El IPC trepó a 3,3% en marzo, con suba de 3,9% en alimentos

16 de abril, 2020

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Tal como era previsto, en marzo se revirtió la tendencia hacia la baja en inflación que se venía registrando desde noviembre, la cual se acentuó en enero y febrero, cuando el índice de precios se ubicó en 2,3% y 2%, respectivamente. Este incremento inflacionario había sido advertido por los analistas incluso desde antes de la pandemia, cuando sostenían que la desaceleración registrada no sería sostenible por mucho tiempo y proyectaban que en marzo el índice volvería al alza.

 

Según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), durante el tercer mes del año el índice de precios trepó a 3,3%, marcando así un fuerte incremento de 1,3 puntos porcentuales respecto al mes previo. De esta manera, la inflación acumuló una variación de 48,4% durante los últimos doce meses.

 

La variación del mes pasado fue impulsada por el incremento en todas las categorías, aunque con mayor fuerza en los estacionales, que ascendieron a 4,9%, mientras que los regulados aumentaron 3,3% y la inflación núcleo se ubicó en 3,1%. Por rubros, todos registraron incrementos mensuales, a excepción de transporte, que se mantuvo en el mismo nivel de aumento registrado en febrero (1,6%). Las mayores variaciones se observaron en de educación y comunicación, en donde los incrementos se ubicaron en 17,5% y 8,3%, respectivamente.

 

 

Por su parte, en el rubro más sensible, el de alimentos y bebidas, tras el 2,7% que se registró en el mes previo, en marzo el aumento se ubicó en 3,9% en el promedio nacional, ascendiendo hasta 5% en la región noroeste del país. En el primer trimestre del año, este rubro acumuló un incremento de 11,7%.

 

Hacia adelante

 

Para el mes en curso, varios analistas prevén que la inflación seguirá aumentando. “Nosotros esperamos una leve aceleración de la inflación en abril, en línea con la tendencia de los precios que vimos en las semanas más recientes (a excepción de la última, donde notamos una baja de precios muy pequeña)”, indicó ante El Economista Matías Carugati, director ejecutivo de la consultora Seido, que señala que pensar en un horizonte más lejano se hace un poco complejo debido al marco de altísima incertidumbre impera en este momento.

 

“Que la inflación termine en 45%, 55%, 65% o más va a depender de algunas cuestiones. Primero, de lo que pase con el tipo de cambio oficial. A pesar de la suba del dólar alternativo (‘contado con liqui’), es el oficial el que tiene ‘tracción’ sobre los precios. Lógicamente, si el ‘contado con liqui’ se dispara existirán presiones a una corrección del tipo de cambio oficial”, explicó el especialista.

 

De acuerdo con su análisis, el otro factor clave y que hoy impide precisar exactamente un sendero para la inflación es la política monetaria poscuarentena. “La emisión de dinero para asistir al Tesoro Nacional, para financiar el paquete fiscal de la lucha contra el coronavirus y hasta la compra de dólares va a tener un impacto más adelante, cuando la economía empiece a regresar a una situación ‘menos anormal’ que la actual”, señaló.

 

 

Según Carugati, el Banco Central tiene margen para inyectar dinero al sistema sin que eso sea desestabilizante a corto plazo. Pero resalta que eventualmente la entidad monetaria tendrá que ver qué hace con toda esa masa de dinero extra cuando la economía y el sistema financiero operen con mayor grado de normalidad.

 

En tanto, desde la consultora LCG señalaron que aún cuando los datos del primer trimestre se ubicaron por debajo de lo esperado (7,8% en el nivel general), la continuidad de estas variaciones en los meses siguientes dependerá de cómo se contengan ciertos factores que podrían generar presiones inflacionarias.

 

“Por un lado, será necesario que la demanda de dinero acompañe al crecimiento de la oferta (que surge por las mayores necesidades de financiamiento del Gobierno a causa de la pandemia) para evitar que los altos niveles de emisión inicien una dinámica peligrosa”, indicó la consultora, que recordó que sólo en marzo la base monetaria tuvo un fuerte incremento de 34% respecto al mes anterior.

 

El otro factor, según el análisis, es el aumento de la brecha cambiaria evidenciado en los últimos días (37% con el dólar paralelo), el cual considera que podría sumar presión sobre los precios locales, así como también sobre las autoridades del Banco Central para dejar deslizar el tipo de cambio en busca de acortar la distancia. “A esto se suman las tasas pasivas que se ubican en terreno real negativo y que incentivan a los ahorristas a destinar los pesos sobrantes a la compra de dólares, bienes y servicios”, agregó.

 

Para 2020, LCG proyecta una inflación de 47,4%, consistente con un promedio del 48% interanual. No obstante, aclaran que la cifra no es definitiva, ya que debido al contexto actual de incertidumbre los valores se encuentran sujetos a posibles modificaciones. Para 2021, prevén que el arrastre podría ser alto en la medida que la inflación de este año se mantenga anclada con dólar, tarifas y salarios atrasados.

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