¿Un paso atrás con el paso al costado o una pequeña victoria geopolítica?

30 de abril, 2020

La decisión de apartarse de la mesa de negociaciones externas del Mercosur no fue bien meditada por el Gobierno. Prueba de ello es que, menos de una semana después, revirtió la decisión que, por cierto, nunca explicó bien de entrada. En Cancillería, sin embargo, dicen que no hubo marcha atrás porque nunca hubo decisión de irse. “Fue una tergiversación”, señalan. “Un problema de comunicación”, resumen.

 

Sea como fuera, “Mercosur avanzará conjuntamente en la agenda de negociaciones comerciales”. Así se intitula el comunicado despachado por el Palacio San Martín en la tarde del jueves.

 

“En la mañana de hoy se desarrolló una reunión de Coordinadores Nacionales del Mercosur por videoconferencia. En la ocasión, Argentina ratificó lo expresado en la videoconferencia del 24 de abril respecto de la necesidad de avanzar en la búsqueda de soluciones conjuntas que permitan a los países del bloque avanzar a ritmos diferenciados en la agenda de relacionamiento externo, teniendo en cuenta la situación económica interna de la Argentina y el marco internacional”, dice el mismo.

 

“Los socios acordaron que el martes 5 de mayo se iniciará un intercambio de documentos para encontrar el mejor mecanismo que tenga en cuenta los intereses de cada país en las negociaciones externas, a sabiendas de que la mejor solución siempre será el resultado del acuerdo de todos los miembros. Asimismo, establecieron el jueves 7 de mayo como fecha para realizar la próxima reunión de coordinadores nacionales”, agregó el comunicado.

 

Además, Argentina reafirmó al Mercosur como mecanismo sustantivo de integración regional “y planteó la necesidad de continuar profundizando la agenda interna del bloque en el entendido de que esta cuestión, desatendida en los últimos años, es clave para el desarrollo de la competitividad de nuestros países y la proyección internacional”.

 

El relacionamiento externo del Mercosur incluye los acuerdos con la UE y EFTA, que se encuentran en su etapa final, como así también negociaciones en curso con Corea del Sur, Canadá, Singapur y El Líbano.

 

Párrafo aparte merece Corea del Sur, quizás por su perfil industrial. Allí parece estar el gran tema divisorio. El comunicado dice: “Respecto al eventual acuerdo con Corea del Sur, diversas entidades que representan a los sectores productivos manifestaron formalmente sus objeciones en relación con el dicho instrumento podría tener en el tejido industrial, sobre todo en el marco de la crisis global generada por el Covid 19”. Argentina dispuso como modalidad de trabajo para llevar adelante las negociaciones la consulta permanente con los sectores productivos a fin de incorporar sus puntos de vista.

 

Más allá del affaire (si fue decisión no admitida o un error de comunicación), y los costos asociados, quizás la jugada no salió tan mal para Argentina. Más allá del debate sobre los costos y beneficios de los acuerdos de libre comercio, Argentina logró que el bloque piense (con análisis de impacto, que obligatoriamente deben incluir el mundo pospandemia, que no será igual al previo) que el Mercosur pare la pelota y mire los datos antes de precipitarse en nuevos acuerdos.

 

Eso fue, precisamente, lo que planteó el coordinador de Argentina, Jorge Neme, el viernes 23: “Creo la situación de incertidumbre internacional, sumada a las situaciones particular de la Argentina, en la que el Estado está haciendo enormes esfuerzos tanto en la negociación de la deuda como para sostener los niveles de empleo, las empresas y la situación de los más humildes. Esto nos va a obligar a reordenar nuestra macroeconomía en el nuevo contexto que surgirá después de la pandemia. Desde ese punto de vista, sería aventurado y casi temerario continuar con las negociaciones de libre comercio cuando no sabemos cómo se va a comportar nuestra economía y el mundo en general después de la pandemia”.

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