¿Qué nos cuenta el color del vestuario político en tiempos de crisis?

15 de mayo, 2020

Por María Soto Licenciada en Ciencia Política y Asesora Profesional de Imagen mariasoto.com.ar

 

Incluso en medio de una crisis sanitaria global como la ocasionada por el Covid-19, el uso estratégico del color proporciona un soporte fundamental para reforzar o matizar un mensaje en el marco de la comunicación política por la pandemia del coronavirus.

 

Recientemente, algunos líderes políticos mundiales han utilizado de diversa forma el impacto visual que generan los colores dentro de su vestimenta y como complemento de sus discursos a la hora de dirigirse a los ciudadanos.

 

Y es que, en estos momentos de incertidumbre, una comunicación clara y eficaz es clave para fortalecer los vínculos entre la gestión política y las respuestas que esperan la sociedad.

 

El color entre líneas

 

El color es el recurso visual más importante capaz de soportar simbólicamente nuestro discurso. En este sentido, saber interpretar su significado dentro de un contexto determinado, lo convierte en un gran aliado de la comunicación no verbal, ya que refuerza (o no) el mensaje que el emisor intenta transmitir.

 

Así, en un momento de crisis como el actual y en el marco de una estrategia de comunicación eficaz, el uso adecuado del color debe verse reflejado en el atuendo que los líderes políticos visten al momento de expresarse públicamente.

 

De hecho, es interesante observar que, durante la actual crisis sanitaria mundial, algunos líderes han incrementado sus índices de aprobación, y subido sus tasas de popularidad, mientras que otros no han ido precisamente por ese camino, y han cometido importantes errores de comunicación.

 

Un primer ejemplo es el del presidente francés Emmanuel Macron, quien después de dirigirse a la Nación para comunicar la extensión de la cuarentena obligatoria, obtuvo un índice de aprobación de 51%, además de una audiencia televisiva sin precedentes.

 

Durante su discurso, Macron lució un traje azul noche junto a una corbata negra. Sin duda, la tonalidad oscura del traje refuerza su imagen de autoridad, formalidad y seriedad ante la situación que la requiere. No obstante, si bien el uso de la corbata negra denota sofisticación y elegancia, también nos conecta con el miedo, la rigurosidad, la tristeza y el luto, especialmente en medio de este contexto de incertidumbre social generalizada.

 

En este caso, el uso de las tonalidades oscuras es un acierto si queremos mostrar una imagen de autoridad, dureza y seriedad, pero no es lo mejor si nuestra intención es generar empatía o llevar un mensaje esperanzador a los ciudadanos.

 

Un ejemplo de comunicación no verbal mejor trabajado lo encontramos en el atuendo utilizado por el presidente Alberto Fernández, cuando anunció la cuarentena obligatoria en cadena nacional. El mandatario eligió una combinación de tonalidades azules en su traje y camisa, añadiendo como detalle llamativo una corbata verde (color poco usual en su vestuario).

 

A través del uso del traje azul, el líder argentino logró transmitir una imagen llena de confianza, eficiencia, transparencia y responsabilidad, mientras que su corbata verde nos remitió al mensaje de vida, serenidad, pero sobre todo, de esperanza y calma.

 

En conjunto, Fernández logró comunicar que, aunque debemos enfrentar estos momentos con prudencia y responsabilidad, también mantengamos la fe y la esperanza, pues eventualmente podremos volver a la normalidad. Por lo tanto, considero que esta fue una elección muy acertada, tomando en cuenta el contexto y el discurso que le acompañan. Por último, tenemos el caso poco acertado del primer ministro británico Boris Johnson.

 

El primer ministro seleccionó un traje azul oscuro con una camisa en color celeste, junto a una corbata de fondo en color rojo con pequeñas figuras blancas.

 

El rojo, por su parte, nos conecta con la acción y el dinamismo, otorgando de esta manera una imagen lúdica y fresca a su discurso. Sin embargo, el toque descontracturado puede interpretarse de manera negativa e insensible si tomamos en cuenta el contexto. Es por ello que al primer ministro se le criticó duramente por la poca concientización que mostró en primera instancia frente a la envergadura del problema sanitario, y su capacidad para dar una respuesta firme a la pandemia desde el momento cero.

 

En síntesis, tanto en circunstancias normales como en escenarios sociales tan delicados como el actual, ningún elemento de la comunicación verbal y no verbal de quienes detentan el liderazgo político debería ser dejado al azar, sino que deberían ser pensados estratégicamente hasta el último detalle.

 

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