Anuncio presidencial: el poder en escena

24 de mayo, 2020

Por Mauro Becerra Especialista en Comunicación Política

 

Georges Balandier nos dice en “El poder en escenas” que la naturaleza de la relación política se establece sobre “prácticas fuertemente codificadas que se ejecutan según las reglas del ritual, de lo imaginario y sus proyecciones dramatizadas. Es merced a tales artificios que puede ejercerse el dominio sobre la sociedad”. Los anuncios presidenciales que se dan cada quince días en ocasión de extender e informar sobre la cuarentena son parte de esta ritualidad. El último sábado se dio otro de ellos (el sexto) y nos dejó muchos detalles para repasar.

 

La conferencia pasada, el 9 de mayo, mostró un cambio notorio: Alberto Fernández sentó en la misma mesa (haciéndolos parte simbólica de las decisiones) al gobernador Axel Kicillof y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Ya no estuvieron ni su ministro de Salud ni su ministro del Interior, quien simboliza la relación con los gobernadores. Sólo quedaron sentados atrás, los doctores Pedro Cahn y Mirta Roses.  Salió la técnica y entró la política. El último anuncio fue otro paso en la misma dirección. Tanto que los epidemiólogos ya no quedaron ni de decorado.

 

Como característica general podemos observar que esa brisa de triunfalismo vista en otras presentaciones, esta vez estuvo ausente. Los números están cambiando su tendencia y se nota. El Presidente comenzó nacionalizando la explicación para poder dar datos más suaves. Detalló que 19 provincias llevaban 24 horas sin casos nuevos, o que en algunas de ellas la actividad económica ya llega al 80%. Luego vino lo incómodo, explicar lo que ocurre en los barrios populares. Al hablar de la Ciudad de Buenos Aires como lugar donde está la mayor cantidad de contagios fue cuidadoso en términos políticos: “Es lógico por su densidad poblacional”, explicó. Hecho esto, les habló a los vecinos que habitan esos barrios: “Los casos van a subir porque ahora tenemos claro dónde está el virus”. También pidió que “acepten las recomendaciones médicas”, en un mensaje directo para los que deben internarse y teman dejar su casa.

 

Cómo ya mencionamos, Fernández intentó hace dos semanas constituir un frente. Uno heterogéneo en cuanto a su ideología, pero en teoría sólido en su unidad frente a una pandemia que amenaza a los tres gobiernos por igual. Esa idea no viene muy bien. Se notaron las internas y las chicanas de distintos sectores en medios y redes estuvieron a la orden del día. Esto se observó en el anuncio. Lo hablado, los gestos, el alineamiento (o no) discursivo; todo apunta a que el Presidente y Rodríguez Larreta se entienden más. Comparten. Y en ese escenario, Kicillof parece estar hablando a la silla que falta en esa mesa. La de Cristina Fernández.

 

El jefe de Gobierno porteño recibió la palabra del Presidente y destacó el trabajo conjunto. Se encargó de aclarar que “intercambiamos información con Axel todos los días”. Remarcó el compromiso de la gente en cumplir el aislamiento, pero aclaró que iba a haber más restricciones ya que los contagios aumentaban.

 

Por su parte, el gobernador bonaerense fue directo al cruce. Esta vez apuntó a quienes los acusan de estar enamorados de la cuarentena: “En Argentina salvó vidas. Es un hecho que muestran los números”, sentenció. Insistió con lo mismo al final de su discurso. No puede evitar antagonizar y, en un momento donde ser antigrieta suma (es uno de los principales aciertos), vuelve a definiciones políticas que no sólo dividen sino que activan a la oposición. Las respuestas inmediatas de muchos opositores así lo demuestran.

 

La apertura a preguntas de la prensa trajo varias perlitas. Podemos mencionar el fallido al confundir Scania con Skanska (¡justo!); el saludo a Valentina, sobrina de un periodista y el enojo indisimulable cuando le preguntaron por la angustia de la cuarentena. En este episodio, Fernández perdió su templanza habitual y con un gesto de sutil vehemencia le habló a los periodistas: “Yo quisiera que ustedes le aclaren a la gente que lo que estamos haciendo es pedirles que se cuiden”.  Aumentó el volumen de su voz y ya perdiendo su impostada tranquilidad reafirmó: “Estamos en una pandemia que mata gente! ¿Lo entendemos? De un virus desconocido. ¿Lo entendemos? Que no tiene vacuna ni tiene remedio ¿Lo entendemos?”.

 

El país se encuentra de cara nuevamente a 15 días adicionales de cuarentena. Ya pasó otras cinco veces y eso se nota en la sociedad. La economía está en caída libre y las peleas por el poder no cesan. Este es el escenario que enfrentará el Presidente en las próximas dos semanas, cuando vuelva a convocarnos a otro ritual del poder en escena.

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