El Congreso enfrenta una posible parálisis

23 de abril, 2020

 

Por Pablo Varela

 

En medio del contexto de la pandemia, el Congreso comienza a tener dificultades para poder implementar la tecnología que le permita sesionar de manera remota.

 

A la espera de la decisión de la Corte sobre tratar o no el pedido de certeza de Cristina Kirchner (todo indica que no será tomado por el Máximo Tribunal), el oficialismo buscó desplegar una estrategia que le permita sesionar de manera virtual. El martes por la noche, el titular de Diputados, Sergio Massa, acercó a los jefes de las bancadas de la oposición un borrador de resolución que permitiese la modificación del reglamento interno de la Cámara Baja, para poder sesionar a distancia. La respuesta no se hizo esperar. En carta a Massa, Juntos por el Cambio pidió hacer una sesión presencial la semana próxima. Desde el interbloque opositor proponen como posible sede al CCK. “Hemos reiterado que nuestro interbloque no encuentra ningún obstáculo insalvable para que el Congreso pueda reunirse de manera presencial guardando los protocolos sanitarios que correspondan”, sostiene la misiva.

 

Un referente del espacio explicó ante El Economista que pretenden “ver en funcionamiento” los mecanismos. “Queremos que se compruebe que el sistema funciona y que garantiza la votación sobre una ley; tenemos que garantizar que va a funcionar de Tierra del Fuego a Jujuy”, explicó.

 

En el interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, conducido por José Luis Ramón, se expresaron en un sentido similar. “Acompañamos la resolución de Massa para modificar el reglamento, pero proponemos varios cambios” explicaron al especificar que se debe priorizar “la presencia física de los diputados” y “asegurar los mecanismos de autenticación” de los legisladores.

 

En tanto en el oficialismo sostienen “los escenarios siguen abiertos para lo virtual y lo presencial”.

 

En el entorno de la Vicepresidenta sostuvieron ante este diario que la estrategia es sesionar de manera virtual y entienden que la oposición no tiene vocación de discutir el impuesto a la riqueza. Además, confían en que los cambios al reglamento salgan vía “acuerdo político”. Los encargados de mantener las conversaciones son los jefes de los bloques. José Mayans y Anabel Fernández Sagasti por el oficialismo. Luis Naidenoff (UCR) y Humberto Schiavonni (PRO) como principales referentes de la oposición. El antecedente en la Cámara Baja no es un buen signo para el acuerdo que Cristina busca en la Cámara Alta. En tanto el oficialismo continúa modelando su agenda legislativa. Mientras el ala kirchnerista comandada por Máximo Kirchner impulsa el impuesto a las grandes fortunas, un paquete de beneficios para empresas pymes y la derogación de la actualización por inflación en el balance fiscal de las empresas (votada en 2017), el ala massista busca exenciones a los trabajadores de la Salud en materia de Impuesto a las Ganancias, promoción impositiva para inversiones productivas, un régimen de estímulo para la construcción de pequeñas viviendas (hasta 70 mts.2) y el gravamen sobre activos financieros y especulativos.

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