Pesce reforzó el cepo: estiman que funcionará en el corto plazo

4 de mayo, 2020

dollar dólar

 

Las distintas versiones del dólar libre han tomado mayor protagonismo durante las últimas semanas, ya que sus cotizaciones se han movido con fuerza al alza y han registrado cifras récord, por lo que la brecha respecto al dólar oficial mayorista se ha ampliado considerablemente, rondando la zona del 70%, ubicándose así en niveles que no se veían desde 2014.

 

La semana pasada, el dólar “Bolsa” (o MEP) tocó los $ 118 y el “contado con liqui” alcanzó los $ 120, mientras que el “blue” llegó a venderse por encima de los $ 120. Por su parte, el dólar mayorista cerró el jueves en $ 66,84 en la punta vendedora y el minorista cotizó en $ 69,16 según el promedio de entidades relevado por el Banco Central. Así, el “solidario” se vendió en promedio en casi $ 90.

 

Ante esto, el Gobierno decidió intervenir endureciendo más el cepo cambiario. En los últimos días, el Banco Central anunció una serie de medidas para acotar la suba de la moneda extranjera. Una de ellas consiste en restringir al mercado cambiario a las empresas que haya recibido el crédito a tasa del 24% que dispuso el Gobierno. También, a partir de hoy, quienes compren en el mercado minorista no podrá realizar operaciones de dólar MEP o “contado con liqui” por los treinta días posteriores, y viceversa. Sin embargo, en el mercado dudan de los efectos de estas medidas más allá del corto plazo para calmar a las cotizaciones de la moneda estadounidense. “Los controles son medidas que pueden tener efectos en el corto plazo, pero no encaran las razones de fondo que presionan a la brecha”, afirmó ante El Economista Martín Vauthier, director del Estudio EcoGo.

 

De acuerdo con el especialista, con la incertidumbre en torno al resultado de la renegociación de la deuda (que tiene como fecha de cierre el próximo viernes, según lo estipuló el ministro de Economía, Martín Guzmán) y una enorme emisión de pesos para financiar el aumento en el déficit fiscal durante estos meses, es muy importante que la entidad monetaria sea prudente en la administración de la liquidez vía la operatoria con pasivos remunerados y que logre recrear los mecanismos de ahorro en pesos.

 

“Fundamentalmente, que logre recuperar los rendimientos de las cauciones, las cuentas remuneradas y los plazos fijos. Sin alternativas de ahorro y administración de capital de trabajo en pesos, y con incertidumbre en torno a la renegociación de la deuda en moneda extranjera, los controles en general tienen impacto limitado y de corto plazo”, sostuvo.

 

Por su parte, Mauro Mazza, de Bull Market Brokers, estimó que las medidas en el corto plazo tendrán éxito para reducir el nivel actual de brechas, pero en el mediano plazo “perderá todo el control”. “El impacto es variado. Pero lo que vemos es que el mercado informal, el del dólar blue, a mediano plazo podría salir favorecido. Probablemente tengamos una brecha más amplia entre el blue y el resto (MEP y ‘contado con liqui’), que estarán seriamente controlados o limitados para operarse”, indicó.

 

“El blue queda como mercado de referencia, con una menor oferta de minoristas y una mayor demanda por parte de algunas pymes excluidas del ‘contado con liqui’, pero que pueden contar con el blue para hacer ciertos envíos de dinero al exterior (aunque parezca ‘border’ fiscalmente) nos llevará a una brecha que el Gobierno no podrá controlar, y esto es peligroso”, advirtió Mazza en diálogo con El Economista.

 

Otra de las medidas tomadas en los últimos días por la entidad monetaria fue la restricción sobre agencias y sociedades de bolsa en la participación del mercado de cambios. “Paradójicamente, eran las que más barato vendían el dólar oficial. Pareciera una medida hecha a favor de los bancos. Es un negocio de US$ 350 millones mensuales. Con un spread récord de 7% sobre el dólar mayorista, los bancos se quedan con entre $ 700 y $ 800 millones por mes, mientras que las agencias de cambio y brokers lo vendían con spread de 1/3”, afirmó Mazza.

 

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El impacto sobre la construcción

 

Según Analytica, una vez superada la cuarentena, la candidata ideal para poner en marcha la economía, por sus encadenamientos sectoriales y generación de empleo, es la construcción. “Y su despegue deberá gestionarse con una brecha cambiaria que llegó para quedarse”, señaló la consultora en un reciente informe, en el que afirma que más allá de que el salto del dólar libre implica una traba importante para la estructura contractual del sector, con precios en dólares y en buena parte operaciones canceladas en billete físico, la clave está en la estabilidad de la brecha cambiaria más que en su nivel, ya que “lo que frena a la construcción privada es su volatilidad y no la brecha en sí”.

 

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Tras tres reperfilamientos, ¿pesificación?

Tras haber reperfilado las Letes en dólares 3 veces (una Hernán Lacunza y dos Martín Guzmán), el Mecon planea otra movida: pesificar las letras al dólar oficial. Ese rumor creció en los últimos días y el Gobierno ya tiene el aval legal por el decreto 49 de diciembre pasado. Atención: sería un canje voluntario, y no compulsivo. En principio. Cerca de Guzmán no lo niegan, pero dicen que no tienen apuro en decidirlo pronto. El stock de Letes ronda los US$ 9.000 millones y la mayoría paga el 31 de diciembre. Demasiada tensión y pocos recursos para una fecha ya tensa.

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