Bolsonaro en jet ski mientras Brasil se hunde en récord de muertos por Covid-19

10 de mayo, 2020

Brasil superó los 10.000 muertos por coronavirus y se consolida como epicentro del brote en América Latina, mientras que el presidente Jair Bolsonaro sigue desoyendo recomendaciones de autoridades sanitarias de evitar aglomeraciones e incluso llegó a decir que este fin de semana haría un asado para miles de invitados, aunque terminó desdiciéndose.

 

El Ministerio de Salud registró 730 muertos en las últimas 24 horas y llegó a 10.627 decesos por el nuevo coronavirus, en tanto que 10.611 personas se infectaron en ese lapso con lo que la cuenta de casos positivos llega a 155.939.

 

Tras conocerse el sombrío reporte, el Congreso de Brasil decretó hoy luto oficial por tres días en tributo a los muertos por la pandemia, por lo que quedaron prohibidas todas las celebraciones y festividades en ese lapso.

 

“Este Parlamento, que representa el pueblo y el equilibrio federativo de esta Nación, no está indiferente a este momento de pérdida, de tristeza y de pesar”, señalaron los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Rodrigo Maia y Davi Alcolumbre, respectivamente, en un comunicado conjunto.

 

Horas después, la Suprema Corte de Brasil emuló la iniciativa y decretó también un luto oficial de tres días.

 

Frente a esta situación crítica, esta mañana el papa Francisco llamó por teléfono al cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo, el estado más afectado por la pandemia, a quien le expresó su preocupación por el número de pacientes y la pérdida de vidas humanas, informó la arquidiócesis paulista.

 

“Expresó su cercanía y solidaridad con toda la población de San Pablo y dijo que rezaba por nosotros. Finalmente, pidió transmitir su bendición apostólica a todos y también se recomendó a nuestras oraciones por él”, dijo el Arzobispo.

 

Anoche, una corte de tercera instancia, el Superior Tribunal de Justicia de (STJ), suspendió una decisión judicial que obligaba al Presidente a divulgar el resultado de las pruebas de coronavirus a las que fue sometido en marzo.

 

Bolsonaro fue considerado un caso sospechoso de Covid-19, la enfermedad que causa el nuevo virus, tras regresar de una visita oficial a Miami, donde se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trump, y en la que la mitad de su comitiva, formada por unas 40 personas, contrajo la enfermedad.

 

El mandatario, quien suele menospreciar la gravedad del coronavirus, se ha negado a entregar sus estudios médicos porque considera que se trata de un asunto “privado”, aunque llegó a insinuar que podría haber contraído la Covid-19 y no haberse dado cuenta.

 

En las últimas semanas, Bolsonaro vulneró constantemente las recomendaciones de las autoridades sanitarias de evitar aglomeraciones al participar en diversos actos callejeros e incluso llegó a sugerir que haría un asado este fin de semana para “unos 3.000 invitados”, que finalmente anuló tras una ola de críticas y luego dijo que, en realidad, era “fake”.

 

Ayer se mostró arriba de una moto acuática en un lago de Brasilia, donde incluso paró y se hizo fotos con algunos seguidores que estaban reunidos en una lancha.

 

 

 

Hoy, Río de Janeiro, el segundo estado brasileño más azotado por la pandemia del coronavirus, inauguró un hospital de campaña construido en el mítico estadio del Maracaná, que será destinado a la atención de pacientes con Covid-19 en estado de gravedad.

 

Tanto San Pablo como Rio de Janeiro, extendieron su cuarentena hasta el 31 de mayo.

 

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