La suba de acciones y bonos sugiere un posible acuerdo

18 de mayo, 2020

 

Por Luis Varela 

 

Con números oficiales que sorprenden, la cantidad de muertos que va dejando el Covid-19 parece ir aplacándose en el Hemisferio Norte, pero empieza a intensificarse en América Latina, con una cantidad notable de fallecidos en Brasil y con crecimiento durísima de la mortandad en países como Ecuador, México y Perú.

 

Al cierre de esta edición, el virus ya dejó en casi seis meses 313.700 muertos (una cifra muy inferior a la que se había pronosticado para este momento). Estados Unidos sigue en el tope de los países más dañados, con 90.113 personas fallecidas, y en segundo lugar está el Reino Unido, que ya supera ampliamente a Italia, España y Francia. En América Latina, lo peor está en Brasil, con 15.662 muertos, por suerte a años luz de lo que ocurre en Argentina, con sólo 363 personas que perdieron la vida.

 

Lentamente, muchas zonas del mundo van empezando a tener cuarentenas más aplacadas y mayor actividad económica. Pero el susto sigue, y eso se nota de manera consistente en la evolución de las principales variables. Entre las más destacadas de la primera mitad de mayo podemos decir que el petróleo (con recorte de producción por parte de los árabes) resucitó nada menos que 55%, la onza de plata pegó un salto del 12%, el bitcoin sube 6,2% y el oro gana 3,4%, testeando su precio récord de siete años.

 

En cambio, en una posición entre bajista y lateral se van moviendo los metales básicos y los granos. En lo que va de este mes el cobre no se mueve, el aluminio pierde 2,2% y el níquel baja 2,5%. Al tiempo que la soja achica 1% en Chicago, mientras que en Rosario sube 3,4%, con el girasol mejorando 0,8%, pero con el trigo achicando 0,6% y el maíz perdiendo 1,7%.

 

A nivel internacional se ve con claridad que los inversores siguen buscando refugio en la compra de dólares y en la tenencia de bonos de los países más solventes, mientras que las bolsas están en general en la cuerda floja. Si tenemos en cuenta las monedas, en lo que va del mes el dólar sube 6,7% en Brasil, 3,9% contra la libra, 1,2% contra el euro y 0,6% contra el yuan y el franco suizo (sólo se mantiene en línea con el yen).

 

Y en el terreno de las acciones, lo único que parece sacar la cabeza del agua está ligado a las tecnológicas del Nasdaq de Nueva York, que reaccionan con mayor velocidad y hacen que ese índice suba 1,4% en mayo, pero el resto está todo para abajo: Tokio cede 0,8%, México 2,1%, el Dow Jones de Wall Street pierde 2,7%, Frankfurt y San Pablo declinan 3,7%, Madrid retrocede 6,5% y la Bolsa de Santiago de Chile se desploma 8,9%.

 

Por supuesto, como siempre, los números de Argentina son un caso aparte. Sin ser tan perjudicada con el virus y acercando lentamente posiciones para realizar por fin el canje de la deuda de bonos ley extranjera, en lo que va de mayo el mercado está partido en dos: con inversores minoristas llevando al dólar blue a un récord histórico de $138 (17% arriba en el mes), pero con los bonos recuperando nada menos que 13%, las acciones mejorando 3% medidas en dólar blue (19% por el oficial) y las tasas de interés están a la cola de todo, con poco más del 1%, casi en línea con la inflación de la quincena, con el país encuarentenado.

 

Con estos números ingresamos a lo que supuestamente será una semana decisiva para la renegociación de la deuda, ya que el viernes próximo se cumplen treinta días de la falta de pago de tres bonos ley NY (AA21, AA26 y AA46) y si esos papeles no se pagan o si no se realiza el canje, el país será declarado en default efectivo. La provincia de Buenos Aires no pagó dos cupones de bonos Par el jueves pasado (treinta días después de esa obligación) y fue declarado en default, pero como la deuda total se está terminando de negociar ese trámite está en suspenso y, por eso, el riesgo país viene bajando rápidamente, de 4.500 a 2.837 puntos.

 

Los números fríos del mercado parecen creer que finalmente, después de tanta pulseada, se fumará la pipa de la paz. Las posiciones estaban muy alejadas. Argentina ofrecía US$ 38 por bonos que valían 100. Los acreedores pedían 75. Y según las últimas ventanas abiertas durante el jueves y el viernes, Guzmán ya estaría estirándose hasta 48 y los bonistas achicándose a 60, por lo que la intención de las dos partes busca arreglar. Los bonistas canjearán, venderán, y le dirán adiós a Argentina, ya que no ven sobre el tapete ningún tipo de plan económico sustentable a futuro. Por lo que el dibujo esperado por los analistas para los bonos es una joroba de camello: suba inicial, pico, venta y baja posterior.

 

Frente a esto, además de los números de la primera quincena de mayo, es muy interesante observar de qué modo se comportan las variables argentinas desde que Alberto Fernández está en la Casa Rosada o desde que se celebraron las PASO en los primeros días de agosto del año pasado.

