Cómo interpretar los sueños en tiempo de coronavirus

5 de abril, 2020

Por Flavia Carrión (*)

 

Siempre hemos tenido pesadillas o sueños de desastres, pero nunca como en estos días. La cuarentena parece haber activado nuestras peores maquinaciones nocturnas. Se multiplican los tsunamis, los aviones que no alcanzamos a abordar, los diagnósticos médicos escalofriantes, y, por supuesto, el clásico de los dientes que se caen.

 

Como consultora de estos asuntos en la frontera de los saberes consensuados, tengo la suerte de recibir diariamente toneladas de ejemplos, casos y evidencias acerca de lo que la crisis del coronavirus le está haciendo a nuestro mundo de los sueños. En este artículo te cuento por qué nos está pasando eso y qué podés hacer para sacarle el mejor provecho a tus experiencias oníricas.

 

Pesadillas en 5D: ¿Por qué estamos soñando tan intenso?

 

Los sueños en tiempo de coronavirus se parecen a las noticias que vemos: grandilocuentes, híperrealistas, aterradores, apocalípticos. La gente me pregunta si esto es porque estamos inflamados de noticias pesimistas, o estaremos anticipando un futuro peor. Estamos inoculando nuestro sistema nervioso con información irritante hasta la exasperación, y eso es parte de la respuesta, pero no es explicación suficiente.

 

Mientras soñamos pasan muchas cosas: almacenamos la información vivida en el día, liberamos espacio para aprender cosas nuevas, reparamos el cuerpo, damos cauce al bagaje emocional enterrado, conectamos ideas; pero, sobre todo, tratamos de resolver los problemas que nos están preocupando o al menos darle sentido.

 

De alguna manera, todo lo que soñamos es un intento por crear soluciones, alivio y sentido. Los sueños son como una fábrica de soluciones que trabaja mientras el soñante reposa.

 

En momentos de estrés, obviamente, la fábrica trabaja a full de su capacidad. Cuando estamos ante un desafío personal de cualquier tipo, los sueños se disparan creando fantasmagóricos escenarios y despertares agitados en mitad de la noche.

 

Es claro, entonces, que cuando la crisis es global, los sueños se vuelvan desmedidos. Es que el problema entre manos es desmedido

 

¿mo encontrar solución ante tantas variables que no manejamos? ¿Cómo resolver una situación para la que no estábamos preparados? ¿Cómo dar sentido a algo tan excéntrico como lo que nos está pasando?

 

Nuestro yo soñante busca desesperadamente encontrar algo donde anclarse, un recurso para aportar, una salida creativa a la impotencia, o al menos, un poco de poesía en tanta locura.

 

La fábrica de soluciones sobrepasa su capacidad.

 

En aquel trauma de infancia puede haber una herramienta

 

En su intento por encontrar resolución o alivio en algo tan macro como una pandemia, el soñante tiene una ardua tarea por delante.

 

En el país de los sueños todos los temas están vinculados y la línea de tiempo no existe. En busca de soluciones para lo que nos está sucediendo, volvemos al pasado y revisamos aquellas otras situaciones de encierro, miedo, asfixia emocional que nos agobiaron antes, en escenarios diferentes, pero que dispararon emociones similares. ¿Habrá allí alguna clave?, se pregunta nuestra conciencia. ¿Un dato que me dejé olvidado al meter debajo de la alfombra esos asuntos que prefiero olvidar? ¿Un tip oculto que me sirva ahora?

 

En momentos de emergencia, nuestra sabiduría interna emite el mensaje de que todo suma. Entonces revisamos todo lo que salió mal, le armamos un guion cinematográfico y ponemos play: exámenes fallidos, relaciones imposibles, revelaciones atroces, y hasta pseudo temores que pasaron por nosotros fugazmente, como aquella vez que pensamos que esa lluvia podría llegar a convertirse en una inundación. El soñante la convierte en el diluvio del fin de los tiempos. Está chequeando si allí hay algo que sirva para sobrellevar lo inesperado que tienen estos días.

 

La experiencia que reside en el almacén de nuestra memoria, dicen los chamanes, contiene todo lo que necesitamos para resolver nuestro presente. Nuestra parte que sueña es nuestro chamán interior. Con mucho tino se pregunta: ¿Cómo resolví el temor a quedarme solo que me produjo aquella relación fallida de la adolescencia? Seguramente se encuentren allí los recursos que le sirvan para sobrellevar el síndrome de abstinencia de abrazos que estamos transitando. ¿Cómo me recuperé de aquel bajón financiero que casi me deja en la lona? Probablemente, las ideas, estrategias, actitudes de entonces me servirán ahora.

