SBS: “Ahora esperamos que el PIB caiga 8% en 2020”

17 de abril, 2020

 

No son tiempos fáciles para proyectar casi nada. Mucho menos el PIB de Argentina. Pero es necesario hacerlo para tener algo un poco más firme, aunque sea dinámico, de lo que agarrarse. Es común ver a consultoras y áreas de Research ir actualizando (lamentablemente, para mal) sus llamados “escenarios bases”. Es lógico, nadie sabe cuánto “cuesta” una pandemia y una cuarentena. Ni cuánto durará.

 

Uno de los que actualizó sus proyecciones es el Grupo SBS, cuya área de Research lidera el economista Adrián Yarde Buller.

 

Más caída del PIB. “En el transcurso de la semana, tres factores apuntaron a una profundización del golpe a la actividad económica. Primero, hubo nuevas revisiones a la baja en las expectativas de crecimiento para los socios comerciales de Argentina, especialmente para Estados Unidos y Japón. Segundo, se conocieron nuevos indicadores que sugieren que el desempeño de la economía en marzo y abril sería muy negativo, incluso por debajo de lo que esperábamos anteriormente. Tercero, el Gobierno extendió el aislamiento social obligatorio por al menos 16 días más de lo anunciado previamente”, dijeron en SBS. Estos se suman a otros datos dados a conocer antes, con la misma tónica, como la recaudación de AFIP, la producción de vehículos o la demanda de electricidad, todos con enormes retracciones interanuales e intermensuales.

 

 

“Sobre la base de todos estos factores, revisamos a la baja nuestras estimaciones y ahora esperamos que el PIB real caiga 8% en 2020, en vez de 6% como calculábamos la semana pasada”, dijeron en SBS.

 

Sería, así, una contracción mayor que la de la Gran Recesión de 2009 (6%), pero no tan profunda (en principio) como el 10,9% del 2002.

 

Más déficit fiscal. “Los últimos acontecimientos también tuvieron implicancias negativas para la posición fiscal. Naturalmente, la mayor contracción esperada para la actividad económica dañará aún más los ingresos tributarios, tanto por los menores niveles de consumo como por el debilitamiento del mercado laboral. De manera complementaria, el Gobierno reaccionó al nuevo deterioro de la economía profundizando las medidas de apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad. Entre lo destacado en este sentido, las autoridades anunciaron que los beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia serán finalmente 7,85 millones de personas, y no 3,6 millones como esperaban inicialmente, a la vez que el estímulo se pagará también en mayo”, dijeron.

 

“Esto terminó multiplicando el costo fiscal del programa en más de 4 veces. Considerando tanto estos anuncios como otros de menor impacto fiscal, estimamos que el conjunto de medidas lanzadas por el Gobierno tendría un costo total de 3,7% del PIB y un impacto fiscal directo de 1,6%. Sobre la base de los factores anteriores, recortamos nuestra proyección de déficit primario para 2020 desde 2,50% del PBI a 3,75%, pero advertimos que los riesgos al escenario fiscal siguen sesgados hacia un mayor déficit tanto por la posible extensión de los programas de asistencia como por la incertidumbre asociada al escenario de crecimiento”, dicen. Cuanto menos, concluyen, la aceleración de la inflación podría ayudar a recortar gastos inflexibles y apuntalar los ingresos tributarios.

 

IPC tomando carrera. “La dinámica inflacionaria se mantiene bastante en línea con lo que veníamos anticipando”, dicen y señalan que las presiones reales bajistas que genera la caída en la actividad predominan en el corto plazo por sobre el fenomenal relajamiento monetario del BCRA. La inflación de marzo se ubicó en 3,3%, como dijo el Indec el miércoles y en 48,4% interanual. Eso, dice SBS, estuvo ampliamente por encima del 2,6% esperado por el consenso (REM del BCRA), “pero más cerca de nuestra última estimación de 3,6%”.

 

 

Además, agregan, los datos de alta frecuencia mostraron una clara desaceleración desde que se estableció el aislamiento obligatorio. La inflación núcleo medida por el IPC-OJF de Ferreres se desplomó desde un promedio de 0,8% semanal en las 4 semanas previas a la cuarentena para caer a -0,2% semanal promedio en las últimas 3 semanas. Pero…

 

“A pesar de esta dinámica de corto plazo, las expectativas se mantienen firmes apuntando a una fuerte aceleración en algunos meses, algo que comenzó a reflejarse tanto en el tipo de cambio implícito como en las estimaciones privadas de expectativas de inflación”, dice SBS.

 

En concreto, proyectan: “De cara a los próximos meses, esperamos que el efecto de la recesión ayude a que la inflación se mantenga baja a lo largo del segundo trimestre a pesar de que la emisión para financiar la brecha fiscal seguirá siendo significativa. A partir del segundo semestre, la normalización económica, la continua emisión monetaria y una mayor velocidad de circulación del dinero alentarían una fuerte aceleración. Sobre esta base, elevamos nuestra proyección de inflación para 2020 desde 44,0% a 48,5% mientras proyectamos una inflación de 59% para los próximos 12 meses”.

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