La imagen positiva de Fernández subió 19 puntos en marzo y ya es de 74%

3 de abril, 2020

Los grandes números y las encuestas de opinión (bien hechas, claro) sirven para analizar el estado de la opinión pública y no sesgarse por los microclimas, que pueden ser tan intensos como lejanos a los promedios. Quizás puedan fallar en predecir resultados electorales (ejemplos hay de sobra urbi et orbi), pero no suelen equivocarse detectando tendencias generales.

 

Según el último trabajo de Seido (con trabajo de campo entre el 30 de marzo y el 2 de abril y casi 2.000 encuestados), hay una tendencia general de la coronacrisis que se destaca por sobre las demás: el fortalecimiento de la imagen de Alberto Fernández.

 

Según Seido, su imagen positiva escaló 19 puntos en marzo y se ubicó en 74%. Los contrafácticos son complejos, ¿pero hubiera subido 19 puntos su imagen positiva en marzo si no hubiera aparecido el virus? Con una economía recesiva de fondo, parece difícil. En ese aspecto, cuando menos, el “cisne negro” le vino bien.

 

Por cierto, no fue magia. Si bien Seido no indaga en eso, es posible que su liderazgo en la crisis explique porque capitalizó la coronacrisis. No hay demasiado misterio: se puso al frente, abrió el juego, no echó culpas y, con autoridad, tomó las decisiones que él creía que debían ser tomadas para preservar la salud de la población.

 

Así, según Seido, su imagen positiva neta (el diferencial entre la positiva y la negativa) es de 62%, +31 puntos en marzo: 53% tiene una imagen “muy buena” del jefe de Estado; 21%, una “buena”; 13%, una “regular”; 5%, una “mala” y apenas 7% una “muy mala”.

 

Eso lo ubica en un sitial predilecto entre los dirigentes relevados por Seido.

 

 

“El pico en la imagen presidencial está muy extendido, pero es más fuerte en las generaciones más jóvenes. La imagen neta de Alberto Fernández ha aumentado en 50 puntos entre los que tienen entre 16 y 30. Además, entre los que tienen entre 31 y 50 y entre 51 y 65, ha mejorado de manera similar, en 28 y 21 puntos, respectivamente. Por último, entre los mayores de 65 años, su imagen también ha mostrado una mejora de 8 puntos”, concluye Seido.

 

 

No está mal, en épocas de crisis, tener un Presidente fuerte que opere como faro y líder, sobre todo, si “prende” en las generaciones jóvenes. Lo que Seido no dice es si durará la tendencia y la luna de miel albertista. Una parte dependerá del virus y sus planes para con Argentina, pero la más importante del propio Presidente. El “buen” dato es que el Presidente ya sabe cuál es el manual de liderazgo que funciona por estas pampas.

 

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