Jugó Olivos y ahora, Nueva York

17 de abril, 2020

Por Alejandro Radonjic

 

1. “Lo que proponemos es cambiar la estructura de deuda que Argentina tiene actualmente por otra estructura que implique un período de gracia de 3 años, es decir, Argentina no pagaría nada durante 2020, 2021 y 2222. Empezaría a pagar en 2023 un cupón promedio, es decir, una tasa de interés de 0,5% y esas tasas irían creciendo pero hasta niveles que son sostenibles”.

 

2. “El cupón promedio, el interés promedio que Argentina pagaría bajo esta propuesta es de 2,33%. Hemos tratado de entender lo mejor posible las preferencias de los acreedores en función de la información que ellos nos han (acercado) y la propuesta conlleva una mayor reducción de intereses que de capital. La gran carga se concentra en la reducción de intereses. En concreto, será una reducción de capital de US$ 3.600 millones, que equivale a un quita del 5,4% sobre el stock adeudado y una reducción de pago de intereses de US$ 37.900 millones que equivale a una quita de intereses del 62%”.

 

3, “Esta oferta tiene una fecha de cierre. Va a haber aproximadamente 20 días desde el lanzamiento formal de la oferta hacia el cierre. Es un periodo suficiente para que nuestros acreedores puedan tomar decisiones y es un periodo en el cual entendemos que va a haber gente jugando muy fuerte. Aquí hay muchos intereses en juego y las voces de nuestros acreedores, que obviamente buscan que Argentina pague más de lo que puede pagar, van a estar resonando. Va a ser muy importante que como sociedad tomemos el compromiso de estar unidos sobre esta oferta porque esto es algo prácticamente fundacional para la recuperación y para un desarrollo sano para la República Argentina”.

 

4. “Seguiremos trabajando con el objetivo de llegar a un resultado exitoso, a un entendimiento entre las partes, seguiremos ahondando en este proceso que busca un entendimiento. Al mismo tiempo está claro que tenemos una situación de deuda que no podemos enfrentar con el FMI y continuaremos trabajando de forma constructiva para tener un nuevo programa que implique que Argentina no tenga que hacer ningún desembolso de pagos del capital adeudado al FMI en los próximos tres años”.

 

Las frases son de Martín Guzmán. Lejos de ser un primus inter pares plenipotenciario y con llegada a todos lados, a la Domingo Cavallo, la de Guzmán es una tarea más concreta, pero no menos difícil: poner a la deuda en una trayectoria sostenible (sin defaultear, claro). Ni bajar la inflación, estimular el crecimiento o reactivar Vaca Muerta: esas no son sus funciones. No es el partido que le pidió que juegue su DT, Alberto Fernández.

 

Ayer, se conoció su oferta para la madre de todas las deudas: la que está bajo Ley NY. Bonos exigen pagos de algo más de US$ 3.000 millones (en intereses) en 2020, con uno de US$ 500 millones en pocos días más.

 

¿Qué planteó? Resumen: periodo de gracia de 3 años; “haircut” a los intereses; fecha de vencimiento para la propuesta (20 días) y un periodo de gracia, también, para el FMI. Además, poco “haircut” o quita para el capital (o principal) de los bonos. Como se sabía en la previa, serán cerca de US$ 70.000 millones a renegociar, distribuidos en 21 bonos. Mauricio Macri lo hizo, sugirió el PPT que distribuyó luego el Mecon: 17 de esos bonos se emitieron en los últimos 4 años y equivalen a más de US$ 40.000 millones.

 

“Estabilizar la deuda pública en niveles sostenibles del PIB, extender plazos de los vencimientos de deuda y reducir los intereses de deuda a tasas sostenibles de largo plazo”. Esos fueron los 3 objetivos de la renegociación, que arranca hoy, planteados por Guzmán. Faltan detalles, que se conocerán hoy mismo, pero el gusto que dejó en el mercado no fue agrio como se esperaba. Pero, es cierto, las expectativas eran muy bajas, sobre todo en las últimas semanas. Lejos ya había quedado el “modelo uruguayo”, consensuado entre las partes y con esfuerzos compartidos. Algunos no descartaban anoche que haya un endulzante (“sweetner”, en la jerga) adicional por el mal trago de la larga espera.

 

“Hay consenso en que hoy Argentina no puede pagar nada (…) No solo hoy no puede pagar nada, sino que durante ciertos años no puede pagar nada”, había dicho Guzmán, minutos antes, flanqueado por Cristina Kirchner, ante la mirada de los gobernadores y la batuta del jefe de Estado.

 

“En las conversaciones (con los bonistas) aún no se ha llegado a un entendimiento”, admitió Guzmán. Piden más ajuste fiscal, señaló. Es un problema serio porque los umbrales de aceptación son altos (cercanos a 75%) por cada serie de bono. Pero, dijo el ministro sobre ese ajuste, “destruiría las oportunidades de millones de personas en Argentina, sería un problema para todo el territorio y es algo que no vamos a permitir”. Agregó: “Hay un límite de hasta donde se pude ir, ese límite es la oferta que Argentina está presentando mañana (por hoy)”. ¿Será tolerable ese límite en Manhattan y, en caso contrario, tiene un Plan B Guzmán? Continuará…

 

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