¿Cómo saldrá China de la crisis?

20 de abril, 2020

coronavirus china

China puede ser uno de los países que más sufra el impacto del coronavirus en términos políticos. Allí se inició todo, y la sensación predominante en muchos países es que la respuesta del Gobierno chino fue, como mínimo, tardía y poco transparente. Se suponía que, luego de las medidas que se habían tomado por el SARS, una nueva epidemia sería enfrentada de otra manera y, por eso, la imagen de China en el mundo podría sufrir un deterioro.

 

Por supuesto que la minimización inicial del coronavirus fue algo bastante extendido en el resto de los países y Donald Trump es un claro ejemplo en ese sentido y llegó incluso, en un tuit del 24 de enero, a elogiar la respuesta de las autoridades chinas frente a la epidemia. Seguramente ahora le gustaría borrarlo porque deslegitima su actual argumento de que no estaba informado de lo que sucedía. A su vez, la economía de China sufrió una contracción del 6,8% interanual en el primer trimestre. Según el FMI, el PIB crecerá 1,2% en 2020, un porcentaje muy bajo para una economía que viene expandiéndose a tasas mucho más altas en las últimas décadas. Esa situación puede generar cierto malestar social.

 

Otro desafío para Xi Jinping será enfrentar un mundo en el que, luego de la pandemia, los gobiernos exacerbarán el nacionalismo y el comercio mundial se resentirá. Y si bien el peso de las exportaciones en el PIB de China se redujo del 32,6% al 19,5% en la última década, sigue siendo muy relevante.

 

Y cabe esperar que varios países, empezando por Estados Unidos, traten de reducir su dependencia de insumos esenciales de China. En Washington, predomina la idea de que es necesario el “desenganche” o “desacoplamiento” entre las dos economías.

 

Una vez superada la pandemia, la confrontación entre Estados Unidos y China será mayor. Como sostiene Richard Haass, que considera que no habrá un rediseño del escenario mundial sino una exacerbación de las tendencias previas. Y eso incluye una mayor conflictividad comercial y una declinación del peso de las organizaciones multilaterales. Eso no es una buena noticia para ningún país, en especial para los emergentes, que necesitan financieramente a Estados Unidos y comercialmente a China.

 

Por tener la segunda economía del mundo, China seguirá teniendo una enorme influencia global, pero no podrá evitar cuestionamientos por su manejo de la crisis y deberá moverse en un escenario que le será menos favorable. Las restricciones económicas que sufrirá, al igual que los demás países, pueden limitar los alcances de algunas de sus iniciativas destinadas a ganar influencia global como la llamada Ruta de la Seda.

 

Un sistema político basado en la concentración de poder en manos de Xi puede recibir más cuestionamientos, lo mismo que su actuación personal porque desapareció durante quince días cuando se desencadenó le epidemia en Wuhan. La actuación de todos los líderes mundiales durante la pandemia será evaluada más adelante y Xi no quedará exento.

 

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