Un default perjudica a miles de empresas que venían cumpliendo

17 de abril, 2020

Por Luis Varela

 

Sin sorpresas, y con un anuncio mucho más político que económico o financiero, la Argentina presentó ayer su propuesta para reestructurar los bonos ley extranjera (esencialmente ley New York), una cantidad de papeles que significan apenas las quinta parte de lo que debe el Estado a todo tipo de acreedores, externos e internos.

 

La presentación se hizo con el presidente Alberto Fernández en el centro de la escena, secundado a su derecha por el Jefe de Gobierno de la Ciudad Horacio Rodriguez Larreta y por el titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa, y a su izquierda por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y por el ministro de Economía Martín Guzmán.

 

Después de haber presentado ante la Security Exchange Commisssion de Estados Unidos el permiso para cotizar bonos nuevos por US$ 55.000 millones para reemplazar bonos por casi US$ 69.000 millones, Guzmán confirmó ayer que “ni hoy ni durante varios años Argentina puede pagar”.

 

Esencialmente, la propuesta de Guzmán por los títulos de ley extranjera es realizar una quita del 5,4% en el capital y del 62% en los intereses, con tres años de gracia (en vez de cuatro como se decía hasta ahora) por lo que hasta 2023 no se pagará siquiera un centavo.

 

Guzmán hizo dos aclaraciones que sí fueron novedad: por un lado afirmó que esta presentación es límite, que no se moverá de eso y que los acreedores tienen veinte días, hasta el 22 de mayo para aceptar o rechazar la propuesta. Y por otro lado le avisó al FMI que tampoco le pagará y desde el Fondo dejaron de hablar de la ayuda a Argentina y dijeron que estarán atentos a lo que contesten los privados.

 

Minutos después de esta presentación, decenas de especialistas empezaron a repartir todo tipo de interpretaciones. Probablemente las que tuvieron mayor peso fueron las de los economistas Juan Luis Bour y Miguel Kiguel. Bour afirmó, sin ambigüedades, que “una propuesta así de dura significa que Argentina puede estar en default durante al menos ocho años”.

 

Y Miguel Kiguel, muy conocedor en los canjes de deuda, ya que participó en varios, sentenció de manera contundente que “ir al default significa quedar afuera del crédito y del sostén de los organismos internacionales. Con default va a ser cuesta arriba conseguir inversiones y garantías, por lo que la recuperación va a ser más difícil. Y, se sabe, el default al final hay que pagarlo, y sale más caro dilatar que pagar; un mal arreglo es mejor que un juicio”.

 

Profundizando un poco más en analistas y empresarios se afirmó: “Esto que hicieron hoy, para proteger el gasto público, y no a las empresas o a los privados que no son empleados del Estado, es una ingenuidad, ya que los acreedores saben que alguna vez Argentina va a tener que volver al crédito”.

 

De esa manera, desde esta tarde, la palabra está puesta del lado de los acreedores. Los precios que tienen hoy los bonos en juego ya son de default y se especula con que Guzmán habló de oferta final, pero que puede haber alguna mejora antes del 22 de mayo. Pero entre los tenedores de los títulos no hay ni la menor intención en aceptar: pondrán todo en manos de abogados, para que finalmente definan los jueces externos, de acá a cinco o más años”.

 

Detrás de esta presentación, con mucha preocupación en el Gobierno por el estallido del dólar en los últimos días, el Banco Central empezó a realizar movimientos para tener un mayor control de los que operan en los dólares mep y contado con liquidación, realizando algún tipo de identificación para que dejen de operar.

 

La respuesta inmediata del mercado, tras la propuesta de Guzmán y los movimientos del Banco Central fue una nueva baja en el precio de los bonos argentinos, un descenso todavía mayor en los papeles privados en la Bolsa de Buenos Aires y un traslado de operaciones de los dólares ccl y mep al mercado blue, por lo que el dólar paralelo saltó y cerró en un récord de $100, por lo que ya sube más del 50% en lo que va del gobierno de Fernández.

