El Mercosur está en cuarto intermedio

7 de mayo, 2020

 

Los argentinos aun varados en el exterior y el Mercosur monpolizan la atención del canciller, Felipe Solá, por estos días. Las desventuras del bloque regional (las recientes, cuanto menos) comenzaron aquel confuso viernes 24 en el que, supuestamente, Argentina se fue del Mercosur.

 

En Cancillería dicen que fue un error de comunicación (otros hablan de una jugarreta guaraní) mientras que en la oposición dijeron que fue la manifestación del rechazo peronista a la integración con el mundo, contracara de su anacrónica fascinación mercadointernista y su apego a “vivir con lo nuestro”.

 

La lectura paciente de las palabras de Jorge Neme, el coordinador del país ante el bloque, de aquel día muestran que la oposición se comió la curva (otra vez más).

 

Eso no implica que no haya tensiones entre los Estados miembros. Las hay. Ayer las admitió Solá, en declaraciones radiales. “Hubo un planteo de Brasil, acompañado por Uruguay, de acelerar convenios con otros países”, básicamente con Corea del Sur, pero también Singapur, Líbano y otros, sostuvo el canciller, quien reiteró la postura Argentina frente a esa propuesta: “Estamos en medio de la pandemia y con la economía en estado de coma y, por lo tanto, no podemos acelerar”. El resto, es fake news. El gran problema, reconocen en Cancillería, es Corea del Sur. “Más que tener libre comercio con Corea tenemos que estudiar su proceso de desarrollo”, sostuvo un diplomático ante El Economista.

 

Por las dudas (porque el público se renueva), Solá reiteró lo obvio: “Argentina está en la mesa de negociaciones del Mercosur, nos nos fuimos a ningún lado y no rompimos nada”.

 

Ese mismo mensaje fue el que entregó el dirigente peronista el lunes, vía Zoom, a las entidades del agro, las primeras en trinar, lógicamente, porque representan al único sector (en serio) que exporta de manera competitiva. Según consignó Cancillería, Solá explicó que la posición de Argentina es avanzar en la agenda de negociaciones externas teniendo siempre en cuenta el contexto de la pandemia y la situación de la economía local. Sensato.

 

Ayer fue el turno de la Unión Industrial Argentina (UIA). Son menos proclives, por inercia, a la apertura, aunque no quieren perder el coto brasileño: casi mitad de las exportaciones industriales que exporta Argentina van hacia allí. Una apertura con países o regiones más competitivos genera cierto escozor.

 

Hoy, Neme volverá a verse por Zoom con sus contrapartes. “Es la fecha que habíamos quedado para ver cómo sigue la agenda de relacionamiento externo en base a nuestro planteo”, dicen desde el Palacio San Martín ante El Economista. La posición vernácula es tener estudios de impacto “muy detallados” de esos acuerdos. Precisamente, ayer Cancillería firmó un acuerdo con la Universidad de Buenos Aires para que contribuya a dichos estudios, en conjunto con el Centro de Economía Internacional (CEI) del ministerio. Además, propone la necesidad de tener consultas permanentes con el sector productivo antes de avanzar. “Su palabra es clave”, agregan.

 

Argentina pidió parar la pelota. Era lógico antes del Covid-19 (de hecho, el afamado TLC con la Unión Europea no fue bien debatido en Argentina). Ahora, es más importante aún. Más allá de la sensatez del planteo de Argentina, será necesario ver qué dicen los otros países. El Mercosur está en cuarto intermedio hasta nuevo aviso.

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