La política pública de mayor retorno económico de la Historia

7 de abril, 2020

Por Sergio Pernice  Universidad del Cema

 

Desde que empezó la pandemia del Covid-19, infectólogos de Occidente y la Organización Mundial de la Salud insistieron con que el uso de máscaras para el público general era una medida equivocada y contraproducente. Esto, a pesar de que, en los países de Oriente, con muchísima más experiencia que Occidente en enfrentar pestes similares en los últimos 20 años, el uso de máscaras es generalizado.

 

El 27 de marzo pasado, la revista Science, probablemente la publicación científica más prestigiosa del mundo, publicó una entrevista a George Gao, director general del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La respuesta más destacada de dicha entrevista, la que Science eligió para titular la nota fue la siguiente.

 

-Science: ¿Qué errores están cometiendo otros países?

 

-Gao: El gran error en Estados Unidos y Europa, en mi opinión, es que las personas no usan máscaras. Este virus se transmite por gotitas y contacto cercano. Las gotas juegan un papel muy importante: tienes que usar una máscara, porque cuando hablas, siempre salen gotas de tu boca. Muchas personas tienen infecciones asintomáticas o presintomáticas. Si usan máscaras faciales, puede evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros.

 

Quedará para los anales de la ciencia entender este error de la medicina occidental, y la cantidad de muertes que dicho error costó.

 

Otro error de análisis, ya no de la medicina sino económico, es plantear una dicotomía entre “salvar vidas o salvar la economía”. El uso generalizado de máscaras constituye un maravilloso ejemplo de que ambos objetivos no siempre se contraponen.

 

En un reciente estudio de un grupo de expertos de la prestigiosa Universidad de Yale, calculan el impacto económico del uso generalizado de máscaras caseras. Concluyen lo siguiente: “(…) Estimamos que los beneficios de cada máscara de tela adicional usada por el público está, conservadoramente, en el rango de US$ 3.000- US$ 6.000 debido a su impacto en desacelerar la propagación del virus (…)”.

 

Conviene aclarar que el uso se máscaras caseras es la recomendación hasta tanto cese la escasez de máscaras industriales, que en estos momentos deben ser usadas por los trabajadores de la salud. Y no reemplaza sino que complementas otras medidas como lavarse las manos, entre tantas otras.

 

Dado que hacer una máscara casera le cuesta al ciudadano menos de US$ 1, creo no exagerar al decir que los gobiernos nunca antes en la historia tuvieron la oportunidad de generar tanto valor como ahora promoviendo el uso universal de máscaras caseras: probablemente la política pública de mayor retorno económico de la Historia.

 

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