Estudian lanzar billete de $5.000

11 de mayo, 2020

Pesce ubicó la tasa en 40%

El inminente lanzamiento de un billete de mayor denominación para paliar los efectos económicos generados por las medidas de aislamiento social y la inyección constante en la emisión monetaria, cobró fuerza en las últimas horas.

 

Según diversas fuentes cercanas al BCRA y a la Casa de la Moneda, el Gobierno estaría considerando imprimir un nuevo billete de $5.000, para acelerar los tiempos de la emisión y efectivizarla.

 

Así lo adelantó el domingo el periodista Horacio Verbitsky, en su sitio El cohete a la luna, donde escribió que se imprimirán billetes de $5.000, haciendo referencia al episodio que se dio en la última conferencia del Presidente Alberto Fernández en Olivos donde declinó responder el cuestionamiento de la agencia Bloomberg sobre la emisión monetaria.

 

“Se lo veía enojado cuando les dijo que ‘no mientan más’, porque las mentiras lo cansan a él y a la gente. Lo que no dijo es que la inflación se está desacelerando, como consecuencia de la brusca reducción de la demanda y el consumo, lo cual animó al gobierno a preparar el lanzamiento de un billete de $5.000, que racionalizaría los tiempos de la emisión monetaria, que desde hace dos meses impide un colapso de la economía por hipovolemia de la circulación de bienes y servicios”, describió Verbitsky en su nota.

 

Y agregó: “Sin la menor inquietud por la congruencia lógica, AEA, IDEA, las cámaras menores que danzan a su alrededor como la UIA y los guacamayos mediáticos que les hacen eco, quieren al mismo tiempo que el gobierno mejore la oferta a los acreedores externos (muchos son ellos mismos, disfrazados con barbijo y farfullando en inglés), reduzca retenciones, pague los sueldos de sus trabajadores y detenga la emisión monetaria. Sería más sincero que le dijeran sin vueltas: ‘Pegate un tiro’. Fernández no está dispuesto”, escribió.

 

El ex gobernador mendocino, Rodolfo Gabrielli, hoy presidente de Casa de Moneda, está definiendo los detalles de la emisión con el titular del Banco Central, Miguel Pesce.

 

Por ahora, según los últimos datos disponibles, el grueso de las nuevas impresiones están concentradas en los billetes de $ 1.000, que en la masa de billetes en circulación son los únicos que vienen aumentando su peso.

 

La Casa de la Moneda no da abasto para seguir el ritmo de la emisión monetaria y a la parte de esa expansión que se transforma en billetes físicos. Entre el 30 de marzo y el 15 de abril sin ir más lejos, la base monetaria -equivalente a todo el dinero en efectivo en poder del público más el depositado en bancos y en la cuenta corriente de las entidades financieras en el Banco Central- creció unos $ 413.500 millones, poco más del 20%, hasta alcanzar los $2.438.830 millones.

 

Los banqueros también están en las filas de los defensores de la idea, ya que el transporte de caudales es uno de los costos más importantes que deben afrontar.

 

Sin embargo, la noticia no es nueva. Pesce ya había admitido en una entrevista a fines del año pasado el costo que tendría renovar la familia íntegra de billetes.

 

El billete de $ 1.000, hoy el de mayor denominación, vale algo más de US$ 14 si se toma el tipo de cambio oficial, mientras que compra apenas US$ 8 si se toma el tipo de cambio paralelo.

 

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