 

Con muertes que siguen azotando al mundo, el Covid-19 se llevó ayer 12.000 vidas en un solo día, por lo que en cinco meses ya se acumulan más de 145.000 fallecidos, con casi 35.000 muertos en Estados Unidos, 22.000 en Italia y 19.000 en España. Y con reacciones inesperadas, ya que China tuvo que salir a aclarar que el virus no fue inventado en un laboratorio para que ataque al mundo occidental.

 

Con esta coyuntura, los inversores de Occidente siguieron buscando tener cash, en dólares. Por eso ayer en el exterior el billete verde subió 0,6% contra el euro, 0,5% contra el yen y la libra, pero bajó 0,1% contra el real y el mexicano y cayó 0,5% en Chile.

 

En Argentina, el movimiento cambiario fue un antes y un después del anuncio de Guzmán. Hubo una suba de 35 centavos para el dólar turista, hasta $88,23. El dólar oficial subió 27 centavos hasta $67,87 y el blue saltó $4 hasta $100. pesos. El dólar mayorista subió 12 centavos hasta $65,74. Pero el dólar mep cayó $5,68 hasta $103,40, aunque subía en la media hora final, y el contado con liquidación bajó $7,23 hasta $102, también firme en los últimos negocios. Y operadores concluían que hoy será un día caliente en ese sentido.

 

En los títulos públicos la debilidad persistió. El 80% de lo operado en bonos se transó en cuatro papeles: AY24 39%, TO26X 21%, AY24X 15% y TC20 5%. Y, con volumen récord, volvieron a bajar los títulos públicos argentinos. En los extremos hubo subas del 7% al 17% para los bonos TX22X, TC21, TO26, TB21, TC20Y, TX22, CO26D, AY24C, TC20Z y TC21Z. Y derrumbe del 68% para el bono PB27C y caídas del 6% al 13% para los bonos AA37C, TC23X, AO20Z, TO26X, PARY, AY24X, AC17, AE48 y A2E7.

 

La mayor parte de las bolsas externas terminaron con rojos leves. Sólo la Bolsa de Nueva York tuvo subas en sus índices entre el 0,1% y el 1,7%, pero basada en financiamiento puro de la Fed, que sigue repartiendo dólares desde helicópteros. Y en la región se vio una baja del 1,3% en la Bolsa de San Pablo y del 0,3% en la de México.

 

En el mercado bursátil local hubo mucha bronca. “Van al default y con esto están condenando a decenas de miles de empresas que estuvimos cumpliendo”. Así, con $912 millones operados, la Bolsa de Buenos Aires cayó 6,2%. El 80% de lo operado en acciones se concentró en diez papeles: Comercial del Plata acumuló el 22% y Galicia el 16%.

 

En los extremos se vio una suba del 17% para Rigolleau y alzas del 1% al 5% para Rosenbusch, Havanna, Dycasa, Clarín y Polledo. Y derrumbes del 6% al 11% para Telecom, TGS, IRSA, YPF, Loma Negra, Cresud, Carboclor, Capex, Pampa E, Macro y Central Puerto. Y entre los ADR argentinos en Nueva York hubo clima mixto: subas del 1% al 3% para Bunge, Cresud, Globant y Edenor; retrocesos del 1% al 7% para IRSA I, Telecom, YPF y Galicia.

 

Finalmente, en commodities se siguen observando las oscilaciones detrás del daño del Covid-19 a la actividad mundial. El petróleo sigue en baja: perdió 0,5% y el barril se cotizó a US$ 19,87 dólares, su menor precio en dieciocho años. Los metales preciosos estuvieron congelados: ni el oro ni la onza de plata movieron sus precios. Los metales básicos también estuvieron sin cambios: las operaciones se empiezan a reducir. En Chicago hubo baja del 0,1% para el maíz, merma del 0,6% para la soja y caída del 2,2% para el trigo. En Rosario se anotó baja del 1,5% para la soja, merma del 2% para el sorgo y caída del 3,4% para el trigo. Y hubo un repunte del 3,7% para el bitcoin: inversores buscan huir de los fiscos, sin tener mucho en cuenta que se viene la criptomoneda china, que alterará todos los negocios del sector.

 

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