Momentos decisivos en tiempos inciertos

22 de abril, 2020

 

Por Emilia Calicibete Analista de LCG

 

Se acerca la hora decisiva en materia de deuda y se alertan los sentidos, expectantes a que resultará del diálogo entre Martín Guzmán y los tenedores de deuda.

 

Según lo establecido por el Boletín Oficial, se obtendrían US$ 400 millones del BCRA y se entregarían como contraprestación Letras del Tesoro Intransferibles en dólares estadounidenses a diez años de plazo. Alguno podría interpretar esto como que el Tesoro está abriendo la billetera dispuesto a pagar los intereses de la deuda pública externa.

 

Hasta el momento, Guzmán se mostraba dispuesto a abrir puertas a una negociación. Sin embargo, tras conocerse el rechazo de varios bonistas extranjeros a lo largo del fin de semana a lo ofrecido por el Gobierno, el ministro dejo en claro que no estaba dispuesto a realizar una oferta mejor a la ya hecha debido a que resultaría insostenible para Argentina. Tajante, el día de ayer declaró que los bonos Globales 2021, 2026 y 2046, cuyos intereses eran de alrededor de US$ 500M, no van a ser pagados hoy.

 

Por un lado, si se decidiera no pagar la deuda, el plazo se extendería 30 días más, hasta el 22 de mayo, dejando espacio para realizar una oferta alternativa y negociar. En este caso, aún habría 30 días más para que se activaran las cláusulas de “cross default”. El evento de default por sí mismo no generaría elevados costos en el corto plazo, aunque sí a mediano y largo. En la actualidad ya estamos pagando los costos de tasas prohibitivas y el no acceso a los mercados.

 

Aun así, hay que tener en cuenta que, si se siguiera haciendo ofertas, pero los plazos se siguieran pagando tras la negativa de los bonistas a ceder, las ofertas carecerían de peso y la opción de negociar sería solo una ilusión. Si realmente está dispuesto a negociar, en algún momento necesitará la amenaza de no pagar.

 

En la vereda de enfrente está la posibilidad de pagar, de demostrar buena voluntad de pago y de no llegar al default. Cabe destacar que, en la actualidad, según el ministro, Argentina ya se encuentra en un virtual default desde 2019. El acceso a los mercados internacionales es prácticamente inexistente y, por ende, el punto de perder mercados no es una realidad tan alarmante para el ministro como lo son quizás otros problemas de la economía. Si se siguió pagando deuda fue exclusivamente con reservas, pero a este punto ya no representa una opción sostenible.

 

Si bien el hecho de negociar es necesario para ambos lados, está claro que la inflexibilidad en estos momentos no resulta ser para nada amigable. De todas formas, no se descarta que esta pueda ser una estrategia de ofrecer algo agresivo para después modificarla. Por el lado de los bonistas se espera que la oferta mejore, pero habrá que ver si se logra ablandar la postura firme que parece haber tomado el ministro.

 

Guzmán declaró también que buscará renegociar con el FMI para no tener que desembolsar ninguna cantidad de dinero en los próximos 3 años. En una postura más sensata quizás también se abrirá un plano de negociación con dicho organismo. El camino es largo y la negociación recién empieza.

 

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