De copresidente de la mitad de los argentinos a Presidente de todos

22 de abril, 2020

Por Sebastián Galmarini UBA y Mark P. Jones Rice University

 

La respuesta más contundente a la pandemia de Covid-19 en las Américas se produjo en Argentina. Y en un nivel de unidad nacional casi nunca visto fuera de cuando el equipo nacional de fútbol argentino está jugando, prácticamente todos los argentinos apoyan los esfuerzos del presidente Alberto Fernández para proteger a Argentina del virus.

 

La elección de 2019

 

En mayo de 2019, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner seleccionó a Alberto Fernández para ser el candidato de su alianza Frente de Todos (FDT), así como ella misma su candidata a la vicepresidencia. Cuando Alberto Fernández finalmente compitió cara a cara contra el entonces presidente Mauricio Macri el 27 de octubre de 2019, solo ganó con 48% de los votos, 6 puntos por delante de Macri.

 

Después de una temporada de elecciones extremadamente polarizadora, una parte sustancial de la población consideró que Fernández era el presidente de sólo la mitad de los argentinos, y prácticamente todos los que votaron por sus rivales presidenciales tenían una opinión negativa sobre él. Para colmo, su liderazgo fue visto como comprometido por la sombra de Cristina.

 

Luna de miel, crisis económica y llegada de la pandemia

 

Hasta la llegada de Covid-19, Fernández pasó sus primeros tres meses en el cargo lidiando con la grave crisis económica del país, que presentaba una carga de deuda insostenible, una tasa de inflación del 50%, un crecimiento económico anémico y un alto desempleo.

 

El 20 de marzo, Fernández implementó una cuarentena radical en respuesta a Covid-19, actualmente extendida hasta el 26 de abril. Las medidas limitaron a los argentinos a su hogar, excepto para efectuar salidas absolutamente necesarias para comprar alimentos y medicinas o para trabajar en industrias esenciales, con la definición de “esencial” mucho más estrictamente definida que en Estados Unidos.

 

Antes del 20 de marzo, el índice de aprobación positiva de Fernández en las encuestas semanales de seguimiento de la consultora Inteligencia Analítica (todos los datos de sondeos que se analizan aquí provienen de estas encuestas) nunca había roto el umbral del 50% y a mediados de marzo estaba estancado en 38% (ver gráfico). Al final de la primera semana de cuarentena, el índice de aprobación de Fernández se disparó a 74% mientras que su índice de desaprobación cayó a 7%, frente al 28% del 15 de marzo. Hasta el 19 de abril, su índice de aprobación positivo se mantuvo muy alto (68 %), y su calificación negativa muy baja (11%).

 

 

Apoyo popular

 

Fernández debe su alto índice de aprobación a su respuesta decisiva y efectiva al Covid-19. A pesar de los severos límites impuestos a la movilidad de los ciudadanos junto con el impacto económico adverso a corto plazo de las políticas del Gobierno, una abrumadora mayoría de los argentinos apoyan firmemente la reacción de Fernández. Nueve de cada diez (89%) argentinos apoyan las medidas que Fernández ha adoptado para enfrentar la pandemia, con 65% totalmente en apoyo y 24% en gran medida también en apoyo. Por el contrario, sólo 2% está en total desacuerdo.

 

El dramático cambio positivo en el índice de aprobación del presidente Fernández es un testimonio de su voluntad y capacidad de transformarse en este momento de crisis profunda de un jefe de Gobierno partidista a un jefe de Estado unificador.

 

Al hacerlo, se diferencia de sus colegas presidenciales en Brasil (Jair Bolsonaro), México (Andrés Manuel López Obrador) y Estados Unidos (Donald Trump), que han demostrado ser incapaces de pivotar del papel de jefe de gobierno partidista que divide al de un jefe de estado unificador.

 

En los sistemas presidenciales, estas dos posiciones están ocupadas por el presidente, en contraste con los sistemas parlamentarios, donde dos individuos distintos sirven como jefe de Gobierno y jefe de Estado, como el primer ministro Boris Johnson y la reina Isabel en el Reino Unido.

