Era obvio: la roca negra se plantó

21 de abril, 2020

 Por Alejandro Radonjic

 

El principal grupo de acreedores del país se llama el “Grupo Argentina Ad Hoc” y está integrado por varios pesos pesados: Ashmore, BlackRock (con activos bajo administración por US$ 7 billones, esto eso, unos 20 PIB de Argentina) y Fidelity e incluye otros grandes players. Además de nombres pesados, los datos son aún más: ese grupo posee más del 25% de la deuda emitida durante el Gobierno de Mauricio Macri, y más del 15% de los bonos del último canje.

 

Ayer emitieron un comunicado sosteniendo que no aceptarán la propuesta de Martín Guzmán. “El grupo considera que todas las partes interesadas en Argentina deberán contribuir a una solución que ponga a la Argentina en el camino hacia el crecimiento sostenible y la estabilidad financiera. Sin embargo, las propuestas incluidas en el comunicado de prensa no satisfacen ese objetivo y buscan colocar una parte desproporcionada de los esfuerzos de la Argentina para el ajuste a largo plazo sobre los hombros de los tenedores de bonos internacionales”, señalaron en un mensaje. Pero no patearon el tablero: quieren, como dejaron bastante claro, equilibrarlo. De hecho, según consignó La Nación, ese grupo indicó que propuso un plan que ofrece un alivio en los pagos de la deuda de más de US$ 40.000 millones. No es poco.

 

 

Otros grupos de acreedores expresaron su rechazo a la propuesta. Entre ellos, el “Comité de Acreedores de la Argentina” liderado por Greylock Capital y el “Grupo Ad Hoc de Titulares de Bonos de Canje de la Argentina”, que nuclea fondos que poseen más del 16% del total de los bonos emitidos por Argentina en los canjes de 2005 y 2010. Ese grupo está formado por unos 20 fondos de inversión liderados por Monarch (lleva la batuta), HBK Capital Management, Cyrus Capital Partners LP y VR Capital Group. Nada de eso es extraño. De hecho, lo anticipó Guzmán el jueves pasado, en Olivos. Dijo que no había acuerdo aún y que los acreedores iban a patalear.

 

Póker clásico. “No podemos pagar más”, dijo Guzmán y “paguen más”, dijeron los bonistas. Cada parte quiere llevar la punta a su rincón: uno para abajo, para pagar menos y otros, para arriba, para cobrar más y limitar pérdidas. Lo importante es que ese “gap” no es tan grande. Por eso, todos proponen mecanismos para endulzar el “deal” en el margen y lograr el acuerdo que, nadie duda, sería más beneficioso que un nuevo default. En un reporte distribuido ayer, ACM dijo: “A nuestro juicio la propuesta presentada por las autoridades representa un punto de partida no desdeñable. Si bien, a la luz de los parámetros presentados se percibe que la oferta carece de un atractivo sólido, la distancia respecto de lo que a priori resulta como aceptable no es tan lejana”.

 

¿Cómo sigue? Mañana vencen US$ 500 millones en intereses del Global 26. Si Argentina no paga, como se espera, tendrá 30 días más de gracia para hacerlo. Antes, el 7 de mayo termina el deadline que puso a los acreedores. Los famosos “20 días de negociación”. Es difícil que, sin nuevos “endulzantes”, haya un acuerdo por eses entonces. El 22 de mayo vence el periodo de gracia. Allí Argentina deberá pagar para seguir negociando (la plata está, dicen en el mercado y lo muestran las tenencias del BCRA) o ir a un nuevo default soberano.

 

LCG se inclina por el primer camino. “Se puede pensar que esta es una estrategia de ofrecer algo agresivo para después mejorarla. Llama la atención que la oferta concreta no tiene fecha de vencimiento. Es un ‘tender offer’ abierto sin vencimiento, lo que parece insinuar que no estamos frente a un ‘chicken game’”, dijeron ayer en un reporte y anticipan una negociación larga.

 

Delphos parece ubicarse en la vereda de enfrente. “El margen de mejora de la (propuesta) por parte del Gobierno parece escueto, pero habrá que esperar si se da alguna señal al respecto (…) Las declaraciones del ministro dejan entrever que no le teme a un default, y que su plan económico no se basa en un pronto acceso a los mercados financieros. La fecha clave es el 30 de junio, ya que se debe producir el pago de los bonos del canje 2005, los cuales cuentan con cláusulas más duras que los ‘Macri bonds’. Las mayores probabilidades siguen en el campo de un no acuerdo con los acreedores privados internacionales, lo cual podía elevar el nivel de tensión financiera en relación a los activos argentinos (…) Mantenemos nuestra recomendación de no tener posiciones relevantes en deuda externa argentina hasta tener más claro el margen con el que cuenta el Gobierno para mejorar la propuesta. Si no lo hace de forma sustancial, la oferta de canje será rechazada con elevada probabilidad por los fondos internacionales, quedando el país a las puertas de un posible default”, dijeron ayer en un informe a sus clientes. ¿Apuestas?

 

Dejá un comentario