Los gobiernos deben hacer todo lo que sea necesario y, además, guardar los recibos

16 de abril, 2020

Por Vitor Gaspar (*), W. Raphael Lam (**) y Mehdi Raissi (***)

 

En épocas de pandemia, la política fiscal es clave para salvar vidas y proteger a las personas. Los gobiernos deben hacer todo lo que sea necesario. Pero deben asegurarse de guardar los recibos.

 

El Monitor Fiscal muestra cómo las autoridades económicas pueden ofrecer asistencia de emergencia para salvar vidas; proteger a la población de la pérdida de puestos de trabajo y de ingresos, y a las empresas de la quiebra, y facilitar la recuperación.

 

Hasta el momento, los países han adoptado medidas que ascienden a alrededor de US$ 8 billones para contener la pandemia y los daños a la economía.

 

La asistencia de emergencia proporcionada a nivel mundial incluye un aumento del gasto y los ingresos no percibidos (US$ 3,3 billones), préstamos e inyecciones de capital del sector público (US$ 1,8 billones), y garantías (US$ 2,7 billones). El G20 está a la cabeza con la aplicación de medidas que ascienden a un total de US$ 7 billones. El apoyo fiscal también puede proporcionarse a través de los estabilizadores automáticos: elementos característicos del sistema tributario y de prestaciones que ayudan a estabilizar los ingresos y el consumo, como los impuestos progresivos y las prestaciones por desempleo.

 

Reglas para avanzar

 

Los países deberían regirse por los tres principios siguientes.

 

  • Focalizar el apoyo en los hogares para asegurar el acceso a bienes y servicios básicos y a un nivel de vida decente. Para evitar secuelas permanentes, focalizar el apoyo en las empresas viables para limitar los despidos y las quiebras.
  • Desplegar recursos de manera temporal y eficiente y reflejar los costos en informes fiscales plurianuales. Los gobiernos deben reforzar los principios de buena gobernanza de manera acorde con la escala de la intervención. Esto debería incluir, por ejemplo, una contabilidad exacta; una divulgación de información frecuente, oportuna y completa, y la adopción de procedimientos que permitan la evaluación ex-post y la rendición de cuentas. En resumen, las autoridades económicas deben hacer todo lo que sea necesario, pero asegurarse de guardar los recibos.

 

Evaluar, realizar un seguimiento y divulgar los riesgos fiscales porque no todas las medidas tendrán un efecto inmediato en los déficits y las deudas. Por ejemplo, es posible que las garantías públicas concedidas para préstamos empresariales no tengan costos iniciales pero afecten a las cuentas del gobierno si las empresas no cumplen con sus obligaciones en el futuro.

 

Medidas para salvar vidas a nivel mundial

 

Para salvar vidas los gobiernos deben financiar servicios de salud y de emergencia adicionales tanto como sea necesario. Pero esto no es tarea fácil.

 

  • En primer lugar, los países con capacidad limitada de atención de la salud no pueden incrementar de forma adecuada los recursos.

 

  • En segundo lugar, las limitaciones de endeudamiento en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo requieren reorientar el gasto hacia el sector de la salud, salvaguardando al mismo tiempo el gasto en protección social y los servicios públicos vitales (transporte, energía, comunicaciones).

 

La coordinación mundial ayudará a lograr una vacuna y medicamentos de bajo costo a escala universal, y a respaldar a los países con una capacidad de salud limitada, por ejemplo a través de ayuda, recursos médicos y financiamiento de emergencia en condiciones concesionarias. Como señaló nuestra Directora Gerente en su, el FMI está preparado para desplegar una capacidad de préstamo de US$ 1 billón a fin de ayudar los países miembros, prestando especial atención a los países en desarrollo de bajo ingreso.

 

Proteger los medios de vida con medidas fiscales focalizadas

 

El distanciamiento social necesario para frenar la propagación del virus —con escuelas, restaurantes, centros comerciales, oficinas y fábricas cerradas— inevitablemente acarrea costos económicos. La población y las empresas necesitan un respaldo fiscal importante, oportuno, temporal y focalizado para mantenerse a flote.

 

La capacidad institucional y financiera de los países influirá en el tamaño de la asistencia de emergencia que pueden ofrecer junto con el diseño y el tipo de medidas:

 

  • Las economías avanzadas pueden recurrir a una amplia gama de instrumentos en el ámbito del gasto, los impuestos y la liquidez para apoyar a la población y a las empresas dados sus sólidos sistemas de beneficios tributarios. En Estados Unidos y Alemania, por ejemplo, estas medidas incluyen la ampliación de las prestaciones por desempleo, incluidos los trabajadores por cuenta propia; el diferimiento de los impuestos sobre la nómina, y los subsidios salariales a las pequeñas y medianas empresas.

 

Muchos trabajadores, pequeñas empresas y empresarios autónomos tienen dificultades para pagar facturas, rembolsar deudas y mantener a los trabajadores en la nómina. Para ayudarlos, varios países europeos han establecido servicios de emergencia de liquidez, como préstamos o garantías asequibles. Francia y Japón están proporcionando licencias de enfermedad y licencias familiares remuneradas y financiadas por el gobierno a las personas que no se sienten bien, están aisladas por voluntad propia o tienen que permanecer en sus hogares y cuidar a sus hijos durante el cierre de las escuelas.

 

  • Las economías emergentes y en desarrollo en general tienen menos margen en el presupuesto para responder. Enfrentan diversos shocks: la pandemia, una fuerte caída de la demanda externa de sus bienes y servicios, el desplome de los precios de las materias primas, la fuga de capitales y el aumento de los costos de endeudamiento en los mercados financieros. Además, cuentan con sistemas de beneficios tributarios relativamente menos desarrollados.

 

En esos casos, entre las posibles opciones cabe mencionar las transferencias monetarias realizadas con la ayuda de sistemas de identificación única y tecnologías digitales en países como India y Kenya, o el suministro en especie de alimentos y medicamentos, como por ejemplo en Bangladesh. China ofrece reducciones impositivas temporales a las personas y empresas más afectadas, como en los sectores del transporte, turismo y hostelería. La devolución completa y puntual del impuesto sobre el valor agregado puede dar acceso a las empresas al tan necesario efectivo.

 

Facilitar la recuperación con un estímulo fiscal de amplia base

 

A medida que disminuya la pandemia y acabe el Gran Confinamiento, un estímulo fiscal de amplia base y coordinado a escala mundial puede convertirse en una herramienta eficaz para promover la recuperación. La coordinación mejora la eficacia de las medidas de política económica. Pero, al mismo tiempo, debe respetar las diferencias pertinentes entre países, principalmente en su capacidad de financiamiento.

 

La pandemia y el Gran Confinamiento conexo dieron lugar a aumentos de la deuda y de los déficits más allá de los registrados en la crisis financiera mundial. A medida que remita la pandemia y la economía se recupere en 2021, se prevé que los coeficientes de endeudamiento público se estabilicen en nuevos niveles más altos. Si se materializara el escenario adverso proyectado en Perspectivas de la Economia Mundial , los niveles de deuda se mantendrían aún más altos y la dinámica de la deuda sería más desfavorable.

 

No sabemos lo suficiente como para prever el momento y las circunstancias de la futura recuperación. Pero en tiempos de emergencia, para las autoridades eso implica hacer todo lo necesario, pero asegurarse de guardar los recibos.

 

(*) Director del Departamento de Finanzas Públicas del FMI

 

(**) Economista Principal del Departamento de Finanzas Públicas del FMI

 

(***) Economista Principal en el Departamento de Finanzas Públicas del FMI

 

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