 

 

Dicho esto, el aumento de apoyo a Fernández proviene en gran medida de miembros de la clase media y media alta de Argentina, que votaron mayoritariamente por Macri. Y así como cambiaron rápidamente su opinión de Fernández de negativa a positiva debido a su manejo exitoso de la crisis del Covid-19 hasta la fecha, podrían regresar rápidamente a su posición negativa original si la respuesta de Fernández a la pandemia empuja a Argentina a una profunda recesión con conflicto social y privación económica.

Los desafíos por delante

 

Fernández tiene el potencial de ser el Winston Churchill argentino de su generación, salvaguardando a la población argentina de la amenaza Covid-19 de la misma manera que Churchill protegió a la población británica de la amenaza nazi. Pero para hacerlo, Fernández tendrá que derrotar simultáneamente a Covid-19 y luego reactivar una economía argentina que ya estaba inmersa en una grave crisis.

 

Y antes de que Fernández pueda comenzar a pensar en la recuperación económica, tendrá que resolver el conflicto interno en su alianza de gobierno, del cual aún no es el líder indiscutible. Para que Fernández tenga alguna esperanza realista de volver a poner a Argentina en el camino hacia el crecimiento económico sostenido y la prosperidad, primero tendrá que poner en orden su casa: el FDT.

 

Incluso cuando el Covid-19 era visto como un problema de salud pública circunscripto a China, las expectativas de los argentinos sobre el futuro económico del país no eran buenas. Al comienzo del nuevo año, sólo 35% esperaba que el país estuviera mejor económicamente en seis meses, frente al 28% que esperaba que fuera peor (el resto pensó que sería lo mismo o no lo sabía). A partir de la tercera semana de abril, estos guarismos han cambiado, con 43% que ahora espera que Argentina esté peor en seis meses y un aún más exiguo 19% que cree que el país estará mejor.

 

Detrás del amplio apoyo a las medidas de Fernández hay una ansiedad creciente sobre el futuro. En todo el país, 86% de los argentinos están preocupados por lo que podría sucederle a su trabajo después de que finalice la cuarentena, y una gran mayoría (59%) está muy preocupada.

 

Ampliando lo anterior sobre la preocupación específica por la pérdida de empleo, entre los habitantes del área metropolitana de Buenos Aires, donde reside más de un tercio de la población argentina, dos tercios (68%) están muy preocupados (38%) o preocupados (30%) por perder su trabajo como resultado de la cuarentena actual. Además, a 86% le preocupa cómo la cuarentena ha reducido sus ingresos personales, y más del 52% está muy preocupado.

 

Por lo tanto, el tiempo corre para Fernández en cuanto a su capacidad para mantener a los argentinos bajo estricta cuarentena. Este es especialmente el caso en el área metropolitana de Buenos Aires, donde 25% de la población no tiene suficiente comida o dinero en casa para durar más de dos días y otro 28% sólo tiene suficiente para durar tres días. Si bien la distribución de ayuda alimentaria por parte del Gobierno (“bolsones de comida”) aborda parte de esta necesidad, pronto más y más de estas personas sentirán presión para abandonar su hogar y trabajar para alimentar a sus familias.

Conclusiones

 

En medio de la pandemia, el liderazgo decisivo y capaz del presidente Alberto Fernández le ha ganado el reconocimiento y el respeto de una abrumadora mayoría de argentinos, incluidos los que votaron por sus rivales hace apenas cinco meses. Fernández ha unificado a los argentinos detrás de una única causa nacional como ningún otro líder en la memoria reciente y tiene el potencial incipiente de ser recordado como uno de los grandes líderes de Argentina.

 

Sin embargo, incluso antes de comenzar a pensar en ingresar al panteón, Fernández tendrá que vencer la amenaza del Covid-19, convertirse en el líder indiscutible de su alianza y reactivar con éxito la economía, para salvar los trabajos de quienes aún los tienen y crear nuevas oportunidades para que otros puedan encontrar nuevas. Estos son desafíos formidables, por decir lo menos, pero al menos hasta la fecha, Fernández ha demostrado ser más capaz de enfrentar el desafío del Covid-19 que Bolsonaro, López Obrador y Trump. Su probabilidad de éxito no es imposible.

 

Los autores agradecen a Marcelo Escolar, Director de Inteligencia Analítica, por proporcionar los datos. La versión original de este artículo fue publicado en Commentary, que es producido por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Esta versión actualizada es publicada con el permiso de CSIS.

 

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