El Covid-19 motoriza las innovaciones de gobierno

20 de mayo, 2020

Por Nicole Moscovich Licenciada en Ciencia Política UBA, Maestrando en Políticas Públicas en UTDT y consultora en políticas públicas y Pablo Garibaldi Licenciado en Ciencia Política (UBA), Magister en Economía Política (Flacso) y Doctorando en Ciencias Sociales (UBA)

 

Compartir información, honestidad y transparencia en los datos parece ser una utopía, ¿pero si la utopía está siendo alcanzada?

 

En tiempos de Covid-19, lo que parecía una excepción se ha convertido en la regla y es ahora donde los gobiernos deben re-pensarse y armar nuevas estrategias para trabajar en complicidad con la ciudadanía; menuda tarea. Se baraja, se da de nuevo y se establecen nuevas reglas de juego. Ahora la configuración de gobierno digital pasa a ser una estrategia fundamental para ir transformando y deconstruyendo lo que hasta entonces parecía una simple forma de ir actualizando poco a poco las estructuras hasta entonces conocidas.

 

Lo que venían siendo estrategias novedosas y bastante efectivas eran las aplicaciones de innovaciones en políticas públicas desde la mirada de gobierno abierto. Pero, ¿qué es esto? A grosso modo implica la implementación de estándares, acordados, conforme a la generación de transparencia entre los gobiernos y la ciudadanía. Algunos conceptos son “el derecho a saber”; datos libres y gratuitos para ser usados; publicación proactiva y acceso a la información, entre otros.

 

Es interesante el análisis desde una perspectiva que busca a la ciudadanía y la invita a armar y participar de estrategias para hacer frente en forma conjunta al Covid-19. Con una buena comunicación (clara y transparente) se puede lograr una articulación, una relación entre gobierno y ciudadanos para generar confianza y de mutua colaboración y, a su vez, permite proveer información más que necesaria, sobre todo en aquellas poblaciones que se encuentran en un estado de vulnerabilidad y riesgo por encima de la media.

 

Aquí es menester dejar claro que compartir gráficos y datos no resuelve nada sin una explicación que les posibilite a todos comprender aquella información que es expuesta y también colaborar.

 

Poner a disposición información clara y accesible a toda la ciudadanía puede ser una gran idea en contextos de incertidumbre. Aquí levantan la mano las plataformas digitales, las aplicaciones y las cuentas oficiales de gobierno que mantienen al tanto de cada novedad a los habitantes, junto con los datos abiertos que permiten a las personas expertas hacer uso (y esperamos que no abuso) de las herramientas digitales para la estructuración de datos.

 

Una innovación ha sido lo que han impulsado muchos gobiernos locales, una especie de crowdsourcing, exponiendo el problema e invitando a la ciudadanía a enviar propuestas o mejoras a las decisiones que se habían tomado. Escuchar a la gente puede generar, o ayudar a, diseñar mejores políticas públicas. La convergencia de perspectivas puede, de forma ordenada, superar la discrecionalidad que muestran algunos gobiernos con sus torbellinos dentro de sus fronteras que no han sabido más que gobernar bajo su parecer.

 

Pero sobre todo, lo que fue una afirmación bastante acertada en Argentina fue la proactividad en los datos y la toma de decisiones temprana para afrontar la pandemia. Aún más en la publicación en torno a las políticas de financiamiento para colaborar con las poblaciones más vulnerables.

 

Ante el escenario que se nos presenta, Open Government Partnership (Alianza para el Gobierno Abierto) hizo una recopilación de enfoques adoptados por los diferentes países del globo en torno al contexto que nos interpela: Coronavirus. Si bien esta recopilación no es exhaustiva, un análisis de la naturaleza de las medidas y de los actores que las impulsan nos permite aproximarnos al desarrollo actual del gobierno abierto en la Argentina.

 

De las veinte iniciativas revisadas, nueve fueron impulsadas por administraciones públicas, nueve por organizaciones de la sociedad civil y dos en forma conjunta. Se observa la participación de diferentes niveles de gobierno en el diseño e implementación de esas iniciativas. De las nueve acciones estatales, dos fueron impulsadas por el gobierno de la ciudad, dos por el gobierno nacional y las cinco restantes por el Municipio de Rosario.

 

Según su objetivo, un conjunto importante de iniciativas (7), impulsadas tanto por el sector público como por organizaciones de la sociedad civil, se orienta a ofrecer información a la ciudadanía sobre cuestiones sanitarias y políticas implementadas para atender los efectos de la pandemia sobre la salud y la economía. Entre estas iniciativas, se apela a herramientas interactivas -como la aplicación Whatsapp, que es de uso regular por gran parte de la ciudadanía-y de georeferenciación. Dentro de la familia de acciones de índole informativo, se suma la propuesta, acercada por Asuntos del Sur, de un protocolo de comunicación para gobiernos subnacionales y locales.

 

Directorio Legislativo avanzó en diferentes productos en los cuales analiza, sistematiza y divulga el papel desempeñado por el Poder Legislativo en Argentina y América Latina. Estas iniciativas son las únicas de las aquí revisadas que buscan controlar el desempeño de los representantes en este contexto e informar al respecto.

 

Dos iniciativas, una impulsada por el sector público y otra por organizaciones de la sociedad civil con apoyo gubernamental, buscan fomentar proyectos que contribuyan a resolver nuevos desafíos presentados por el Covid–19. Entre los proyectos destacados en #Lohackeamosentretodos, se puede destacar RecursAR, una herramienta que mapea en tiempo real la disponibilidad de personal de salud y equipamiento médico en los hospitales públicos.

 

También se registran tres iniciativas que intentan coordinar voluntarios para ayudar a los sectores vulnerables y plataformas de e-commerce que permiten a los comercios de ofrecer sus productos en el marco de la cuarentena y de contenido audiovisual. Diversos gobiernos subnacionales y locales, como el de Mendoza y San Juan, avanzaron con estas políticas, proveyendo plataformas digitales para la continuación de algunas actividades económicas de forma virtual (aunque no están registradas en la base de datos de la OGP).

 

La recopilación de iniciativas de gobierno abierto permite observar un esfuerzo por ofrecer información a la ciudadanía sobre los aspectos sanitarios de la pandemia y sobre las medidas que estos implementaron para paliar sus efectos. Al mismo tiempo, se registra un débil empeño por integrar a la ciudadanía en el proceso de diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas. En un contexto de emergencia, donde los Estados tienden a incrementar su incidencia en las sociedades de todo el mundo, resulta indispensable mejorar los mecanismos de rendición de cuentas de las autoridades públicas. Finalmente, es menester poder plantear la preocupación que existe sobre el masivo uso (y a veces indebido) de datos por ciertas instituciones. Hay que prestar atención en el efecto en la intromisión que esto tiene en la privacidad de las personas.

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