Necesitamos conocer la verdad y que nuestros representantes accionen

3 de abril, 2020

Por Sandra Choroszczucha Politóloga y Profesora (UBA)

 

Desde que entramos en modo coronavirus fueron cambiando casi diariamente directivas gubernamentales, comunicaciones sanitarias a través de los medios, humores políticos y sociales, y nuestra capacidad como ciudadanos de entender en rigor qué nos está pasando, qué nos seguirá pasando y cómo debemos obrar frente a toda esta sobre información, más confusa que ordenada, sobre un flagelo que no nos da tregua.

 

Alberto Fernández, como corresponde, tomo el mando para poder articular las diferentes medidas que había que tomar. Así, aunó decisiones y acciones con los diferentes sectores de la oposición y con los gobernadores.

 

A partir de declarado el aislamiento obligatorio, tuvimos una primera semana dorada, porque pocos, muy pocos, eran los que reprochaban las medidas tomadas por el Presidente de permanecer en nuestras casas. Así, la gran mayoría de los argentinos aprobaba las decisiones tomadas por el Gobierno y aplaudía desde los balcones y ventanas al personal sanitario que está trabajando hidalgamente para enfrentar esta pandemia, en nuestros hospitales y sanatorios, que, todos presumimos, no cuentan con los insumos necesarios para enfrentar situaciones sanitarias de emergencia.

 

Un punto en común, probablemente entre todos los ciudadanos, los que apoyan más o menos al Gobierno y a la dirigencia política en general, o los que se pelean más o menos con el gran empresariado nacional, empezó a ser la certeza de que no tenemos certeza alguna, que la incertidumbre nos invade cada día más y que empiezan a emerger, desde el encierro prologando, infinidad de dudas.

 

Que se comunique oficialmente, que hay que llamar al SAME frente a la sospecha de portar el coronavirus y que nos aseguren que dicho sistema de atención médica de emergencia nos asistirá rápidamente es una gran noticia, pero que este teléfono suene y nadie lo atienda es una pésima noticia. Que se comunique oficialmente, que en las diferentes escuelas ya pueden vacunarse nuestros adultos mayores porque la vacuna antigripal ya está disponible es una gran noticia, pero que esto no sea cierto y que solo existan algunos centros que se encargan de vacunar, y que los adultos mayores deban pasar largas horas haciendo colas interminables para poder recibir la vacuna es una pésima noticia. Que se comunique oficialmente, que este tiempo de aislamiento obligatorio se está utilizando para poder reforzar nuestro sistema médico, porque cuando se abra la cuarentena (para evitar que mucha gente muera de hambre), la demanda sanitaria se hará extrema y se necesita fortalecer nuestro sistema sanitario ya, es una gran noticia, pero que ese equipamiento no llegue a los distintos hospitales y sanatorios, y que menos aún, no se accione para la construcción o reconstrucción de  hospitales que fueron inaugurados, pero que jamás abrieron sus puertas, es una pésima noticia.

 

Los médicos que trabajan en los diferentes centros de salud son los que nos cuentan a través de los medios y las redes sociales que los insumos no llegan como corresponde, y esto preocupa, esto decepciona, esto genera incertidumbre, y esto lleva al caos y a la desesperación. Y lo peor, esto lleva a concluir que nuestros representantes, no nos están diciendo la verdad y no nos están cuidando como dijeron que lo harían, frente a una pandemia que viene amenazando lastimosamente a sociedades mal equipadas sanitariamente en otras latitudes.

 

Necesitamos conocer la verdad, y necesitamos que frente a un virus que va a colapsar nuestro sistema de salud en semanas, se accione. Los ciudadanos hicimos y continuamos haciendo lo que nos toca y nos ordenaron, quedarnos en nuestras casas. Equipar nuestro sistema médico o construir nuevos hospitales no podemos, por eso, aquellos que sí pueden y deben hacerlo, que lo hagan.