16. Los metales preciosos estuvieron mixtos: el oro subió 1,1%, pero la onza de plata bajó 1,1%. Los metales básicos actuaron en descenso: el aluminio cedió 0,7%, el cobre bajó 1% y el níquel cayó 2,7%. En Chicago el trigo subió 0,5%, el maíz bajó 0,5% y la soja cayó 1,6%. En Rosario: baja del 3,4% para el maíz, merma del 1,9% para el trigo y descenso del 1% para la soja. Y hubo una nueva suba del 1,2% para el bitcoin, con iota y ripple firmes, pero el resto en baja.

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