Desafíos a la sostenibilidad empresaria en la pandemia

26 de mayo, 2020

Desafíos a la sostenibilidad empresaria en la pandemia

Por Julián D’Angelo (*)

 

La pandemia del Covid-19 avanza en el mundo y, en términos sanitarios, ya constituye, sin dudas, el principal desafío mundial que le tocó atravesar a nuestra generación.

 

Una crisis que comenzó sanitaria, pero rápidamente se transformó en económica y humanitaria.

 

Más del 50% del PIB mundial ha llegado a estar bajo diferentes formas de confinamiento. A fines de marzo se calculaba que el 80% de los trabajadores del mundo estaban aislados en sus casas, practicando teletrabajo, dictando clases virtuales, o directamente inactivos.

 

La Organización Mundial del Comercio estima que el impacto será superior a la última gran crisis mundial, la de las hipotecas subprime de 2008-2010 y espera una caída del 32% en el comercio mundial.

 

El impacto macroeconómico, en términos de caída del PIB global, será superior al de cualquiera de las crisis del Siglo XX y la Organización Internacional del Trabajo estima que la pérdida total de empleos en el mundo puede alcanzar a 1.500 millones de trabajadores.

 

Con un número de contagiados en todo el mundo cercano a los 6 millones y, al menos 350.000 personas fallecidas, esta crisis pone a prueba la solidez de los sistemas de salud, público y privado, y la capacidad de respuesta de los Estados, no sólo en términos sanitarios, sino también respecto a sus políticas económicas y sociales.

 

Pero también somete a una durísima prueba a las empresas, a quienes les da la oportunidad de demostrar que son coherentes, incluso en los momentos económicos más difíciles, con los valores que dicen enarbolar. Con la complejidad de que esta crisis y las nuevas problemáticas y realidades surgidas a partir de la pandemia, no reemplazan las anteriores, sino que se suman a las exigencias y compromisos previamente existentes, en materia de triple impacto.

 

En este contexto de crisis, el llamado a la responsabilidad social de las empresas, adquiere un nuevo valor, porque el estado tiene que enfocar todas sus acciones y esfuerzos a la prevención, la contención y el tratamiento de los pacientes, en lugar de desperdiciar recursos en perseguir a las empresas que, irresponsablemente, incumplan los protocolos durante las diferentes fases del aislamiento social preventivo y obligatorio.

 

En RSE y sostenibilidad, solemos analizar los impactos y decisiones empresarias desde la mirada de los criterios ASG, que hacen referencia a las cuestiones Ambientales, Sociales y de Gobernanza, y de cómo estas deben integrarse y entenderse como parte de la estrategia corporativa y estar insertas en todas sus dimensiones. Con la convicción de que la sostenibilidad de una organización solo puede alcanzarse de manera integral (económica, social y ambiental), ya que estas tres dimensiones de la sostenibilidad son absolutamente interdependientes: una no puede lograrse sin las otras.

 

En la salida a la crisis de las hipotecas subprime, el énfasis estuvo puesto en como las empresas mejoraban sus criterios de Gobernanza corporativa, gestionándose bajo sólidos fundamentos éticos y de transparencia.

 

Luego, en los últimos años, la agenda de la sostenibilidad corporativa se fue llenando cada vez más de desafíos en materia Ambiental. Mucho más a partir de la firma en 2015 del Acuerdo del Clima de París y la nueva Agenda 2030 de Naciones Unidas de Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

 

Y ahora, con esta pandemia, y sin disminuir en nada las exigencias preexistentes en materia ambiental y de gobernanza, llegó la hora de enfatizar mucho más en el carácter social de las empresas.

 

En este sentido, un buen ejercicio es plantearse si los empresarios están preparados para responder, en el futuro, a esta pregunta de sus clientes, usuarios y consumidores: ¿Qué hicieron por mí en 2020?

 

Por eso mi anhelo es que las empresas no desaprovechen esta oportunidad de demostrar que están a la altura de las circunstancias y comprendan que no hay que esperar al final de la crisis, porque la respuesta a esta pregunta, en realidad, se la están jugando ahora.

 

(*) Coordinador Ejecutivo del Centro de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social (UBA), autor del libro “Responsabilidad Social y Universidad. Agenda Latinoamericana”

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