 

Desde las Primarias del 11 de agosto del año pasado ya pasaron 278 días. Durante ese lapso, a la cabeza de todas las posiciones está el dólar blue, con un tremendo aumento del 194%. Desde ese día, el dólar oficial sube 51%, la inflación acumula 36% y la tasa de los plazos fijos viene pagando 32% acumulado. El resto fue una calamidad: los bonos cayeron 42% y la Bolsa de Buenos Aires se desplomó 41% medida en dólar oficial y un tremendo 70% de achique medida en dólar blue.

 

Y desde que Fernández está efectivamente al mando (ya lleva 160 días en la Casa Rosada) el dólar blue explotó con un aumento del 107%, la inflación mordió un 14%, exactamente lo mismo que pagaron las tasas de los plazos fijos, el dólar oficial subió 11%, los bonos caen 10% y las acciones de la Bolsa porteña bajan 4% medidas en dólar oficial y se desintegraron 48% medidas en dólar blue.

 

Con esto, esta misma semana quedará definido si hay acuerdo o si vamos a otro default. Nada está garantizado.

 

Con un mundo que está en plena convulsión y sin rendimiento financiero posible, y con balances empresarios que hacen prever una posible baja de hasta el 20% para Wall Street en los próximos dos meses, los bonistas le acaban de mandar un guiño a Fernández: veremos si lo toma. Si lo acepta entero, por partes, o si decide pagar y seguir negociando. Nada está garantizado.

 

Si llega a haber acuerdo, el gran desahogo debería arrancar por las acciones, pero hay que ir con pies de plomo, ya que hay empresas con balances muy malos y con una relación de activos y pasivos ciertamente preocupante. Si el acuerdo no se cierra, la repercusión puede ser muy complicada. Y además carísima para el país, quizás no tanto para este Gobierno, pero si para el que venga después, como ocurrió con los malos canjes que hizo Roberto Lavagna. La emisión de pesos (única fuente de financiamiento actual) ha sido gigantesca. Y tarde o temprano la inflación mostrará los dientes. Si no hay acuerdo, el cepo se acentuará y habrá medidas del estilo como la que pretende obligar a los productores agropecuarios a vender rápidamente lo que tienen reservado en silos bolsa.

 

Todo es muy dinámico y cambia a medida que pasan las horas. ¿Qué es lo último que dijeron los acreedores? Sobre US$ 68.000 millones que tienen para cobrar, el viernes vencen US$ 505 millones a nivel nacional más los US$ 115 millones de la provincia de Bueno Aires. Si se paga eso, se ganan algunas semanas. Si no, habrá que pulsear

 

Se sabe, Guzmán ofreció no pagar nada durante tres años y después tasas escalonadas, partiendo de 0,5% hasta 4,75% anual, pero pagando todo a los premios.

 

Por eso, la idea de los bonistas es llegar a un acuerdo, que los bonos tengan un fuerte rebote contado, vender, e irse para no volver. El pedido de los bonistas es empezar a cobrar algo en 2021 (o sea un solo año de gracia) y que el primer papel venza en 2027, con inicio de amortización en 2024, y con una tasa de interés inicial de por lo menos 1,75%. Y los que tienen bonos ya canjeados en 2005 y 2010 pretenden una zanahoria adicional.

 

Las dos puntas se acercaron pero todavía hay mucha distancia que recorrer, y el tiempo es ciertamente corto. En el medio hay otra salida: el FMI parece estar dispuesto a abrirle a Fernández la misma puerta que tenía Macri: un préstamo para poder destrabar la negociación, firmado un acuerdo de facilidades extendidas, pero con el compromiso de ajustar las cuentas públicas, algo que el ala más dura del kirchnerismo no está dispuesto a aceptar.

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Echeq ya es 20% del mercado

 

El financiamiento de pymes vía descuento de cheques electrónicos (Echeq) en el mercado ganó un fuerte protagonismo desde el inicio de la cuarentena, al punto de llegar a representar más del 20% del total operado en estas semanas. Entre la última semana de marzo y el cierre de abril, el total del volumen operado en instrumentos de financiamiento de empresas en el mercado totalizó $ 21.136 millones, de los cuales el descuento de Echeqs alcanzó $ 4.545 millones (21,5%), según información del Mercado Argentino de Valores (MAV) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA). El dato cobra relevancia si se tiene en cuenta que la primera operación con un cheque electrónico en el MAV se hizo a principios de marzo, por lo que se trata de un instrumento que, en poco más de un mes, pasó a explicar en volumen un quinto del mercado. “El Echeq va a brillar en la cuarentena porque permite no utilizar el formato físico y que las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) lo tomen directamente y lo descuenten en el MAV”, indicó Santiago Gambaro, economista jefe de la consultora Analytica. La agilidad y seguridad en su operación, sumada a la reducción de costos operativos y de motivos de rechazos y a la competitividad en sus tasas de descuento (menores al 10% para plazos de hasta 60 días) le dieron al cheque electrónico un fuerte impulso estas últimas semanas. “De todas formas, esto no quiere decir que el cheque sea el futuro del financiamiento. Yo diría que lo que hace es explicar la caída del financiamiento no bancario que, actualmente, está en el 30% de su volumen normal”, apuntó Gambaro. En ese sentido, el crecimiento de la porción del mercado que ganó el Echeq se puede leer como la contracara del desplome de las obligaciones negociables (ON) y los fideicomisos financieros (FF), principales mecanismos de financiamiento de las grandes empresas.

 

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