Para evitar una depresión, ¿se viene un jubileo de deudas en la economía mundial?

15 de abril, 2020

Por Pablo Maas

 

Hace tres meses, la deuda externa argentina era enorme e inmanejable como un elefante. Pero, al igual que en el chiste, ahora pasa inadvertida porque la economía mundial se ha llenado de elefantes. Hace tres meses, la economía mundial lucía razonablemente sana, con la mayor parte de los países esperando tasas de crecimiento modestas, pero positivas. Ayer, el FMI informó que se espera que atraviese la peor crisis desde la Gran Depresión de 1929, de la que no se salvará prácticamente nadie. A Argentina le pronosticó una caída del PIB del 5,7% en 202, no mucho peor que a Brasil (-5,3%), pero algo mejor que a México (-6,6%).

 

Casi de la noche a la mañana y de la mano de la invasión del coronavirus y su devastador impacto en las economías, Argentina ha dejado de ser un paria para integrarse a un pelotón de países en problemas. Esta semana buscarán todos alguna salida a la crisis durante la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial. Algunas de las economías más afectadas son de las más ricas. La eurozona, por caso, se contraerá un 7,5%, y eso incluye a sus dos mayores miembros en términos del tamaño de sus economías como Alemania y Francia. En España, la industria turística ya ha dado por perdida esta temporada de verano, lo que representará la pérdida de ingresos por unos 60.000 millones de euros. Por eso, el FMI espera que la desocupación allí trepe a más de 20% y que el PIB se derrumbe un 8% en 2020, la peor cifra desde que terminó la Guerra Civil en 1939.

 

Estados Unidos tenía hasta hace tres meses atrás una tasa de desocupación tan baja que podía equipararse al pleno empleo. Pero ahora son millones los que están pidiendo subsidios por desempleo. ¿Quién no se convierte en un paria financiero en estas condiciones? Por eso, la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos están activando el paquete de rescate más grande de la Historia, salvando desde aerolíneas y pymes hasta los fondos especializados en bonos basura.

 

El concepto de “moral hazard”, el riesgo moral (de prestar dinero a agentes irresponsables o que toman excesivos riesgos sin medir los costos) que preocupaba a los jefes de los bancos centrales en la última Gran Recesión de 2008-2009, ya no corre más en esta ocasión, observó recientemente un columnista del Financial Times.

 

Ahora es el momento de prestar indiscriminadamente, con emisión inflacionaria si es necesario: el famoso “whatever it takes” del presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, pero elevado a varias potencias.

 

En este contexto, no sorprende que conceptos hasta hace poco considerados radicales, como el de la necesidad de un jubileo, un perdón generalizado para las deudas, comience a subir algunas posiciones en la agenda.

 

Un primer paso podría ser una moratoria (standstill) de seis meses para la deuda de los países más pobres. Este paso ya tiene el visto bueno del G7 y podría oficializarse pronto. Pero una moratoria solo postergaría la incertidumbre. Esta estrategia supone que la crisis sanitaria se resuelve rápido y que a esto sigue una fuerte recuperación de las economías. Es decir, en 2021 las economías vuelven a crecer fuerte y vuelven a estar en condiciones de honrar sus deudas. Sin embargo, esto no es seguro. Muchos analistas piensan que el mundo no volverá a la posición en que estaba antes de la pandemia.

 

Para empezar, las propensiones a consumir y a ahorrar, como dicen los economistas, no serán las mismas. Es muy factible que, una vez superada la crisis, la “nueva normalidad” sea una en que los consumidores ahorran (o recomponen los ahorros perdidos durante las cuarentenas) mucho más que antes. En otras palabras, que nadie espere un boom de consumo a causa de la demanda reprimida durante la encerrona. Lo mismo corre para las empresas: es improbable que sobrevenga un boom inmediato de inversiones en la poscrisis, especialmente por parte de las pymes que sobrevivan.

 

Si esto fuera así, la curva de la recuperación no tendrá forma de V, sino más bien de L. En el mejor de los casos, se podría parecer al logo de Nike, que es lo más parecido a una depresión que a cualquier otra cosa. Pero, además el mundo entero se está endeudando ahora mismo más allá de lo que se pensaba a causa de los paquetes de ayuda, que totalizan cifras equivalentes al 10 o 20% del tamaño de las economías. En Italia, por caso, la deuda pública ya se acerca al 150% del PIB. Si no estuviera en el paraguas del euro, el riesgo de la deuda italiana hace rato que habría saltado por los aires.

 

El informe del FMI de esta semana compara la profundidad de la crisis actual con la que siguió a la Segunda Guerra Mundial. “La economía mundial ahora está colapsando”, coincide Martin Wolf, en su columna de ayer en el Financial Times. Si esto es así, ¿quién, cómo y cuándo va a pagar las deudas? No es una pregunta nueva. Al fin de la Primera Guerra Mundial, Keynes escribió un artículo famoso que hoy vuelve a ser citado con frecuencia. Se llama “Las consecuencias económicas de la paz” y en él básicamente proponía un perdón general para las deudas de guerra, que habían dejado exhaustas las arcas de Gran Bretaña y otros países del campo aliado. Las deudas eran, sobre todo, con Estados Unidos, que durante las negociaciones del Tratado de Versalles se opuso a condonarlas. Las reparaciones corrieron mayormente a cargo de Alemania. Ya se sabe cómo terminó esa historia.

 

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la lección ya había sido aprendida. Vino el Plan Marshall para Europa y un jubileo para Alemania. Liberarse de la carga de la deuda le permitió a Alemania el milagro económico de la posguerra. Para que la economía mundial vuelva a experimentar, no digamos un milagro, sino en todo caso una performance modesta pero reparadora, tendrá que surgir algún mecanismo de alivio para las deudas. Una emisión especial de DEG (Derechos Especiales de Giro) del FMI por una suma colosal es una de las herramientas que se mencionan en estos días como parte del esfuerzo de salvataje global. Después de todo, el FMI fue creado a fines de la Segunda Guerra Mundial para ocasiones como ésta, cuando parece que se acaba el mundo. Habrá que cruzar los dedos para que cumpla su misión.

 

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