REM del BCRA: caída del PIB de 7% y 44,4% de inflación

8 de mayo, 2020

BCRA Dólar

El año comenzó con una proyección de caída del PIB de 1,5% y una inflación de 41,7% para 2020. Esa era el panorama del primer Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA. Pintaba para un (nuevo) año malo y olvidable por estas pampas. Pero el año también comenzó sin pandemia. Era otro mundo. Hoy, cuatro meses después, la foto es otra y la película, incierta. Incertidumbre epidemiológica potenciada con la saga de la deuda. Cartón lleno.

 

El REM de abril, difundido hoy, proyecta una caída del PIB de 7%. Sería, si se confirmara, el peor registro para la actividad desde 2002 (-10,9%). Los riesgos, obviamente, son a la baja y hay estimaciones peores que 7%. El trimestre más complicado (-9% versus el anterior) sería el segundo y el tercero ya mostraría una recuperación de 2% (trimestre versus trimestre), que seguiría en 2021 y 2022 (casi ciencia ficción). Es lógico que, si la cuarentena afloja como parece, la tendencia de la actividad será hacia el alza. La gran pregunta es qué intensidad tendrá ese rebote.

 

Por ahora, la inflación eludió el “efecto Covid-19” y los participantes del REM apenas la proyectan 3 puntos más arriba que en enero: 44,4%. Hay bastante disparidad en las respuestas, con algunas debajo de 30% y otras, arriba de 55%. En abril, la inflación se redujo considerablemente (con privados midiendo una suba entre 0,64% y 1,9%) y mayo podría mostrar un guarismo bajo también. La gran pregunta, como con la actividad, es qué viene después.

 

La inflación mensual, según el REM, irá tomando velocidad hacia adelante, llegando hasta 3,6% en octubre.

 

Además de los salarios (hoy a la baja), la otra cara de la moneda inflacionaria siempre es el dólar oficial. El REM espera que el “billete” siga su régimen de devaluación administrada. “Crawling-peg”, en la jerga. “Siesta”, en lunfardo. Subiendo a razón de $2-3 por mes, llegando a $80 en octubre y $85,4 en Navidad.

 

El otro ítem a monitorear serán las tarifas de los servicios públicos. Sin embargo, no se esperan ajustes sustanciales en 2020. En suma, hay motivos para pensar en una inflación tranquila (en los parámteros criollos, por cierto).

 

Por otra parte, se esperan tasas de interés bajas (cuanto menos, comparadas con 2018-2019), con la Badlar (depósitos de más de $1M) subiendo lentamente hasta 25% en Navidad.

 

Por último, la otra variable que implosionó con el Covid-19 fue la de las cuentas públicas. El mercado espera ahora un déficit primario de $1,3 billón en 2020. Allí, los riesgos son también a la baja, es decir, un déficit aun mayor. A comienzos de año se esperaba un rojo de $141.500 millones. Pasaron cosas.

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