Nuevo desafío para el BCRA: administrar el oficial con la brecha en 100%

18 de mayo, 2020

 

Con algo más de recursos que en marzo y abril, pero aún lejos de tener todos los ingredientes para saber qué trago saldrá de la coctelera macro del 2020, los economistas van actualizando sus pronósticos. Todos para peor. Hoy hay más información sobre cuánto está cayendo la economía y qué está haciendo el Gobierno para moderarlo, pero no mucho más y hay temas no menores abiertos por fuera de lo sanitario, como la novela de la deuda.

 

Arranquemos por lo más claro: la caía del nivel de actividad. Aunque, nuevamente, con información incompleta. ¿Cómo calcular sino la evolución del PIB sin saber cuánto durará la cuarentena? Aun así, se sabe que el golpe sobre la actividad de marzo y abril fue mayor que el esperado; la cuarentena, aunque con diferencias geográficas, se extendió hasta el 24 de mayo y que junio-julio, cuantos menos en el AMBA, está más cerca de seguir parecido a hoy (aun con flexibilizaciones) que de acercarse a la “nueva normalidad” pospdandémica. La situación global es similar y eso complica el “driver exportador” que, aunque no apalanca mucho a Argentina, ciertamente no ayuda.

 

Por esos motivos, según el último reporte del Grupo SBS, el golpe sobre el PIB será mayor que el previsto tan solo una semana atrás y nada menos que 2 puntos más. “En la última semana, dos factores nos llevaron a esperar una caída del PIB real de 11%. Por un lado, las proyecciones para los principales socios comerciales de Argentina volvieron a recortarse, especialmente en Asia y Brasil, y ahora el consenso apunta a una contracción mayor al 5% en vez del 4% esperado la semana pasada. Por otra parte, el Gobierno extendió el aislamiento obligatorio hasta el 24 de mayo, aunque al menos se relajaron las restricciones en algunas regiones del país”, dijeron desde el Area de Research. La proyección de la semana previa era una caída de 9%.

 

También hay información (aunque parcial) sobre la respuesta del Gobierno. Está claro que el Estado está jugando fuerte, es decir, gastando mucho. Un comentario al margen: se puede criticar la suba del gasto público (aunque es lo que hagan todos los países del mundo y sea lo que indiquen todos los manuales), pero es poco serio apoyarlo y, al mismo tiempo, criticar sus consecuencias.

 

Volviendo al reporte de SBS, dice: “El peor escenario de actividad nos lleva a esperar un golpe aun mayor a la posición fiscal. Por eso, anticipamos un déficit primario de 5,5% del PIB para 2020, con números muy negativos en el segundo trimestre. Esperamos que los datos de abril muestren un déficit primario mayor a $300.000 millones con el gasto primario creciendo más de 50% interanual en términos reales. El impacto de las medidas de estímulo sería muy significativo, especialmente el Ingreso Familiar de Emergencia ($73.000 millones) y la transferencia al Fogar ($30.000 millones) para garantizar créditos a pymes. La dinámica de mayo y junio también sería negativa y por eso consideramos que el déficit primario sería mayor a 2,5% del PIB en el segundo trimestre”, dice en SBS. “Así, el escenario fiscal seguiría demandando un gran financiamiento monetario, presionando sobre la inflación, el tipo de cambio y las reservas”, concluyen en SBS. En Argentina (juicios aparte) eso no está exento de costos.

 

Costos que ya se están viendo. Las reservas, silbando bajo, cayeron US$ 279 millones la semana pasada y la brecha, con el azul en $138, pasó de 2 dígitos a 3. El gran desafío, ahora, es contener al dólar oficial, es decir, evitar que se escape también y el BCRA deba convalidar un salto discreto. Porque eso sí está claro: si el oficial se mueve, los precios van a acelerarse. El llamado “efecto pass-through” siempre está.

 

No es casual que el viernes el BCRA haya restringido el financiamiento a los productores que no venden su cosecha. La movida devela que hay preocupación por la oferta privada. Aun con el “cepo hard”, el Mercado Unico y Libre de Cambios (es el nombre formal, no se enoje conmigo) no está sobrado y, como siempre ocurre, la política miró adonde siempre mira cuando faltan verdes: el agro. El poder de fuego de Reconquista 266 es flojo: según privados, dispone de menos de US$ 10.000 millones de reservas netas.

 

El BCRA también ensayó un intento, algo tibio, de reducir la demanda de verdes a través de otra herramienta clásica, aunque no muy usada por el peronismo: subió tasas de interés en pesos y desde hoy, la tasa mínima garantizada de las colocaciones a plazo (el 70% de la Leliq, que equivale a una tasa de 26,6% nominal anual o 30,1% efectiva anual) se extenderá a todos los depósitos.

 

“Seguimos poniendo el foco en el mercado cambiario, que continúa mostrando una dinámica preocupante. En los últimos 30 días (desde 15 de abril al 15 de mayo), el BCRA vendió un total de US$ 1.000 millones, según nuestras estimaciones, mientras que el campo sigue liquidando a buen ritmo (un total de US$ 1.700 millones en 30 días)”, dice Fernando Marull de FMYA en su reporte semanal. “Es decir, ‘el resto’ (la suma entre lo que vende el agro y lo que vende el BCRA) habría sumado un total de US$ 2.700 millones, es decir, un monto diario de US$ 120 millones. Y lo más sorprendente, es que el BCRA vende reservas subiendo el dólar oficial ‘todos los días’ $9 centavos o 0,133% diario”, agrega.

 

Según Marull, el BCRA deberá algo más. “Esperamos cambios en la estrategia del BCRA, como mayores restricciones y una aceleración de la devaluación”, dice Marull y agrega: “Con el BCRA vendiendo reservas y la expansión monetaria sin señales de moderación, no sorprende la presión sobre el dólar, aun con suba de tasas”. ¿Eso no pasó ya?

 

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Brecha y default

 

“El BCRA, en alianza con la CNV, han tomado medidas de carácter cortoplacista que apuntan a reducir las posiciones en dólares de los FCI para volcar mayor cantidad de divisas al mercado de cambios financiero y contener las brechas cambiarias”, dice un informe de Invecq. También hubo otras medidas similares y todas buscaban lo mimos, pero fracasaron. “Las mismas han dado un resultado prácticamente nulo y la principal presión empezó a jugar en el mercado informal que ya cotiza a más del 100% de brecha”, agregan en Invecq. “El único factor que podría mitigar esta suba es un eventual acuerdo con los bonistas, cuya propuesta rige hasta el 22 de mayo, y una devaluación del tipo de cambio oficial que sincere parte de su valor”, agregan

 

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Pobreza estaría cerca de 40%

 

Según cálculos del “NowCast de Pobreza” de Martín González-Rozada de la UTDT, con datos de la inflación de abril recientemente difundida (+1,5%), se proyecta una tasa de pobreza de 39,3% para el semestre de noviembre de 2019 hasta abril. El segundo semestre de 2019, según el Indec, concluyó en 35,2%. La estimación de González-Rozada implica una suba de 4,1 puntos que, lamentablemente, todo indica que seguirá y podría llevar a la tasa de pobreza a 45-50%, niveles no vistos desde la gran crisis de 2001-2002.

 

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