 

Pero, además, nuestro soñante sabe que en tiempos de crisis las cosas pueden escalar a mayores problemas en cualquier momento. El sueño se convierte entonces en una gran sala de entrenamiento donde practicamos sin descanso, con la esperanza de que no nos sorprenda la realidad con sus puñetazos.

 

El soñante es, en este marco, un sparring de la conciencia de vigilia, proponiéndole desafíos más graves que los que conoce en su realidad para de esa manera fortalecer su poder de superar los que se encuentre, cuando se los encuentre.

 

Si no puedo controlar lo que sucede, al menos estaré preparado, dice el soñante.

 

Los sueños catastróficos como posibilidad de ser mejores humanos

 

Existe un nivel más profundo aun para explicar la aparición de sueños catastróficos en estos días. Creo que nos están conduciendo a ser mejores personas. Pero tenemos que cambiar la forma en que consideramos los sueños para poder sacar un fruto evolutivo de ellos.

 

Es la manera en que los antiguos los tomaban: como revelaciones de la parte más iluminada de nuestro ser. Para los maestros de las culturas ancestrales, los sueños son tan significativos como lo vivido en vigilia: experiencias reales del “otro yo”, dicen los tolteca. El otro yo, el soñante, la parte de nuestra identidad que todavía recuerda quiénes somos y todo el poder que tenemos.

 

No es tan alejado de nuestra propia cultura: la abuelita decía que “consultáramos con la almohada” antes de tomar una decisión. Sin embargo, en nuestro afán por encontrar respuestas fast food a los fenómenos inmateriales, caemos en estigmatizar nuestros sueños como simples codificadores de nuestras pulsiones, eludiendo el auténtico valor evolutivo que poseen.

 

Los sueños de estos tiempos, llenos de situaciones desastrosas y agobiantes, constituyen un llamado de atención, un gran cartel luminoso que dice “tengo algo que puede servirte”. Quizás estamos ante la gran oportunidad de recuperar el sagrado arte de utilizar los sueños para resolver, crecer, sanarnos y hasta convertirnos en personas más completas.

 

Los sueños de tiempos de catástrofe son algo más que el refrito de lo que leímos antes de dormir o de las cuentas emocionales no saldadas. Nos están impulsando a sanar en lo colectivo. Aquí comparto solo tres factores clave en ese proceso:

 

1. Los sueños nos permiten salir del pensamiento monolítico

 

Se ha comprobado que una forma de interpretación no invalida las otras. Un sueño sirve a varias funciones psicológicas a la vez y opera en un marco donde las respuestas no son o nosino sí y no. Algo que la física cuántica ha descubierto que también sucede al nivel de la materia.

 

Por lo tanto,es inútil encasillar el significado de un sueño en una sola respuesta. El sueño no tiene un solo “significado”, tiene montones de ellos, entrelazados y superpuestos.

 

Una alumna me contaba hace poco el siguiente sueño: le sube mucho la fiebre, se enferma gravemente y recibe un escudo con la cara de un león. Allí siente alivio y despierta.

 

¿Qué significa ese escudo con la cara de un león? ¿Una fuerza arquetípica? ¿Un símbolo? ¿O el hecho de que la planta llamada “diente de león” tiene propiedades que protegen nuestra salud ante la llegada de infecciones? Todo a la vez.

 

Buscar un significado único en un sueño es dejar de verlo como lo que es: una experiencia inmanente, llena de sabiduría.

 

Algo similar nos ocurre en la realidad de vigilia conlas opiniones. Nos empecinamos en que las cosas son blancas o negras, nos embanderamos, nos resistimos a considerar la infinita gama de grises, tan válida como los extremos. Y peleamos. Peleamos mucho, destruyendo los lazos que sostienen lo humano.

 

Soy de la idea de que los sueños también nos enseñan a superar esa tiranía de verdad absoluta y a dar espacio a perspectivas diferentes, porque –en definitivaen el sueño ya vivimos la posibilidad de que todas las miradas tengan algo que aportar.

 

Quizás, si empezamos a darle un lugar a la saludable diversidad que los sueños nos habilitan, podremos empezar a abandonar la compulsión a cavar grietas ante la mas mínima diferencia de opinión.

 

2. Los sueños son una creación colectiva

 

Una de las ideas más revolucionarias que la sabiduría ancestral nos trae sobre los sueños, es que estos son colectivos, no individuales. En el monumento al individualismo que es nuestra sociedad actual, hemos olvidado que somos una comunidad de seres en permanente interconexión entre nosotros.

