Ante el default, no hay grieta: apoyo de economistas locales

8 de mayo, 2020

 

Tras la carta de apoyo publicado ayer por varios economistas de alto prestigio internacional (con 2 Nobel entre ellos), ayer llegó la firma de economistas locales. La carta es la misma que la publicada el miércoles en portal Project Syndicate de George Soros y llegó en un momento justo: apenas horas antes de que expire el primer plazo que se impuso Argentina para renegociar la deuda con sus acreedores privados con títulos bajo Ley Extranjera.

 

En la lista de adherentes, extensa, intergeneracional y políticamente transversal, figuran exfuncionarios de gobiernos de distintas tonalidades ideológicas, desde Jorge Remes Lenicov y José Luis Machinea hasta Emanuel Alvarez Agis, Daniel Heymann y Carlos Leyba; académicos de orientaciones diversas, entre ellos, Pablo Gerchunoff, Fernando Navajas, Roberto Bouzas, Leonardo Gasparini, Ricardo Carciofi, Fabián Amico, Martín Rapetti, Guillermo Rozenwurcel y Pablo Bortz y, también, consultores, aunque pocos: Javier Alvaredo (ACM), Matías Rajnerman y Lorenzo Sigaut Gravina (Ecolatina). En total, 174 firmas de altísimo nivel, y casi sin presencia de los economistas más liberales y
más ligados a la ortodoxia.

 

“Una renegociación requiere el compromiso de todas las partes. Argentina ha presentado a sus acreedores privados una oferta responsable que refleja adecuadamente la capacidad de pago del país: un período de gracia de tres años con una quita reducida en el capital y significativa en los intereses. Esta propuesta se encuentra en línea con el análisis técnico realizado por el FMI, que establece que la reestructuración requiere de ‘una contribución apreciable de los acreedores privados’ para restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”, dice la carta, sobre el fina.

 

“Argentina busca combatir la pandemia y poner su economía en un camino sostenible. Antes de la crisis, el Banco Mundial sostuvo que la pobreza urbana en Argentina es 35,5%, y la pobreza infantil 52,3%. La ONU ahora ve el impacto de la crisis en el país como uno de los peores de la región, con el FMI proyectando una contracción del 5,7% en 2020”, añade.

 

“A los acreedores se les está pidiendo que recorten el flujo de ingresos, pero seguirán recibiendo tasas de interés razonables en el futuro. Argentina ha mostrado voluntad de encontrar un acuerdo y de servir la deuda reestructurada, precisamente porque se tornará factible con el nuevo tipo de interés propuesto. Sólo una economía que crece de manera sustentable puede cumplir sus compromisos financieros a largo plazo. La diferencia de trato entre capital e intereses está diseñada precisamente para aliviar la carga del servicio de la deuda, mientras que el país lucha contra el Covid-19 y trabaja para recuperar el crecimiento. De hecho, la reducción del cupón promedio de los bonos que ofrece la Argentina (del promedio actual del 7% al 2,3%) es razonable considerando el entorno actual de tasas de interés”, expresa.

 

“En este momento excepcional de la historia mundial, la postura de Argentina también presenta una oportunidad para que la comunidad financiera internacional demuestre que es capaz de resolver una crisis de deuda soberana de manera ordenada, eficiente y sustentable. La ausencia, a nivel internacional, de un marco legal que permita reestructurar deudas soberanas no debería privar a los países endeudados de la posibilidad de proteger a sus pueblos y de reencauzar su recuperación económica durante la mayor crisis mundial de la que tenemos memoria. Creemos que un acuerdo sostenible beneficia a ambas partes: a una nación soberana de 45 millones de habitantes que enfrenta dificultades y a los propios acreedores. Llegó el momento de que los acreedores privados actúen de buena fe. Una resolución responsable sentará un precedente positivo, no sólo para la Argentina, sino para el sistema financiero internacional en su conjunto”, concluye.

 

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