“El salto de la brecha cambiaria complica aún más las reservas”

18 de mayo, 2020

“El salto de la brecha cambiaria complica aún más las reservas”

Entrevista a Martín Polo Economista Jefe de Mills Capital Markets Por Alejandro Radonjic 

 

El Economista dialogó con Martín Polo (Mills Capital Markets) sobre la aparente calma del dólar oficial, el evidente descontrol del informal (o blue) y su impacto en las reservas, la inflación, las exportaciones y el tema que dominará la semana: la deuda.

 

¿Cómo están proyectando la evolución del dólar oficial? El BCRA sigue con su crawlingpeg y seguramente quiera mantenerlo a un ritmo similar, pero cada vez hay más dudas sobre si podrá hacerlo. La demanda no va aflojar (a menos que la aflojen por regulación), la oferta puede correrse o diferirse y quedan menos de US$ 10.000 millones de reservas netas.

 

Aprovechando el colchón de Tipo de Cambio Real (TCR) alto que heredaba tras dos años de fuertes ajustes en la cotización del dólar, desde el principio de su gestión el Gobierno intentó quitarle volatilidad al tipo de cambio para contener las expectativas de inflación. Es por ello que en los últimos 4 meses movió el tipo de cambio oficial en paralelo con la inflación. La mala noticia es que en el medio la irrupción del Covid-19 impactó y con él las monedas emergentes, entre las que se destaca el Real brasileño se devaluaron y con esto la competitividad global del peso perdió más del 10% desde principios de año. A este contexto se suma la caída en el precio de las commodities, recesión global, la incertidumbre de la deuda y la fuerte emisión monetaria para financiar el “gap” del Tesoro. Todo un combo que, en un contexto de cepo cambiario, genera que la oferta se corra y la demanda suba. Eso presiona al alza en la cotización del dólar paralelo y la brecha se disparó. Dicho esto, hoy estamos en el peor momento con incertidumbre en todos los aspectos y estimamos que el BCRA evitará grandes movimientos del tipo de cambio en el corto plazo. Sin embargo, es lógico que a medida que la situación comience a normalizarse, el Gobierno deberá ir corrigiendo estos desequilibrios y por ello esperamos que, en la segunda mitad del año, el BCRA acelere el ritmo de devaluación y terminemos el año con un dólar oficial en torno a $90.

 

¿Qué efectos tiene la ascendente brecha cambiaria sobre la economía?

 

Los efectos de la brecha alcista son varios y ninguno de ellos es bueno. En principio retrae la oferta en el oficial y acelera la demanda de quienes pueden acceder al mercado cambiario con un dólar a $70 o incluso al “solidario” que tiene el 30% de impuesto. En definitiva, la brecha te hace perder reservas internacionales. Hoy no caen más porque estamos en la temporada alta de liquidación de divisas del agro que, si bien está siendo menor a la de los últimos años, en las últimas semanas se duplicó. De a poco la brecha irá contaminando las expectativas inflacionarias. En otros términos: la brecha te genera pérdida de reservas, inflación y mayor caída en el nivel de actividad. Así fue siempre y no creo que este año sea diferente.

 

Argentina tiene superávit comercial desde fines de 2018. Todo indica que el driver del mismo (importaciones deprimidas) seguirá y, acaso, se agudizará, pero no está claro qué pasará con las exportaciones dado el desplome de la demanda global y la reducción del saldo exportable. ¿Qué visión tienen en Mills sobre la balanza comercial?

 

La balanza comercial seguirá siendo superavitaria pero menor al del año pasado. Más aún si consideramos el mercado en términos de “caja”. Con default “virtual” o “total” (esperemos que no) el mayor cambio pasa porque la liquidación de exportaciones cae por todos los motivos que comentaste y los pagos de importaciones suben dado que desapareció el financiamiento comercial. De hecho, ya los datos del primer trimestre del mercado cambiario así lo marcan. El tema no es el saldo comercial, y no alcanza sólo con eso: lo importante es lograr un equilibrio global en todas las cuentas externas en el que se potencie la oferta de divisas y se desaliente la demanda “por las buenas”. Las medidas de contención, sólo tienen efecto de corto plazo. Sería un error que las autoridades se enamoren de este tipo de medidas sin pensar en los mecanismos de salida y vuelta a la normalidad.

 

La semana pasada se conoció el IPC de abril (+1,5%) y los indicadores de alta frecuencia de mayo muestra una dinámica similar. ¿El segundo semestre cómo lo proyectan?

 

Abril y mayo son meses atípicos (esperemos) que no marcan tendencia, sólo marcan un shock que padece la economía. Así como no podemos decir que la economía seguirá cayendo al 20%, tampoco podemos concluir que la inflación está bajando. Lo que estamos viendo en estos meses es que los precios regulados están congelados y el 20% del IPC no se mide por la cuarentena. Creo que la inflación “crucero” está en el orden del 2,5% mensual. En el segundo semestre, bajo el supuesto de que el Gobierno apuntará a reequilibrar la dinámica fiscal y evitar seguir posponiendo algunas variables, de a poco los precios irán tomando envión, especialmente hacia fin de año. Por ahora manejamos un escenario de inflación del 50% hacia fin de 2020.

 

El viernes 22 vence el plazo de la oferta de la República a los bonistas bajo Ley Extranjera y, además, el periodo de gracia de los Globales no pagados el 22 de abril. ¿Habrá canje y, si no lo hay, se paga o no se paga?

 

Está difícil, la oferta que hizo el Gobierno tuvo muy baja aceptación y resolverlo en una semana parece un plazo muy corto. En el “debe” me queda la sensación de que perdimos mucho tiempo –y dólares- con esta estrategia. El Gobierno ofrece US$ 30 y el mercado pide US$ 60. La oferta del Gobierno tiene supuestos muy discutibles y hasta polémicos: es muy difícil que te acepten un cupón de 2,8% promedio, es como que el país borre su Historia. Si hacemos números desde el “Excel” estamos cerca. Si se paga o no será un decisión política. De llegar a un acuerdo esperemos que sea el punto de partida para conocer el verdadero plan del Gobierno para salir de la emergencia y apuntar a un plan de mediano plazo con equilibrios sustentables que nos permitan cortar con más de medio siglo de volatilidad económica.

 

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