 

No es necesario invocar a la telepatía para esto. La interconexión se produce en muchos planos: lo orgánico, lo mental, lo emocional, y el campomorfogenético (el pool de información compartida).

 

Para decirlo en forma simple: los sueños que soñamos son sueños de la especie. De los humanos como colectivo de conciencia.

 

Cuando soñamos y buscamos información para resolver un problema, también conectamos con el campo morfogenético de nuestra especie,y allíse encuentra almacenada la memoria de los grandes desafíos de nuestros ancestros remotos.

 

Entonces, es natural que ante la crisis económica soñemos –por ejemplo– con que se nos caen los dientes. Nuestros ancestros de hace millones de años utilizaban los dientes no solo para masticar la comida, sino también para roer huesos de carcasas encontradas por ahí (durante mucho tiempo esa fue nuestra única fuente de proteína), y para ahuyentar predadores.

 

Perder los dientes era para nuestros antepasados homínidos una sentencia de muerte. Soñar que se te caen los dientes es recrear uno de los escenarios másaterradores de nuestra especie, aunque hoy parezca solo un detalle molesto.

 

Lo más interesante es que en un momento de la prehistoria de la Humanidad,esto dejó de ser tan así. Fue el momento en que empezamos a cuidarnos más los unos a los otros. Si alguien ya no podía cazar, un compañero le traía la comida, otro le preparaba las plantas medicinales, otro le sostenía la mano. Si vamos a sobrevivir, lo vamos a hacer juntos. Quizás los sueños de dientes que se caen también nos recuerdan lo poderosos que podemos ser cuando actuamos unidos.

 

Te propongo algo: inicia un grupo de soñantes y compartan sus sueños. Descubran los temas de la Humanidad que esos sueños están revelando. De esos intercambios Pueden surgir muchos emprendimientos y proyectos cooperativos de impacto sanador en lo social.

 

No olvides sumarme a esos grupos. Me encantará conocerlos y andar por allí.

 

3. Los sueños solo se comprenden en la acción

 

Los antiguos sabían que vigilia-sueño es un continuo. No existe real separación, no son compartimentos estancos. Por lo tanto, no es posible interpretar un sueño despojado de su contexto. sta es otra de las razones por las que los diccionarios de significados de sueños no sirven.) Necesitamos conocer cuál es la materia prima que el soñante introdujo a su fábrica de soluciones: qué información recibió, quécircunstancias caracterizan su vida, cuáles son sus necesidades, historia personal y demás.

 

Pero para entender realmente un sueño, esta búsqueda de contexto debe ser en dos direcciones: el marco donde el sueño se gestó (presente y pasado), y también el destino que ese sueño tiene, lo que llamamos su propósito.

 

Para comprender un sueño en su justa medida, es indispensable que le demos continuidad en la vida cotidiana, proyectarlo hacia delante de alguna manera. Porque un sueño no se hizo solo para entender algo sinosobre todo para hacer algo. Como dijimos: para resolver o al menor encontrar alivio.

 

Enorme enseñanza para nuestras cabecitas que postergan el hacer por el pensar, que se engolosinan con las teorías conspirativas y las recomendaciones oficiales con la misma ecléctica voracidad, que pueden estancar durante décadas sus proyectos personales esperando que llegue el momento perfecto, y que prefieren alucinar películas que actuar en la vida real.

 

Somos creadores, empecemos a crear.

 

¿Qué hacer? Te recomiendo que integres tu sueño a la vigilia. Los iroqueses enseñan que la primera forma es contándolos, pero en esta cuarentena quizás resulte más aplicable el registro escrito. Será como contártelo a vos mismo. La segunda forma es haciendo una representación material de lo soñado: dibujarlo, crear una maqueta, un collage, una canción, una poesía, un cuentolo que quieras y puedas.

 

Andamos con tiempo. Y te puedo asegurar que en el transcurso de elaborar la obra creativa tendrás muchas másrespuestasde las que encontrarías en un diccionario de sueños. Para tus temas y para los temas de todos. No lo olvides: lo que soñás, no es solo tuyo. Es de la comunidad.

 

Los sueños son un territorio de libertad absoluta. Allí no hay cuarentena, ni aislamiento, ni limitaciones a la circulación. Aprovec este tiempo de encierro para explorar esa realidad infinita y descubrir todas las oportunidades de evolución que tiene para ofrecernos.

 

Quizás salgamos mejores de esta crisis, después de todo.

 

(*) Coach Chamánica, antropóloga y Directora de la Escuela de Espiritualidad Natural (@flavia_carrion_escribe)

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