La recesión industrial será la más larga de los últimos 40 años

28 de mayo, 2020

 

La próxima semana, el Indec dará a conocer el dato del desempeño del sector industrial correspondiente a abril, que fue el primer mes completo en cuarentena. En tanto, las estimaciones privadas anticipan que los resultados observados durante el cuarto mes del año fueron muy negativos, en el marco de la parálisis de gran parte de la economía por las medidas de aislamiento social para prevenir la propagación de la pandemia en el país. Según indicó ayer la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), en abril la industria registró una caída de 4% respecto al mes previo en la medición desestacionalizada y un desplome de 25,6% en comparación con abril del año pasado.

 

De esta manera, el primer cuatrimestre del año acumuló una contracción de 7,6% en relación al mismo período del 2019. De acuerdo con la entidad, durante el mes pasado se observaron caídas generalizadas a nivel de las ramas industriales y, en algunos casos, como consecuencia de la cuarentena, se observaron las mayores contracciones mensuales registradas en cuatro décadas, desde el inicio del relevamiento estadístico de Fiel sobre el sector industrial.

 

Según Fiel, la actual recesión industrial acumula 28 meses y será la más larga de los últimos cuarenta años, tras las registradas en los períodos 1987-1990 (32 meses) y 2011-2014 (29 meses). “La velocidad de la contracción se ha acelerado, acumulando desde diciembre pasado una caída de 12,8%”, indicó en un informe, a la vez que señaló que entre febrero y abril cerca del 80% de la industria muestra un retroceso en la comparación interanual.

 

Durante el mes pasado, algunas actividades estuvieron completamente paralizadas y no produjeron, como la industria automotriz, que registró cero vehículos producidos durante el mes pasado y un desplome del 100%. No obstante, otras actividades puntuales en la rama de alimentos (faena vacuna y aviar) o al interior de la rama química mostraron mejoras interanuales, según indicó la entidad.

 

En cuanto al desempeño acumulado durante el primer cuatrimestre del año, sólo dos ramas registran variación positiva en la comparación interanual. Se trata de insumos químicos y plásticos, que registró una mejora de 4,7%, seguido por la producción de alimentos y bebidas, que acumuló un leve incremento de 0,7% en relación al mismo período del año pasado.

 

De resto, en el acumulado entre enero y abril todas los ramas presentan números negativos en comparación con el mismo período de 2019. El peor desempeño lo tiene la industria automotriz, que según Fiel registra una contracción interanual de 39,4%, seguido por minerales no metálicos, con una baja interanual de 35,1%, y por siderurgia, que muestra un descenso interanual de 24,5%.

 

Le siguen las industrias de cigarrillos, papel y celulosa y metalmecánica, que durante los cuatro primeros meses del año acumularon en la comparación interanual contracciones de 21,7%, 15,6% y 9,1%, respectivamente. Todos los rubros anteriormente mencionados se ubican por debajo del índice general del cuatrimestre (-7,6% interanual). Mientras tanto, las ramas de petróleo procesado e insumos textiles cayeron en términos interanuales 3,3% y 0,1%, respectivamente.

 

De acuerdo con el análisis, en la clasificación de las ramas industriales según el tipo de bienes y en línea con el desempeño sectorial, tanto la producción de bienes de capital como la de bienes durables acumula en el primer cuatrimestre la mayor caída, afectadas por el freno de la industria automotriz, de maquinaria agrícola y línea blanca, mientras que la producción de alimentos y actividades químicas puntuales evitan un mayor retroceso entre los bienes de consumo no durables y los de uso intermedio.

 

“Hacia mayo, aún con la reapertura de actividades industriales (en locaciones específicas y con menos turnos y dotaciones de personal) la caída interanual de la producción resultaría profunda”, estimó la entidad, y proyectó: “El desempeño de la industria en los próximos meses mostrará parsimonia en alcanzar anteriores niveles de producción. No contribuye a una acelerada recuperación el deterioro de las expectativas de crecimiento y la confianza en la industria de Brasil”.

 

 

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