El PIB perdido, el otro “plan Guzmán”, tasas chinas, ideas locas, mal Sebreli y el oro de Maduro

29 de mayo, 2020

El PIB no crece desde…Hay una tentación para encontrar la causa última (o primaria) del extravío relativo de Argentina. Hay visiones varias e, incluso, está en disputa la fecha de cuándo, dirías Vargas Llosa, se jodió. No hay debate sobre el extravío per se. No debería, cuanto menos. Argentina no crece “en serio” hace décadas. ¿Se extravió porque no crece o por que no crece se extravió? Es el huevo o la gallina. Está claro, eso sí, que si Argentina hubiera crecido normalmente (nada descollante) en las últimas décadas, hoy sería otro país. Hay otros economistas que agregan una “complicación” adicional: las demandas sociales son fuertes y están más cerca de las de un país de Europa que de uno de la periferia latinoamericana. Si bien parece una pulsión saludable y progresiva, hay quienes lo entienden como un mal incentivo para la política económica.  Volvamos. Para calcular el crecimiento se suele usar el PIB per cápita, es decir, el crecimiento ajustado por la cantidad de población. Según estimaciones realizadas por LCG para El Economista, el PIB per cápita de Argentina terminará 2020 en un nivel de 108: el mismo que en 2005. En dólares oficiales, en US$ 8.910, el mismo nivel que en 2009. Ajustado por el paralelo, terminaría en US$ 6.187. Es evidente que Argentina no supo recrear un modelo de crecimiento sustentable (es decir, sin volatilidad) cuando se desvaneció el superciclo de las commodities. Pero no es algo del Siglo XXI. Días atrás, el economista Martín Rapetti publicó en Twitter un gráfico aún más preocupante. Allí mostraba, nada menos, que el PIB por habitante de Argentina de 2020 (a pesos de 2004) será igual al que teníamos en 1974. “Casi medio siglo perdido. El mismo ingreso, peor distribución y más pobreza. Un fracaso como sociedad”, dijo Rapetti y pedía lo que hoy parece tan evidente como difícil: “Busquemos una salida. Sin grietas”.

 

 

Guzmán piensa más allá de la deuda. Martín Guzmán dedicó sus últimos años a estudiar las reestructuraciones soberanas. Además, fue muy crítico de las Macrinomics y alertó sobre la bomba de tiempo del endeudamiento. Por eso, y por tener una visión compartida con Alberto Fernández, fue convocado: poner a la deuda en una trayectoria sustentable: Ley Local, Ley Extranjera (el capítulo de estos días), FMI, Club de París, todo. Esa ha sido, y aun es, su función primaria en el Mecon. Pero, si el arreglo se logra pronto (esperemos), ¿se quedará Guzmán en su cargo o terminará su específica misión? Por lo pronto, el ministro muestra que la agenda financiera no es su único expertise con gestos pequeños. Ayer, por ejemplo, estuvo en una pyme bonaerense con Santiago Cafiero y Cecilia Todesca. Cerca suyo ratifican su vocación de seguir en el cargo e ir avanzando en otros frentes de acción, como el desarrollo de un mercado de capitales local más profundo. Pronto se verá qué piensan del otro lado de la Avenida Yrigoyen.

 

Barclay’s dice que vuelven las tasas chinas. El miércoles, el banco de inversión Barclay’s emitió un informe diciendo que el PIB Argentina crecerá 9,3% en 2021. Tasas chinas similares a las de los años mozos del cristinismo. Puso algunos supuestos: que la deuda Ley Extranjera se arregle pronto, que Miguel Angel Pesce prenda la aspiradora de pesos para limpiar el “monetary overhang” en el segundo semestre y que se limite la protesta social. Son supuestos factibles, por cierto: el “deal” con los acreedores está cerca; Pesce ha demostrado ser pragmático cuando fue necesario y el peronismo tiene pergaminos de sobra para controlar “la calle”. Hoy, el clima es otro y no es para menos: la economía está cayendo a 20% y estamos todos viendo cuando se forma el piso. Pero todo pasa y el rebote, por inercia y estadística, llegará. ¿Tendrá la potencia que imagina Barclay’s?

 

Fernández opinó de “plan Vallejos”: “Idea loca”. Días atrás, la diputada Fernanda Vallejos habló sobre la posibilidad de que el Estado se quede con parte del paquete accionario de algunas empresas a las que asiste vía los ATP. No fue algo serio ni un proyecto, pero lo dijo y luego, el tema se agrandó. Algunas declaraciones posteriores de funcionarios no ayudaron a desinflar la idea. Ayer, el Presidente se refirió a la cuestión y dejó en claro que no comparte esa idea. Así lo hizo saber en Formosa. “Cuando veo la recaudación impositiva y se da cuenta de que la mayor parte de la recaudación impositiva son impuestos al consumo que pagan por igual el más pobre y el más rico, digo ‘qué injusticia’. Tenemos la oportunidad de revisar todo porque la economía del mundo se dio vuelta. Está todo dado vuelta. No perdamos la oportunidad de escribir un sistema más justo. Esto no es perseguir a nadie. Aparecen esas ideas locas de que nos queremos quedar con las empresas, que queremos castigar a los ricos. No, no, no, lo que queremos es hacer un país más justo. Ha quedado al descubierto que este capitalismo financiero dura diez segundos cuando aparece un virus imperceptible a la vista humana”, dijo el jefe de Estado.

Aportes poco felices de Sebreli. Llamados a la “desobediencia civil”, comparaciones no inteligentes (para ser “polites”) entre Villa Azul y el “gueto de Varsovia” y frases como “la gente está presa en sus casas”. Definitivamente, no fue un gran aporte a la salud pública el que realizó Juan José Sebreli en TN el miércoles a la noche. Muy por el contrario. Además, es casi cómico que estaba hablando en el piso de TN, y no preso en su casa. Aire…

 

Maduro pone precio a la nafta y reclama oro. La nafta volverá a ser un producto pago en Venezuela, señaló ayer el diario El País. La escasez (producto de pésimos incentivos más que la dotación de la naturaleza) es tan grave que el régimen empezó a importar. “La gasolina que hemos traído de otros países, de nuestra hermana Irán, la hemos pagado en dólares. Mucha gente me propone, y yo estoy de acuerdo, que hay que cobrarla. Estoy dirigiendo un equipo para evaluar el precio y pido mucha colaboración y entendimiento sobre todo después de haber pasado roncha estos dos meses en los que el imperio nos quitó la gasolina”, dijo Nicolás Maduro en una alocución retransmitida por televisión. “El régimen chavista subvencionó el combustible durante años, como hace con la mayoría de los servicios, gracias a las ingentes reservas del país petrolero y mientras la compañía estatal Pdvsa pudo mantener la refinación. La desastrosa gestión económica del Gobierno de Nicolás Maduro y las sanciones internacionales, sin embargo, provocaron un colapso del sistema”, agregó El País. “No hay almuerzos gratis”, diría Milton Friedman. Sin embargo, Maduro esconde un dato: el régimen está pagando la gasolina a “la hermana Irán” con lingotes de oro. Así lo sostiene un informe de Bloomberg. Precisamente, hay un nuevo problema: algunos bancos están preguntando si los lingotes son para Maduro o el opositor y Presidente Encargado, Juan Guaidó. Uno de esas entidades es el Banco de Inglaterra (el famoso BoE). Su par venezolano le acaba de hacer una denuncia. Pero también hay otros bancos, como el Deutsche Bank, que no saben a qué dirección postal mandar el oro.

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